Ciudad 30: Una ley para circular despacio

La DGT prevé reformar la ley de seguridad vial para avanzar hacia un modelo de limitación genérica de velocidad en ciudad de 30 km/h, frente al actual de 50 km/h.

Cada vez son más los ayuntamientos que establecen «zonas 30»
Cada vez son más los ayuntamientos que establecen «zonas 30»

La DGT prevé reformar la ley de seguridad vial para avanzar hacia un modelo de limitación genérica de velocidad en ciudad de 30 km/h, frente al actual de 50 km/h.

Cada vez son más los ayuntamientos que han optado por implantar zonas con una limitación máxima para conducir de 30km/h en su intento por calmar el tráfico y reducir los accidentes de tráfico. Y es que la siniestralidad en las ciudades ha aumentado un 18 por ciento. Seis de cada diez accidentes ocurrieron en estas vías en 2016 y el número de atropellos ha subido en el último año un 6% hasta el punto de que podemos decir que es ya la segunda causa de muerte por accidente. Aunque son los ayuntamientos los que tienen la competencia para establecer los límites de velocidad en sus vías, la intención de la DGT es tratar de modificar la Ley de Seguridad Vial para dar amparo legal a estas iniciativas de distintas ciudades y avanzar hacia un modelo de limitación de velocidad genérica de 30 km/h en núcleos urbanos.

De momento, se está estudiando cómo plasmar esta medida en la ley y una de las opciones que se barajan es que esta limitación pueda establecerse en vías con un solo sentido de circulación y, en las que cuentan con varios carriles, fijar el límite máximo de velocidad en 30 km/h para el carril situado en el margen derecho de manera que colectivos vulnerables, como ciclistas y peatones, estén más protegidos, según ha podido saber LA RAZÓN.

Y es que, hasta hace unos años, las ciudades se diseñaban pensando en los coches, pero ahora los turismos conviven en la «selva del asfalto» con vehículos de dos ruedas, como motocicletas o bicis que irrumpen con fuerza en el tráfico diario.

¿Cuáles son entonces las razones que justifican la medida? La DGT parte de la idea de que implantar esta limitación de velocidad calmaría el tráfico, reduciría la lesividad de los accidentes que se producen al circular a una velocidad más baja y favorecería un mejor tránsito y más seguro de los peatones. Además había menos ruido y menor nivel de emisiones contaminantes, uno de los grandes problemas ahora por la falta de precipitaciones. Existe la idea cada vez más extendida de que es necesario fomentar el uso de la bicicleta sin que ello suponga una pérdida de espacio para los peatones de tal manera que la idea es que la idea es abrir hueco a la bicicleta con límites de velocidad que no superen los 30 km/h.

La medida tiene detractores y defensores. Así, Shara Martín Palma, directora general de PONS Seguridad Vial, considera que «si hoy más de la mitad de la población mundial vive en urbes y se estima que en 2050 dos terceras partes viva ahí, la gestión de la ocupación y la definición sobre quién tiene ahora la prioridad en el espacio público es una de las claves, y no será el coche». En su opinión, «la decisión de aplicar la limitación de 30 km/h tiene beneficios a todos los niveles, tanto de seguridad vial, como medioambientales y de fluidez del tráfico, por lo que entendemos que este tipo de medidas van en la buena dirección para abordar el enorme reto de movilidad y sostenibilidad que van a tener que afrontar nuestra sociedad en los próximos años». La Fundación Mapfre es de una opinión similar. «La gestión de la velocidad es una de las estrategias fundamentales para alcanzar el objetivo de cero víctima en ciudades. Hace dos años que Fundación Mapfre propuso, como parte de un conjunto de medidas mucho más amplio, promover las zonas 30 en ciudades. Es necesario respetar dichos límites pero vemos que en la mayoría de los casos los conductores los incumplen. Dicho incumplimiento es tremendamente preocupante, porque un impacto a 20 km/h, en un atropello, casi ningún peatón o ciclista fallece. A sólo 50 km/h, ya mueren la mitad de los atropellados y a 80 km/h casi ninguno sobrevive».

Los ciclistas están especialmente interesados en esta reducción de la velocidad principalmente por su propia seguridad . «El número de bicicletas no ha dejado de aumentar y vemos que se ordena mejor el tráfico cuando la velocidad es menor», explica Nacho Tomás, de la Red de Ciudades por la Bicicleta. Lo mismo que la Asociación de Ciclistas Profesionales, cuyo portavoz, Alfonso Triviño considera que esta medida «evitaría muchos accidentes y permitiría a los usuarios de las dos ruedas circular de forma más segura»

RACE, en cambio, considera que «las posibles medidas para reducir de 50km/h a 30 la velocidad máxima nos parecería improvisada». Los esfuerzos deberían ir orientados a favorecer las ayudas para la renovación del parque automovilístico, que ya supera los 12 años de media. «Mantener un coche viejo más minutos en la calle, tal y como sucedería desplazándose a 30 km/h provoca inconvenientes al conductor y a los ciudadanos porque el vehículo contamina más».