Jesús Álvarez y María José Sáez: «El periodismo ha perdido rigor con los años»

El secuestro de Emiliano Revilla les conectó hace casi 30 años. Ahora se reencuentran por el estreno de la película que cuenta este caso.

El secuestro de Emiliano Revilla les conectó hace casi 30 años. Ahora se reencuentran por el estreno de la película que cuenta este caso.

A Jesús Álvarez y María José Sáez les unió un secuestro, el de Emiliano Revilla, por parte de la banda terrorista ETA. Él, ya periodista de renombre en 1988, era su yerno, y ella, una ex becaria de la agencia Efe que pasaba las noches buscando la noticia. Hoy, casi tres décadas después de la liberación del empresario, se estrena la película «249. La noche en que una becaria encontró a Emiliano Revilla», que narra el encuentro de Sáez con Revilla la noche en que salió del zulo en el que había permanecido 249 días.

–¿Cómo ha sido revivir la experiencia del secuestro?

–Jesús Álvarez: La verdad es que fue más emotivo por el reencuentro con María José –a la que no veía desde hacía 28 años– que por el hecho en sí. Para mí el secuestro no ha sido un tema tabú en nuestra casa, siempre se ha hablado con normalidad. Todo lo que comentamos en esa charla son recuerdos grabados a fuego en nuestra memoria.

–María José Sáez: Algo te estremece, no deja indiferente recordarlo. veintiocho años después todavía me sorprende que pasara lo que pasó, y más que después de todo este tiempo se haya hecho una película.

–En la cinta se iba a contar con el testimonio de Emiliano Revilla, ¿Por qué acabó desvinculándose del proyecto?

–J. Á.: El director de la película tuvo que cambiar su estructura cuando mi suegro decidió no participar, aunque tampoco sé muy bien lo que tenía pensado. Había leído el guión de la parte de ficción pero no la parte real. Emiliano prefirió mantenerse al margen y dar más protagonismo a otras personas.

–La recreación refleja que, poco a poco, se había perdido el interés periodístico en el secuestro.

–J. Á.: Después de 249 días la tensión se había relajado, los periodistas, a medida que pasaban los días se habían dejado llevar por las circunstancias. Recuerdo los boletines de aquellos días y las informaciones que se decían en ellos no eran halagüeñas y presagiaban un final desafortunado.

–¿Lograban conciliar el sueño en su casa?

–J.Á.: Bueno, nosotros no, yo me quedaba siempre por la noche en vigilia con mi mujer porque nos parecía que si tenia que suceder algo sería por la noche, y no queríamos que le liberaran y estuvieramos todos durmiendo. Desde el primer momento pasamos todas las noches esperando.

–¿Qué relación tenían los periodistas y la familia?

–J.Á.: Muy buena, siempre les dije que habían tenido suerte de que fuera periodista, aunque ellos tenían que entender que era también familiar, con lo que no les iba a contar todos los detalles personales. Lo que les dije era que nunca les engañaría en ninguna de las declaraciones.

–M.J.: Jesús se convirtió un poco en el portavoz ante los medios todos esos días porque conocía los códigos del periodismo y cómo funcionábamos, aunque fuera también un familiar.

–Y María José llegó por casualidad esa noche...

–M.J.: Sí, me acerqué por si pasaba algo. Nunca creí que a Revilla le fueran a liberar a la puerta de su casa. Fue casual y causal, pero si no hubiera estado no lo hubiera encontrado. Fui perseverante.

–Mauricio Bautista y Beatriz Medina se encargan de interpretarles en la recreación. ¿Les pidieron algún consejo?

–J. Á.: A mi sí, vi unas primeras escenas que grabaron y me pidió opinión, le dije que siguiera así, que lo hacía muy bien. Mauricio es 30 años más joven que yo, que es la edad que tenía en 1988, y la verdad es que me ha interpretado perfectamente.

–M.J.: Beatriz no se despegaba de mí y buscaba cualquier momento para preguntarme cosas sobre mi carrera y sobre aquella noche. Han hecho un trabajo muy profesional.

–¿A Emiliano Revilla y a la familia qué les ha parecido?

–J.Á.: Tanto mi suegro como el resto de la familia la han visto y les ha parecido una cinta muy correcta. El director quería hacer hincapié en el tesón y la constancia de Emiliano, que logró resistir tantos días en un zulo sin perder la cabeza, pero también en el tesón y la constancia de María José, que supo estar al pie del cañón para conseguir ser la primera en conocer la noticia.

–¿Cómo se hubiera tratado el secuestro en la actualidad?

M. J.: Jesús y yo decimos en broma que, con las nuevas tecnologías, cualquiera se hubiera hecho un «selfie» con Revilla antes de llegar a su casa y se hubiera destapado la noticia (risas).

J. Á.: Ahora sería otra cosa. Con las tecnologías, en el periodismo se ha perdido el concepto puro de perseguir una información, los periodistas ahora preguntan y luego disparan. El periodismo ha perdido el rigor con los años.