Manipulan el ADN para erradicar enfermedades hereditarias

Científicos españoles lideraN la investigación. La técnica precisa utilizar embriones, lo que abre un debate ético. Querrían continuar su desarrollo en España, pero la ley no se lo permite

Uno de cada 5.000 niños nace con una enfermedad mitocondrial, mientras que 1 de cada 200 personas sanas es portadora de una mutación mitocondrial, que podría transmitir a los hijos, con lo que se convertiría en una patología. Hasta ahora, las únicas técnicas que existen para detectarlas son el consejo genético y el diagnóstico genético preimplantacional (DGP).

Un grupo de investigadores del Instituto Salk en La Jolla (California, EE UU), liderados por el científico español Juan Carlos Izpisúa, ha desarrollado un nueva técnica genética que destruye el ADN mitocondrial mutado y, por lo tanto, erradica las posibilidades de que se desarrollen las enfermedades que se producen a partir de las más de 200 mutaciones que se han catalogado y que se incluyen dentro de las enfermedades raras. Debido a las miles de copias de ADN mitocondrial que se encuentran en una célula, las mutaciones causantes de patologías coexisten con el ADN mitocondrial sano. «Basándonos en este aspecto, hemos desarrollado una nueva tecnología para prevenir la transmisión de estas enfermedades, mediante la eliminación especifica de las mutaciones en ovocitos y embriones», explica a LA RAZÓN Alejandro Ocampo, uno de los investigadores principales del estudio que publica la revista «Cell».

La herramienta que han desarrollado, en colaboración con la Universidad de Miami, la Universidad de Illinois y dos equipos españoles del Hospital Clínico de Barcelona y del San Joan de Deu, «está basada en el uso de nucleasas (enzimas que rompen la cadena genética) que específicamente eliminan el ADN mitocondrial mutado». Existen dos tipos de nucleasas: las de restricción que se desarrollan de forma natural y las talen, que son las que ha tenido que diseñar el equipo de Izpisúa para descubrir cuál puede destruir la mitocondria «estropeada». Como explica Ocampo, «en nuestro instituto creamos unas 50 o 60, pero con la ayuda de los otros centros superamos el centenar». Fueron probando todas para comprobar su efectividad hasta decantarse por una única candidata que es la que se ha probado en ratones y funciona como «unas tijeras, ya que entran, cortan y eliminan del todo la mutación». De acuerdo con el investigador gallego, «está técnica es más segura que la de los ‘‘tres padres’’ porque no precisa la utilización de ovocitos de una donante sana y elude los potenciales efectos secundarios de este tipo de técnicos». Aunque los responsables del estudio insisten en que los problemas éticos de la técnica británica son mucho mayores, lo cierto es que para desarrollar esta nueva técnica y llevarla a una segunda fase clínica, también chocan con el dilema ético por el uso de embriones que se han desechado con las técnicas de fertilidad «in vitro» y que en nuestro país no está permitido.Del mismo modo, Ocampo confirma que han intentado traer la investigación en humanos a nuestro país, pero «la legislación no nos lo permite». Es más, «en ningún lugar del mundo está aprobado en este momento, aunque en Estados Unidos creemos que tenemos más posibilidades y más pacientes potenciales», añade el experto en Biología Molecular. En opinión de Ocampo, «este tipo de manipulación genética de embriones humanos debería ser la ultima alternativa y realizarse solamente para prevenir la transmisión de enfermedades genética cuando ninguna otra opción este disponible».

De todos modos, «creo que necesitamos aumentar nuestro conocimiento sobre el uso de estas tecnologías y sus potenciales efectos secundarios. En el futuro, el diálogo entre científicos, médicos y la sociedad deberá establecer el marco legal para poder comenzar los primeros ensayo».

En lo que se refiere a la eficacia de la técnica «depende de cada mutación y de lo específica y efectiva que sea la nucleasa utilizada». Lo cierto es que las enfermedades mitocondriales sólo se manifiestan «cuando los niveles de ADN mitocondrial mutado superan el 60-70 por ciento del ADN mitocondrial total». Por lo tanto, «aunque nuestra herramienta no permita la eliminación total de la mutación, al igual que las demás tecnologías, nuestro objetivo es reducir los niveles por debajo del porcentaje necesario para que la enfermedad se manifieste». A pesar de lo prometedor del estudio, no deja de estar en una fase muy inicial por lo que aún están estudiando los potenciales efectos secundarios: «Hasta el momento no hemos encontrado ninguno en los ratones que hemos generado a partir de esta técnica. Son perfectamente normales y, tras secuenciar su genoma, no hemos encontrado ningún rastro de potenciales efectos secundarios».

Además de las enfermedades de origen mitocondrial, los investigadores consideran que también se podrían atacar otras dolencias relacionadas con las mutaciones de las mitocondrias como «las neurodegenerativas, el cáncer o el envejecimiento».