El ébola repunta en África

Tras casi dos meses de descenso continuado en las cifras de contagio, la enfermedad vuelve a crecer en Sierra Leona, Liberia y Guinea. Es la primera vez que sube en 2015

Fotografía que ha ganado el máximo galardón del fotoperiodismo mundial en la categoría de noticias generales (World Press Photo). En ella un enfermo de ébola intenta escapar del centro de aislamiento

Jorge Alcalde. Tras casi dos meses de descenso continuado, el ébola vuelve a crecer en Sierra Leona, Liberia y Guinea. Es la primera vez que sube en 2015

La Organización Mundial de la Salud ha vertido un jarro de agua fría sobre las expectativas internacionales para la contención del ébola. Tras casi dos meses de descenso continuado en las cifras de contagio, la enfermedad vuelve a crecer en Sierra Leona, Liberia y Guinea. Es la primera vez en 2015 que se dan resultados al alza.

La noticia es especialmente desesperanzadora porque se produce sólo 20 días depués de que la propia OMS anunciase que los casos nuevos diarios de ébola habían alcanzado el mínimo histórico desde el comienzo de la crisis: 95 casos semanales en los tres países más afectados. Todo parecía indicar que nos encontrábamos ante los primeros síntomas claros de receso de la epidemia. Pero, la semana pasada, los registros regresaron a su triste normalidad: 144 casos confirmados y subiendo. Y lo malo es que la semana anterior la tendencia también fue al alza. ¿Qué significan esos 15 días seguidos de datos negativos?

El dato parece haber vuelto a refutar la posibilidad de lograr el objetivo fijado de reducir a cero los nuevos casos semanales antes del 15 de abril de 2015. Ésa era la idea con la que se trabaja a principios de este año... y parecía alcanzable.

Con los últimos datos en la mano, sabemos que han padecido la enfermedad más de 22.800 personas, de las cuales 9.177 han muerto. Los países más afectados son Sierra Leona (10.934 casos y 3.3341 fallecidos), Liberia (8.881 casos con 3.826 muertes) y Guinea (3.044 casos y 1.995 decesos).

En todo lo que llevamos de 2015, no se había producido un aumento de contagios en los tres territorios juntos. El país donde peor se ha comportado la enfermedad es Guinea, donde casi se ha duplicado la tasa de contagios de una semana a otra.

La OMS ha declarado que, «a pesar de los esfuerzos realizados en el diagnóstico de la enfermedad y en la implantación de políticas para un correcto manejo de los cadáveres, la lucha contra la expansión de la epidemia parece estar estancada». Lo que supone prácticamente el reconocimiento de que el objetivo de cero contagios en abril es irrealizable, aunque la organización internacional sólo se atreve a hablar de «que dicho objetivo afronta nuevos y considerables retos».

La fuente de la mayor parte de los casos confirmados ahora en Guinea son la capital, Conakry, y la prefectura occidental de Forecariah. En ambos casos, la OMS advierte todavía graves deficiencias en el compromiso de la población para asumir las medidas preventivas requeridas.

Algunos misioneros reportan desde esas zonas que las prácticas funerarias siguen siendo extremadamente peligrosas y que cierta sensación de derrotismo ha propiciado que en algunas áreas rurales se vuelva a enterrar los cadáveres sin precaución.

Los datos de la OMS confirman esa sensación. En la semana del 1 al 8 de febrero se detectaron 34 funerales practicados sin control sanitario, de los que en 21 casos el finado había muerto de ébola.

Otro motivo de preocupación es la dificultad para realizar un seguimiento efectivo de los casos nuevos y de los contactos que los pacientes han podido tener con otros individuos. En estos casos es fundamental la implicación de la ciudadanía a la hora de ofrecer información rápida y transparente a las autoridades. En la misma semana antes citada se produjeron en Guinea 42 casos de fallecimiento, de los que sólo se pudieron identificar 7 contactos secundarios.

En cuanto a la tasa de mortalidad de la enfermedad, los datos demuestran que sigue siendo elevada. Entre el 53 y el 60 por ciento de los hospitalizados fallece. Es de suponer que en los casos no hospitalizados la mortalidad es aún mayor.

La distribución del mal entre hombres y mujeres es similar. Por edades, entre los 15 y los 44 años se tienen tres veces más probabilidades de ser infectado que cuando se es niño y a partir de los 53 años la probabilidad se multiplica por cuatro.

Ya se está procediendo al envío de nuevos contingentes de emergencia a las zonas más afectadas por este repunte para tratar de volver a recuperar el nivel de atención comunitaria y devolver los datos a la senda bajista con la que comenzó 2015.