“Annie”, la espeluznante muñeca diabólica que llora “lágrimas de verdad”

Su dueño afirma que está poseída por dos demonios y que atrae a los espíritus por la noche

Annie es una aterradora muñeca que tiene un aura infernal. Su dueño, Matt Tillett, la lleva siempre consigo
cuando va a explorar algún lugar en el que pueda haber algún tipo de fenómeno extraño. De hecho, según relata, cuando va con Annie siempre sucede algo.

Pero lo que ocurrió en el bar Hideout de la localidad galesa de Wrexham pilló de sorpresa a Tillet. Mientras estaba buscando espíritus a través de la ouija, la muñeca comenzó a llorar lágrimas de “agua dulce” sin motivo aparente, informa “Daily Star”.

Matt, que esta semana visitó el bar de Town Hill en busca de espíritus y el fenómeno se volvió a repetir. Según explica Matt, el juguete está poseído por un ser que ayuda a sacar a la luz a los espíritus y desde que le acompaña han podido detectar numerosos fenómenos paranormales.

En su más reciente investigación, Tillett afirma haber escuchado a un fantasma gritando, el sonido de niños corriendo y llegó a ponerse en contacto con un zapatero que murió hace 170 años. Y también brotaron las lágrimas, pero el cazador de fantasmas no entiende qué es lo que ofende tanto a Annie para que se ponga a llorar.

La muñeca, que está metida en una caja, está equipada con equipos de búsqueda de fenómenos paranormales con la esperanza de demostrar que hay vida después de la muerte. Ahora, después de los episodios de las lágrimas, tiene la cara llena de manchas de la pintura, que se ha esparcido como si se tratara de rímel.

“Recientemente, Annie ha comenzado a llorar sin motivo, tiene lágrimas de verdad”, confesó Matt. “La tengo desde hace más de un año y es la primera vez que tiene lágrimas de verdad. No puedo explicarlo. Ha estado sucediendo desde que la puse en una nueva caja”.

Al no entender lo que sucedía se puso en contacto con expertos en el Demonio, que “me sugirieron que podría ser uno de los demonios que llora porque están atrapados en la caja y no pueden salir. Es inexplicable. No puede ser condensación porque hay un gran agujero en la parte superior. Nadie puede dar una respuesta. Es algo único en este tipo de muñecas, nadie había visto algo así antes”, añadió.

Tillett, de 32 años, investiga de fenómenos paranormales desde hace ocho años y desde que tiene a Annie todo ha cambiado mucho: “Nunca hay un momento aburrido con Annie, ella siempre trae algo de actividad. Ella tiene dos demonios que están apegados a ella y ayudan a traer espíritus y actividad por la noche. En la última investigación, se apagó la luz y creo que fueron los espíritus de los niños que intentaban jugar con ella porque les gustan las muñecas", añadió.

Después de revisar las imágenes de esa noche captó lo que calificó de una “mujer gritando”. “Se puede escuchar claramente, el ruido es muy fuerte. Creemos que es un grito o alguien silbando para hacernos bajar. El ruido se captó en el piso de arriba, encima del bar, que ha sido abandonado. Es un lugar inquietante", dijo.

Este investigador de lo paranormal sostiene que “entro en cada local como escéptico. No creeré lo que dicen hasta que haya visto o escuchado algo. Entonces, cuando escucho algo así, es brillante. Es algo que no se puede escuchar con los oídos, así que cuando estamos investigando, no nos damos cuenta. Solo cuando escuchas la grabación puedes distinguir el ruido. Todo tiene que ver con la electricidad estática y las frecuencias. Las frecuencias son demasiado altas para que nuestros oídos las capten, pero un micrófono puede hacerlo porque puede captar todas las frecuencias”, explicó.

Durante la investigación, Matt afirma que también se puso en contacto a través de una tabla de ouija con un hombre llamado Luther Jones, quien afirmó ser un zapatero de la década de 1850. Antes de un bar, allí había un taller de un zapatero. Lo pudimos confirmar después de la investigación. Esa persona realmente existió. Buscamos a las personas que vivían en el área. Nos dijo que vive en el edificio y cree que todavía trabaja allí. Según los archivos, vivió en la calle principal y murió en el ‘asilo’. No estoy seguro de dónde fue, pero sí sabemos que existió”, relató.

Añadió: “También descubrimos que hay un niño de seis años que vive allí con su mamá y su papá. Debido a que el niño era tan pequeño, no podía deletrear, así que todo lo que podía darnos era su edad, y nos dijo que tenía seis años. Le preguntamos si su mamá y su papá estaban con él y movió la plancha en el tablero de ouija a ‘sí’ pero ellos no se manifestaron. Y debido a su corta edad, tenía problemas con la caligrafía por lo que no pudimos obtener más información".