Opinión

Adolescencia asesina

La Guardia Civil y la Policía Local de Las Rozas (Madrid) buscan la mochila con la que el menor de 15 años detenido como presunto autor de la muerte de una mujer de 41, pareja de su abuelo, se fue del domicilio familiar en este municipio
La Guardia Civil y la Policía Local de Las Rozas (Madrid) buscan la mochila con la que el menor de 15 años detenido como presunto autor de la muerte de una mujer de 41, pareja de su abuelo, se fue del domicilio familiar en este municipioRodrigo JiménezAgencia EFE

El asesinato ocurrido en Las Rozas (Madrid), donde presuntamente un menor de 15 años acabó con la vida de la compañera de su abuelo, de 60, desata toda suerte de especulaciones cercanas al tópico. ¿El abuelo vivía con una mujer veinte años más joven, de la que uno de sus nietos se enamoró?

Según las informaciones que han trascendido, en la casa vivían el abuelo, la fallecida y los dos nietos, de 15 y 13: el que presuntamente mató a la víctima y el que avisó a la policía cuando descubrió a la fallecida asesinada en la bañera, asfixiada con el cable de la plancha. Parece el argumento de una novela negra del siglo XXI, que son el espejo de la sociedad. En la nuestra hay algo que nos aterroriza especialmente. Me refiero a la violencia adolescente.

La adolescencia siempre conlleva la violencia del cambio imprevisto, físico, hormonal, emocional. Es el momento de la vida en el que por primera vez se ha de elegir, por lo que se cuestiona todo (empezando por los padres, los profesores y la autoridad en general). Y en el que se hace casi cualquier cosa por pertenecer a algún sitio. Por ser aceptado (y querido) en alguna parte. Los adolescentes son una bomba. Claro. Todos lo fuimos. Pero, sucede que, en los últimos tiempos, vemos que unos cuantos están convirtiéndose en una bomba asesina.

¿Qué está pasando? Tengo la sensación de que se tiene menos miedo a la violencia extrema. De que se accede a ella con una mayor facilidad. Desconozco el motivo. Tal vez es la falta de expectativas, esa malvada incertidumbre, que nos vuelve peligrosos a todos y más a quienes están en la época de mayor incertidumbre de los seres humanos.