¿Por qué no ha habido apenas gripe, bronquiolitis ni varicela?

La pandemia de covid ha reducido a la mínima expresión la presencia de otras enfermedades de declaración obligatoria. ¿A qué se debe?

Una persona se vacuna contra la gripe
Una persona se vacuna contra la gripeCATI CLADERAEFE

Este año no ha habido apenas gripe. Poco más de 1.000 casos de varicela, 161 de paperas y ninguno de sarampión. La pandemia de Covid ha reducido hasta la mínima expresión la presencia de otras enfermedades transmisibles de declaración obligatoria, según se constata en los informes de la Red de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE) del Instituto Carlos III. ¿A qué se debe? Los expertos hablan de una conjunción de factores. Por un lado, las medidas anti-Covid han protegido a la población del resto de virus. Por otro, la enorme potencia biológica del SARS-CoV-2 ha logrado desplazar a otros patógenos que causan enfermedad.

“Todavía es pronto para definir con precisión los motivos de esa reducción en la incidencia de otras enfermedades víricas y bacterianas. Pero lo que sí es seguro es que se hay menos”, subraya el jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, Benito Almirante.

El ejemplo más claro se ve con la gripe. Según el último boletín semanal de RENAVE, los casos declarados en la semana 13 (la última de la que hay datos) son 87, cuando en esa misma semana del año pasado se notificaron 1.398. En lo que va 2021 la red de vigilancia epidemiológica ha contabilizado 2.361 casos de gripe ( incluye todos los síndromes gripales. tanto sospechosos como confirmados). Lo normal, si no hubiera habido pandemia, sería una notificación de más de 466.0000. “Lo de este año ha sido sorprendente, en el Vall d’Hebron no hemos tenido ningún ingresado por gripe, al menos del que yo tenga constancia”, asegura Almirante. No obstante, avisa de que esta enfermedad no va a desaparecer. Una hipótesis, cuenta este experto “de forma simplista”, es que el coronavirus haya desplazado a la gripe por el fenómeno de competencia biológica. “Cuando un virus tiene una gran potencia biológica tiene mucha capacidad de adaptación en el huésped e intenta sobrevivir cuanto más tiempo mejor. ¿Cómo? Produciendo enfermedad en algunas personas y desplazando a otros posibles competidores que intenten ocupar su nicho ecológico”.

¿Es el SARS-CoV-2 más potente que la gripe? Todavía es pronto para determinarlo, dice el jefe de Infecciosas del Vall d’Hebron. En 2020 probablemente lo fue, pues es la primera vez que se ha puesto en contacto con un organismo humano y se ha asentado muy bien en las vías respiratorias. La gripe, no obstante, “tiene una gran ventaja sobre este coronavirus, pues lleva entre nosotros mucho más tiempo y no se va a ir. Si el SARS baja la guardia, seguramente volverá a ocupar su lugar”.

Con lo que tampoco ha tenido que lidiar este año el jefe de infecciosas del Vall d’Hebron es con las enfermedades tropicales “al estar muy limitados los viajes al exterior y al reducirse la inmigración”. “Con el paludismo, por ejemplo, la reducción ha sido drástica. Cada año, veíamos unos miles de casos de malaria en inmigrantes de África y Sudamérica y también de cooperantes que trabajaban en estos lugares. Ahora, apenas tratamos algún caso”. Según el boletín de RENAVE, en todo 2021 se han declarado 19, cuando lo normal hubiera sido que hasta abril se hubiesen notificado un centenar.

En 2021 también se ha observado una reducción importante de los casos de paperas: 161 en lo que va de año, frente a los 5.361 del mismo periodo de 2020 Y también de varicela: 1.077 frente a 8.143. “No es que la gente se haya vacunado más, es que ha habido menos contacto. Durante la pandemia de Covid ha habido periodos largos de baja o nula interacción, también meses de inactividad escolar y esto seguro que ha contribuido a la reducción de la trasmisión de todas las enfermedades víricas y de las que se transmiten por contacto”, señala Almirante.

Diferencia entre niños y adultos

Pere Soler, pediatra al frente del Servicio de Enfermedades Infecciosas e Inmunología Pediátrica del Vall d’Hebron, insiste en que es bueno diferenciar entre niños y adultos, pues los virus no se comportan de igual manera en unos y otros. En este sentido, pone de ejemplo la gripe: “Los niños son diseminadores, pero clínicamente no les afecta”.

En Cataluña, la convivencia de los diferentes patógenos que causan enfermedad ha estado muy bien monitorizada, tanto en hospitales como en centros de atención primaria centinelas. Este año, no solo se ha dotado a estos CAP de test para la detección del SARS-CoV-2, sino también y como novedad, de sistemas de detección de VRS (virus respiratorio intersticial, que produce las bronquiolitis), y adenovirus. “Gracias a esta monitorización, se vio que con la llegada del SARS-CoV-2 sí hubo desaparición del resto de virus, excepto de los rhinovirus, que son los que causan los resfriados, y los adenovirus”. Una buena noticia para los pediatras. “El coronavirus desplazó al VRS, que es el que más afecta a niños de hasta un año. Se manifiesta con dificultad respiratoria y puede derivar en cuadros clínicos graves que requieren hospitalización”, detalla Pere Soler.

En Cataluña, durante la temporada 2020-2021 (de octubre a enero), hasta la semana 7 de 2021 (la del 8 de febrero) tan solo se confirmaron siete casos de virus respiratorio sinticial dentro de la red de 14 hospitales que participan en la Red de Vigilancia Hospitalaria de VRS en Cataluña. “En temporadas pre covid, en la unidad de pediatría durante los meses de invierno, casi todo lo que vemos es bronquiolitis”, apunta este médico del Vall’Hebron para entender los cambios que ha traído la pandemia y los cambios en el comportamiento social.

No obstante, se está produciendo algo curioso. Desde la semana 8 y hasta el 18 de abril, si que se ha observado un número de casos de VRS esporádicos que contrastan con la no circulación del virus en meses anteriores, con una media de 10 semanales. “La sensación que tenemos los pediatras es que no va a ir a más”, comenta Pere, aunque están estudiando lo que ha sucedido en otras partes del mundo para poder establecer una hipótesis. “En Australia, controlaron muy rápido el Covid y cuando paso lo peor tuvieron un pico de VRS en una época en la que no tocaba. Fue un pico importante pero no equiparable a temporadas anteriores”. Por otro lado, “en Sudamérica, donde la pandemia de SARS-CoV-2 está desbocada, tampoco ha habido incidencia relevante del VRS”. Pero en Francia, que se posiciona en un nivel intermedio en cuanto a la contención de la Covid y es el territorio que más se puede parecer en ese sentido a España y Cataluña “tiene una incidencia incluso superior a la nuestra, de alrededor de 350 casos, y también muchos casos de bronquiolitis”. “A los equipos pediátricos de muchos hospitales de España nos llama la atención y estamos estudiándolo”, afirma.