La OMS reconoce la necesidad de vacunas que frenen la trasmisión

El grupo asesor del organismo considera oportuno “actualizar las vacunas con el objetivo de adaptarlas a Ómicron y futuras nuevas variantes”

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus FOTO: OMS OMS

La amenaza que supone la variante Ómicron, cuya alta contagiosidad ha convertido a la covid en el virus más trasmisible de los que han existido hasta la fecha, está acelerando la necesidad de cambios de estrategia y nuevas herramientas que permitan a los gobiernos y a los agentes implicados en el manejo de la pandemia ser más rápidos y eficientes en el control de la trasmisión.

Sin mermar el gran trabajo que han hecho y están haciendo las vacunas aprobadas hasta la fecha, el brutal incremento de los contagios en todo el mundo hace cada vez más probable la aparición de nuevas variantes que puedan tener un alto escape vacunal. Por ello, cada vez es más evidente que, pese a las dosis de refuerzo, las carencias de los antídotos actuales a la hora de proteger frente al contagio hacen necesario dar un paso más.

En esta línea, el Grupo de Asesoramiento Técnico sobre la Composición de la Vacuna contra la COVID-19 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha defendido hoy que “puede ser necesario” actualizar las vacunas con el objetivo de adaptarlas a ómicron y futuras nuevas variantes.

En un comunicado, este panel de expertos resalta, en primer lugar, la necesidad de desarrollar vacunas que “tengan un alto impacto en la prevención de la infección y la transmisión, además de la prevención de la enfermedad grave y la muerte”.

Sin embargo, hasta que dichas vacunas estén disponibles y a medida que el SARS-CoV-2 está evolucionando, reconocen que “puede ser necesario actualizar la composición de las vacunas actuales, para garantizar que sigan proporcionando los niveles de protección recomendados contra la infección y la enfermedad, incluido Ómicron y las futuras variantes”.

La primera compañía en anunciar su antídoto específico frente a Ómicron fue Pfizer, que ayer aseguró que, para el mes de marzo, tendría disponible una versión de Comirnaty que tenga una protección “mucho mejor” contra las infecciones.

Cómo deben ser las futuras vacunas

A juicio de este grupo de científicos, las futuras vacunas contra la covid deben basarse en cepas genética y antigénicamente próximas a las variantes del SARS-CoV-2 en circulación; ser más eficaces en la protección contra la infección para reducir la transmisión en la comunidad y la necesidad de adoptar medidas sanitarias y sociales; o provocar respuestas inmunitarias amplias, fuertes y duraderas para reducir la necesidad de sucesivas dosis de refuerzo.

De acuerdo con estos criterios, los expertos de la OMS consideran que hay varias opciones de vacunas. La primera es una monovalente (contienen un sólo antígeno del virus) que provoque una respuesta inmunitaria contra las variantes circulantes predominantes. En cualquier caso, reconocen que esta opción “se enfrenta al reto de la rápida aparición de variantes del SARS-CoV-2 y al tiempo necesario para desarrollar una vacuna modificada o nueva”.

Asimismo, otras opciones que contemplan son una vacuna multivalente que contenga antígenos de diferentes variantes del SARS-CoV-2; y, por último, una vacuna universal contra el SARS-CoV-2. “Es la opción más sostenible a largo plazo que sería efectiva a prueba de todas las variantes”, defienden.

Mientras tanto, la OMS anima a los fabricantes de vacunas contra la COVID-19 a generar y proporcionar datos sobre el rendimiento de las vacunas actuales, incluyendo “la amplitud, la magnitud y la durabilidad de las respuestas inmunitarias humorales y mediadas por células a las variantes mediante vacunas monovalentes y/o multivalentes”.

Asimismo, esgrimen que “sería importante que los fabricantes de vacunas tomaran medidas a corto plazo para el desarrollo y las pruebas de vacunas con variantes circulantes predominantes y que compartieran estos datos con la OMS”. Igualmente, también instan a los fabricantes de vacunas a que proporcionen esos datos para cualquier vacuna novedosa y ampliamente reactiva contra el SARS-CoV-2 que se desarrolle.