¿Hay vida extraterrestre en Júpiter?

La NASA tiene a medio mundo pendiente del «sorprendente» hallazgo que ha encontrado en la luna Europa y que anunciará el próximo lunes

Júpiter es el quinto planeta del Sistema Solar y Europa es una de sus cuatro lunas

La NASA tiene a medio mundo pendiente del «sorprendente» hallazgo que ha encontrado en la luna Europa y que anunciará el próximo lunes

Lo han vuelto a hacer. Ya han conseguido otra vez que medio mundo esté pendiente de ellos. La NASA ha anunciado que «va a anunciar algo». ¿Qué va a anunciar? Eso no lo ha anunciado. No, no es un trabalenguas, es parte del modo de hacer habitual de la mayor agencia espacial del planeta, acostumbrada a que los medios de comunicación, los amigos de la exploración espacial y buena parte de los científicos acudamos prestos a su llamada de sirena cósmica y misteriosa.

Razones para la expectativa las hay. Y, en esta ocasión, tenemos que aventurar que muchas.

El próximo lunes, todos los medios de comunicación están invitados a una rueda de prensa emitida por teleconferencia desde la sede central de Washington. En ella, dos hombres y dos mujeres, científicos de diferentes instituciones relacionadas con el Telescopio Espacial Hubble, presentarán los nuevos datos de, según cuentan, «una sorprendente actividad en la luna Europa». Los que saben algo del espacio son conscientes del poder de atracción que las palabras «luna Europa» tienen cuando se pronuncian juntas.

Puede que Europa sea el cuerpo celeste más fascinante del Sistema Solar después de la Tierra. Al menos desde que Carl Sagan pusiera sus ojos en él advirtiendo que los océanos de agua que fluyen bajo su superficie helada podrían ser un lugar ideal para potenciales formas de vida alienígena. Y es que Europa, la sexta luna de Júpiter, el astro con cuyo descubrimiento Galileo Galilei revolucionó el mundo de la astronomía, es un cuerpo helado de 3.100 kilómetros de diámetro, cuya temperatura no supera los -163 grados y bajo cuya corteza de hielo yacen océanos que quizá contengan más agua de la que hay en la Tierra.

Su mera existencia sirvió a Galileo en el siglo XVII para pervertir el orden cósmico. Si había cuerpos celestes orbitando Júpiter, eso significaba que no todo el Cosmos giraba alrededor del Sol. ¡Herejía! Mucho después, en la última década del siglo XX, otro Galileo (en este caso una sonda espacial con el mismo nombre) volvió a conmover los cimientos de la ciencia al descubrir océanos subsuperficiales en la luna Europa. Eso se deducía, al menos, al contemplar las extrañas estructuras quebradizas de la superficie. Si hay agua líquida encerrada en un cuerpo como ése, aumentan las probabilidades de que se trate de un mundo en el que se den ciertas condiciones de génesis de vida diferente a la terrestre. ¡Herejía!

En el año 2013, el telescopio espacial Hubble detectó una especie de penacho de vapor de agua saliendo de la superficie de Europa. Quizá fuera el resto de un géiser escapando entre alguna grieta de hielo. Aquel hallazgo volvió a espolear las ilusiones de hallar vida no terrestre. Una emisión de vapor de agua sugería que en el interior del planeta existe líquido a mayor temperatura, quizá en contacto con los elementos químicos orgánicos que pudiera haber en las capas más profundas de su manto. Eso no es otra cosa que un bellísimo caldo de cultivo para la actividad biológica. Pero, además, dado que no tenemos aún instrumentos para adentrarnos bajo el hielo de Europa, la emisión de gases ofrece una grandísima oportunidad para estudiar los componentes del agua que la origina. Sería como estudiar las características de un fuego por el aspecto del humo que provoca. ¿Habrá encontrado la NASA más penachos gaseosos como ese? ¿Habrá podido discriminar en ellos alguna huella que sugiera la existencia de vida en el satélite de Júpiter?

La conferencia del lunes se basará en nuevos datos obtenidos del telescopio Hubble y, según todos los expertos consultados, ese artefacto no cuenta con herramientas para analizar la composición de los géiseres. Ni siquiera fue diseñado para realizar estudios geológicos de Europa. Pero sí es posible que se hayan descubierto otras fuentes de gases similares y que la NASA quiera anunciar que la actividad geológica del satélite es mucho mayor de la que creemos. Eso podría volver a excitar la curiosidad sobre lo que esconde bajo su piel aquel mundo lejano y frío.

De momento, la propia agencia se ha apresurado a reducir un poco la algarabía. En Twitter ha anunciado la rueda de prensa del lunes con una coletilla aguafiestas: «aviso de spoiler: no hay alienígenas».

Nadie esperaría que la agencia se presentara el lunes con un titular del calibre de «Confirmado, existe vida en otro mundo». Pero nadie tampoco se va a sustraer a la tentación de contemplar el anuncio con ojos de plato. Porque puede que se trate del paso más importante dado hasta ahora hacia un titular como ése. Estaremos atentos.