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Cristóbal, el chófer del ladrón de mapas

Vivía en Camallera (Gerona), iba al "gym", hablaba sin parar por su teléfono móvil, cambiaba de coche cada dos por tres y escondía el dinero debajo de la alfombra

  • La banda robaba mapas de libros de los siglos XV y XVI
    La banda robaba mapas de libros de los siglos XV y XVI

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23 de agosto de 2019. 16:51h

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Sagrario Ortega..  23/8/2019

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Vivía en Camallera (Gerona), iba al "gym", hablaba sin parar por su teléfono móvil, no se le conocía actividad laboral alguna, cambiaba de coche cada dos por tres y escondía el dinero debajo de la alfombra. No hace mucho le detuvieron. Era el chófer del ladrón de mapas.

Curiosamente su nombre polaco se traduce al español como Cristóbal y San Cristóbal es el patrón de los conductores. Y conducir era una de las misiones que tenía encomendadas en la banda que la Policía francesa, con la colaboración de la Guardia Civil, desmanteló y que se dedicaba a sustraer mapas de los fondos documentales antiguos que albergan bibliotecas y archivos.

Armados con cúter y otras herramientas parecidas a bisturíes o cuchillas, se hacían pasar por investigadores o historiadores -en ocasiones no necesitaban dar explicación alguna-, mostraban documentación falsa y entraban en las instalaciones "marcadas" previamente.

Ya dentro, pedían el fondo documental pertinente, cortaban el mapa que con anterioridad habían seleccionado -en general de volúmenes de los siglos XV y XVI- y se lo llevaban escondido entre sus pertenencias (mochilas fundamentalmente).

Sabían que era un negocio muy goloso -entre 30.000 y 40.000 euros pueden pagar por un mapa de esos siglos- y "discreto". La preciada mercancía desaparece de los volúmenes por obra y arte de "sicarios", a los que se les encarga el robo, sin que nadie se percate.

Fuentes de la investigación han relatado a Efe cómo se logró dar con el domicilio del chófer y escolta del líder de la organización. Este último estaba radicado en la ciudad francesa de Béziers, en el departamento de Hérault, a apenas 130 kilómetros de La Jonquera, y su chófer se había instalado en Camallera.

A finales de marzo, la Oficina Central de la lucha contra el tráfico de bienes culturales de Francia recabó la ayuda del grupo de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil dedicado a la lucha contra los delitos relacionados con el patrimonio histórico. La agencia policial Europol estaba también informada del operativo que se iba a poner en marcha en breve.

Los franceses ya tenían conocimiento de que los miembros de una organización, formada por húngaros y polacos, se dedicaban a recorrer bibliotecas y archivos que guardan fondos documentales de gran relevancia, bien por su antigüedad, bien por su contenido.

Sabían también que alguno de ellos podía residir en España. Así que pidieron ayuda a la UCO para que colaborara en una investigación que, por otra parte, no descartaba que se estuvieran produciendo delitos similares en nuestro país o que se almacenaran aquí los mapas robados en territorio galo.

Con los datos recabados, los agentes de la UCO se pusieron manos a la obra y bautizaron la operación con el nombre de Ptolomeo, al recordar el robo que en 2007 sufrió la Biblioteca Nacional. Dos mapamundis grabados e ilustrados que formaban parte de la edición incunable de 1482 de la obra de Ptolomeo "Cosmografía" fueron sustraídos en esa fecha.

El operativo se puso en marcha con el seguimiento y vigilancia del hombre que vivía en Camallera, al que, como comprobaron los agentes, le visitaban personas procedentes de Francia. Apenas tenía relación con la gente del pueblo, salía de casa en torno a las once de la mañana, iba al gimnasio, comía, estaba mucho tiempo colgado al teléfono y tomaba muchas medidas de seguridad.

Precisamente, a los guardias civiles esto último les llamó mucho la atención, ya que no es tan habitual entre los delincuentes que se dedican al robo de patrimonio histórico. El hombre podría estar metido en otros asuntos. Luego se comprobó que tenía antecedentes por otros delitos, como el tráfico de drogas.

Cristóbal llevaba tiempo en España, tenía su NIE, su cuenta bancaria y el pago del alquiler de la casa al corriente.

Usaba diferentes coches, tanto con matrícula polaca como francesa y, según se comprobó, realizaba labores de chófer y escolta del líder de la banda, aunque en algunas ocasiones entraba con él a los lugares donde se perpetraba el robo.

De hecho, en el registro de su vivienda -en la que no se hallaba el sospechoso cuando se practicó- los agentes encontraron un maletín negro con diferentes utensilios para cortar mapas, así como lupas y otros objetos. Y bajo la alfombra, 3.600 euros.

Las fuentes consultadas por Efe han resaltado la importancia de este registro para la investigación, toda vez que en la casa se encontraron anotaciones de bibliotecas y archivos, tanto de España como de Francia, y de mapas concretos. Es decir, de objetivos pasados y próximos.

A esta banda Francia le acusa de varios robos, pero en España no se ha podido constatar que se haya perpetrado alguno.

Las comunidades autónomas, a las que se le ha consultado, no han referido ningún hecho de esa naturaleza ni por los controles de sus bibliotecas y archivos han pasado personas con alguna de las identidades falsas que utilizaba la banda.

No obstante, recuerdan las fuentes, a veces se tarda años en descubrir que de un volumen antiguo haya desaparecido una de sus hojas.

Tres personas fueron arrestadas en Francia en esta operación, una de ellas el chófer, que el día anterior había viajado hasta el país vecino. El juicio está aún pendiente.

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