El estudio de la inmigración tiene premio

El sociólogo Alejandro Portes recibe el Princesa de Asturias de Ciencias Sociales por sus «aportaciones al estudio de las migraciones», uno de los grandes desafíos de nuestras sociedades.

El sociólogo Alejandro Portes recibe el Princesa de Asturias de Ciencias Sociales por sus «aportaciones al estudio de las migraciones», uno de los grandes desafíos de nuestras sociedades.

«Es un doble honor recibir este galardón de un país donde los inmigrantes y sus hijos han podido en general integrarse y progresar, y cuyas políticas al respecto podrían servir de ejemplo a otros países». Así agradeció Alejandro Portes (Cuba, 1944) haber recibido el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2019. Considerado uno de los sociólogos de mayor prestigio internacional, el jurado ha decidido otorgarle el galardón por sus «fundamentales aportaciones al estudio de las migraciones internacionales, uno de los grandes desafíos para las sociedades contemporáneas» anunció ayer en Oviedo.

Nacido en Cuba pero nacionalizado estadounidense en 1968, Portes se doctoró en Wisconsin-Madison en 1970 y desde entonces ha sido profesor en diferentes universidades: Texas, Duke, Johns Hopking y Princeton. También fue cofundador del Centro de Migraciones y Desarrollo de Princeton e investigador en la University College de Londres. Integrante de la nueva sociología económica, sus estudios se han convertido en una referencia para guiar y organizar la investigación empírica de científicos sociales de todo el mundo. Su trabajo de las últimas cuatro décadas ha ayudado a conocer y entender la adaptación de los inmigrantes en sus países de destino. Comenzó a investigar sobre este asunto en su etapa como profesor de la Universidad de Texas, cuando entrevistó a lo largo de seis años a 1.500 cubanos emigrados a Miami. Descubrió que habían creado una comunidad integrada exclusivamente por compatriotas cubanos altamente emprendedores y que, a medida que crecía, se hacía más independiente del resto de la ciudad.

Seguramente Portes se ha interesado tanto sobre los movimientos migratorios porque él mismo tuvo que abandonar su Cuba natal como exiliado político. Se fue a Argentina en 1960 y allí comenzó sus estudios de Sociología en la Universidad Católica, aunque finalmente adquirió la nacionalidad estadounidense, donde terminó de formarse. En Princeton fue donde desarrolló su proyecto más ambicioso, el «Estudio Longitudinal de hijos de inmigrantes». El equipo que dirigía entrevistó a más de 5.000 niños, que volvieron a ser preguntados cuando entraron en la adolescencia. El diagnóstico de Portes fue que la llamada «segunda generación» se integraba bien en la sociedad de EE UU, pero también detectó un riesgo de inadaptación en aquellos cuyos padres tenían escaso nivel educativo. Este estudio recibió varios premios de la Asociación Americana de Sociología y lo repitió en 2013 con el Instituto Ortega y Gasset. Se realizaron unas 7.000 entrevistas en toda España y la conclusión fue que el 50% de los hijos de inmigrantes se siente español.