La inestabilidad del terreno obliga a reforzar la seguridad en la autopista AP-8 en Zaldibar y en la variante de Ermua

Los datos de los geólogos reflejan que la masa de residuos deslizada “no es estable”, pero no ha habido “desplazamientos significativos”

El Departamento de Infraestructuras y Desarrollo Territorial de la Diputación Foral de Vizcaya ha adoptado nuevas medidas para mejorar la seguridad de la autopista AP-8 en Zaldibar y la variante de Ermua, afectadas por el derrumbe del vertedero de Zaldibar el pasado 6 de febrero.

Según ha informado la institución foral en un comunicado, “desde el primer momento estas medidas han estado coordinadas con el Gobierno Vasco y supeditadas al objetivo prioritario de localizar y recuperar a las dos personas desaparecidas” y se llevan a cabo “atendiendo a la normativa vigente en materia de seguridad y salud en el trabajo”.

Además de seguir estudiando nuevas medidas para reforzar la seguridad en la autopista y la variante de Ermua, la Diputación ha trabajado en estos once días “en conocer a fondo las características geotécnicas del vertedero, en estudiar y adoptar medidas para contener la masa de materiales que se deslizó por la vaguada que desemboca en la autopista, y en tomar medidas para mantener la autopista abierta al tráfico con seguridad para las personas usuarias”.

Desde la institución foral han apuntado que conocer las características de la masa de residuos, así como del terreno original sobre el que se asientan, es “fundamental para valorar y determinar actuaciones posteriores”. Por ello, geólogos e ingenieros del Departamento de Infraestructuras y Desarrollo Territorial mantienen monitorizada la masa de residuos deslizada desde la mañana del viernes 7 de febrero.

Esta monitorización se realiza “simultánea y coordinadamente” desde un puesto de control visual, por parte de técnicos especializados, y desde una estación topográfica robotizada que toma constantemente las referencias de 19 testigos (prismas) colocados en puntos clave del vertedero, han explicado los responsables forales. La estación envía señales en continuo a cada uno de esos prismas y la recepción del rebote permite determinar si se producen movimientos a escala milimétrica.

Para este martes, 18 de febrero, está previsto que finalicen las labores para poner en funcionamiento una segunda estación topográfica, que permitirá “disponer de información redundante, fortaleciendo el sistema de control topográfico”.

La información obtenida durante estos pasados once días ha permitido a los técnicos mejorar el conocimiento topográfico y de las características geotécnicas del vertedero, “conocimiento que seguirán ampliando según vayan obteniendo más información”, ha señalado la Diputación.

En todo caso, de la información obtenida desde el pasado día 6 se concluye que, “desde entonces, no se han producido desplazamientos significativos, si bien la masa de residuos deslizada de vertedero es inestable”.

Esa inestabilidad, ha advertido, “podría manifestarse en forma de nuevos deslizamientos si cambian las condiciones del entorno, principalmente por la lluvia”. Ante la posibilidad de que se produzcan nuevos deslizamientos, la Diputación ha adoptado medidas para contener el movimiento de la masa, “protegiendo la seguridad de la autopista y por lo tanto de las personas usuarias”.

Según ha explicado, el pasado 12 de febrero comenzó la construcción de un dique de escollera junto a la calzada en sentido San Sebastián, que requiere de una inversión de 200.000 euros, y tendrá unas dimensiones de seis metros de alto y 50 de largo. Adicionalmente, se procederá a la instalación de una pantalla dinámica antialudes, formada por una malla metálica capaz de soportar grandes empujes.

En función de los cálculos técnicos realizados por el equipo de geólogos e ingenieros forales, esta malla tendrá una superficie de 75 metros cuadrados y se instalará unos 40 metros más arriba del dique de contención en una zona con poca pendiente, “el lugar donde será más efectiva tanto por capacidad de almacenamiento como de absorción de energía”.

La Diputación ha encargado ya el material necesario, que procede de Suiza, y espera tener instalada la pantalla dinámica para finales de este mes de febrero. El coste estimado para su adquisición y montaje es de unos 75.000 euros. Para instalar esta malla en la parte final de la vaguada que desemboca en la autopista, previamente se deberán retirar unos 6.000 metros cúbicos de residuos depositados en la cabecera del deslizamiento.

Con el fin de agilizar esta operación, se ralentizará durante unos días la construcción del dique de escollera, ya que su base servirá de plataforma de operación para las excavadoras y camiones. Según han explicado los responsables forales, la construcción de ambas barreras deberá coordinarse porque el acceso a la ubicación de la barrera se realizará desde el punto donde se está levantando la escollera.

Según los cálculos realizados, en caso de un nuevo deslizamiento de materiales, la suma del dique de contención y de la pantalla dinámica aportaría una capacidad suficiente para retener 7.700 metros cúbicos de vertidos, lo que supone dos veces más que la cantidad que cayó a la autopista y la N-634 6 de febrero. En todo caso, los equipos técnicos siguen analizando “qué otras medidas adicionales se pueden tomar para incrementar la seguridad de la autopista”.

Protocolo de cierre

El desprendimiento mantuvo cortado el tráfico en la AP-8 y en la variante de Ermua durante quince horas, hasta las siete de la mañana del viernes 7 de febrero, lo que generó importantes problemas de tráfico al tratarse de dos vías “prioritarias” de la red de carreteras de Bizkaia. En la autopista la circulación se realiza desde entonces mediante un bypass de dos kilómetros en la calzada sentido Bilbao.

Esta situación, con la calzada en sentido San Sebastián cerrada al tráfico, se va a mantener como medida de seguridad hasta que no esté garantizado que ya no pueden caer más vertidos sobre la autopista. Por ello, se va a mejorar el bypass, señalizado actualmente mediante conos, con la instalación de barreras de hormigón tipo New Jersey para segregar los dos sentidos de circulación.

Estos trabajos se realizarán de noche, a partir del miércoles, y requerirán cortar la autopista al tráfico entre las 23.00 y las 5.00 horas durante cinco noches. Desde la reapertura de la autopista al tráfico, en la madrugada del 7 de febrero, el Departamento de Infraestructuras y Desarrollo Territorial mantiene activo un protocolo de cierre de la autopista y de la variante de Ermua, elaborado y coordinado con la Dirección de Tráfico del Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco y con la Diputación Foral de Gipuzkoa.

Este protocolo se activa cuando el sistema de monitorización del vertedero advierte la posibilidad de que se pueda producir un deslizamiento. En ese momento, se activa una prealerta que moviliza los recursos necesarios por parte de Diputación y de Ertzaintza. Si el equipo técnico determina que el riesgo de desprendimiento es real, se activa la alerta, lo que implica cortar “inmediatamente” la autopista en los dos sentidos en el bypass.

Esa labor, para la que actualmente está prevista la participación de agentes de la Ertzaintza y de personal de Interbiak, se reforzará esta misma semana con la instalación de semáforos automáticos. Asimismo, en situación de alerta se cortarían ambos sentidos de circulación del bypass con personal de vigilancia. Una vez establecidos los desvíos, en Gerediaga y en Eibar, se evacuarían los vehículos retenidos. El recorrido alternativo recomendado estaría señalizado y discurriría por la autovía Gerediaga - Elorrio y el alto de Kanpazar.

En la variante de Ermua está establecido el mismo protocolo de actuación en caso de alerta, que implica sacar el tráfico en las rotondas del peaje y de San Lorenzo y desviarlo por la N-634 a través de Ermua. Ep