«Madrid, ciudad cerrada»

Nos encontramos con que esa tierra prometida se concreta en más de lo mismo

Finalizaba la Segunda Guerra Mundial, y la capital italiana se sacudía de la ocupación nazi subsiguiente a los veinte años del fascismo. En las mismas calles devastadas de aquella Roma sedienta de liberación tras el sufrimiento del conflicto bélico, se rodó la película Roma, ciudad abierta que –con un argumento basado parcialmente en hechos reales– marcaría el nacimiento del género neorrealista.

Salvando todas las distancias de tiempo y lugar, según el guion del Gobierno de España, durante las largas 14 semanas del Estado de alarma, estábamos en «una Guerra que unidos íbamos a ganar, y de la que saldríamos más fuertes». Para inocular esa idea en el imaginario colectivo, nos suministraban diariamente información, profesionales uniformados de las Fuerzas Armadas, Guardia Civil y Policía Nacional. Unidos seríamos más fuertes y victoriosos, y gozaríamos del paraíso de la «nueva normalidad» prometido por Sánchez en sus interminables sabatinas, que obligadamente debíamos ver. Una pena añadida a la propia del arresto domiciliario por el confinamiento, que nos llevaba a soñar con el día de nuestra ansiada «liberación».

Llegada ésta, nos encontramos con que esa tierra prometida se concreta en más división política, más contagios, más fallecidos, más paro y más confinamiento. En definitiva «más de lo mismo», que debe ser la novedosa normalidad que Sánchez e Iglesias nos garantizaban. El por ellos deseado cierre de Madrid es el contrapunto de la suspirada liberación ganada por los romanos. Los madrileños deberán esperar en su «ciudad cerrada».