Así me estafó Paco Sanz: «Preparamos hasta un partido de fútbol con estrellas»

Reportaje / El hombre de los 2.000 tumores. Clara García, ex mujer del futbolista Álvaro Negredo asegura tras destaparse el caso: «Fui yo quien le hablé de los mensajes premium. Sin quererlo, le ayudé a engañar a un montón de gente»

Clara García, ex mujer del futbolista Álvaro Negredo asegura tras destaparse el caso: «Fui yo quien le hablé de los mensajes premium. Sin quererlo, le ayudé a engañar a un montón de gente»

Apeló a la generosidad de Susanna Griso, José Mota, Santiago Segura, Dani Mateo, Santi Rodríguez, Jorge Javier Vázquez, Javier Cárdenas, Risto Mejide, Auronplay, Carlos Herrera, Juan Ramón Lucas y un largo etcétera de famosos de nuestro país. Unos donaron y otros no, a unos les engañó y otros no se dejaron. «Yo es que me siento tonta, como una auténtica imbécil», cuenta por primera vez a LA RAZÓN Clara García, la ex mujer del futbolista de la selección española Álvaro Negredo. «A Paco Sanz lo conocí a través de las redes sociales. Creo que fue en 2013. Estaba promocionando la gala benéfica que organizó Santi Rodríguez. Álvaro y yo lo hablamos. Nos daba mucha pena y los dos somos de los que pensamos que cuando la vida te sonríe hay que ayudar a que sonría a los demás. Le regalamos dos camisetas firmadas para una rifa, una de la selección española y otra del Sevilla. Recuerdo que David Bisbal también donó algo para que fuera subastado». El propósito era recaudar fondos de forma urgente para Paco Sanz, un valenciano de 46 años diagnosticado de Síndrome de Cowden que proclamaba a los cuatro vientos que le quedaban seis meses de vida si no se sometía a un tratamiento experimental en EE UU. La gala, montada a contra reloj, a la misma velocidad que el enfermo supuestamente perdía la vida, fue un éxito, aunque Paco, en vez de demostrar agradecimiento se quejó. «Habríamos sacado más si se hubiera organizado bien», deslizó.

Lo que hasta ahora se desconocía es que Paco Sanz estuvo a punto de conseguir que Álvaro Negredo y Clara García, con la ayuda de un conocido periodista deportivo, organizaran un partido benéfico para recaudar fondos en el que iban a participar «estrellas nacionales, internacionales y también famosos», confirma Clara. «Lo íbamos a hacer en Marbella, el viernes 5 de julio de 2013, justo cuando hubiese acabado la Copa Confederaciones para que pudiera venir más gente. Se iba a montar un gran pitote y él estaba encantado, le fascinaba la posibilidad de codearse con futbolistas de primera división e internacionales».

Había que coordinarlo todo, estrellas, hoteles, traslados y fechas. Durante aquellos meses Clara y Álvaro ingresaron una generosa cantidad en su cuenta. Hubo otro futbolista muy conocido que ingresó el mismo dinero, aunque la ex mujer del actual jugador del Middelsbrough inglés prefiere mantener su nombre en el anonimato. «Sí te puedo decir que Paco no llamó para dar las gracias. Nunca lo hacía. Sí me llamó su madre, muy pelota ella», reconoce Clara. «Este pasado miércoles cuando vi su detención en ‘‘Espejo Público’’, no me lo podía creer. Estaba en shock. Pasé de la tristeza al enfado, la decepción, y también a sentirme culpable. Yo fui quien investigué el tema de los mensajes premium y le enseñé a cómo hacerlo. Me sentí fatal porque, sin quererlo, sin saberlo, de buen corazón, le ayudé a estafar a un montón de gente. Al principio yo tenía las claves para ver la cantidad de SMS que llegaban y el primer mes, ¡vi más de 900! Un dineral».

A pesar de las donaciones, Paco no dejaba de mendigar. «Se quejaba de todo, que si no tenía dinero para el alquiler, para gasolina, para comer, para los parkings cada vez que iba a los hospitales... Cuando le conocí vivía con Gina, su novia, que tenía un hijo. A ella le echaba la culpa de llevar un alto nivel de vida, de que el niño rompía las cosas o de que tenía que pagar el comedor al pequeño porque su madre se lo había gastado todo». Otra fuente de ingresos eran los medicamentos. «Me explicó que tenía problemas en un ojo y que podía quedarse ciego y me pedía dinero. Una vez que si se le había quedado el bote abierto y se le había secado el líquido, otra que si el niño lo había derramado... Hasta que me suplicó 5.000 euros para cinco inyecciones porque sino se quedaría ciego. Me puse a investigar y a través de un médico me enteré de que las inyecciones para su vista costaban 60 euros cada una. Me quedé aturdida. ¡No me lo podía creer! A raíz de aquello me fui alejando poco a poco de él. Por supuesto, el partido de estrellas no se llegó a celebrar. ¡Imagínate, me hubiera muerto de la vergüenza! No quiero ni pensarlo», explica Clara. Lo cierto es que por aquella época, su madre (la ex suegra de Negredo) después una lucha titánica, sobrevivió a un cáncer de colón y la joven quiso darle la misma oportunidad a Paco Sanz.

«Yo no puedo ver el sufrimiento sin hacer nada. La vida que llevo es una bendición, por eso aguantaba las cincuenta llamadas diarias de Paco contándome sus cosas. Decía que yo era su «angelita de la guarda». Quería creer que la Policía (la de la comisaría de Puente de Vallecas) se había equivocado. Pensaba, ojalá se trate de un error, pero cuando el juez ordenó que ingresara en prisión no me quedó ninguna duda y piensas: ¡Hostia la que he liado! Y te hace sentir que, por empática, eres una imbécil».