Cuando el sexo es con niñas de plástico: detectan muñecas con apariencia de niñas de entre 4 y 10 años

Las autoridades noruegas alertan del aumento de incautaciones de muñecas sexuales con apariencia de menores de entre 4 y 10 años

Las muñecas se envían embaladas en discretas cajas de cartón que además contienen juegos de ropa interior infantil para poder vestirlas como si fueran humanas.

Las autoridades noruegas alertan del aumento de incautaciones de muñecas sexuales con apariencia de menores de entre 4 y 10 años.

Todas tienen un increíble aspecto natural y parecen que son niñas de carne y hueso, pero no dejan de ser muñecas de plástico y silicona. Y no, no son las conocidas muñecas hinchables que desde hace años se venden en los «sex-shops». Casi todas imitan el cuerpo de una niña que ni siquiera ha llegado a la pubertad, aunque también las hay con cuerpo de niño y sus atributos masculinos.

En inglés las llaman «pedo-dolls», una expresión que se puede traducir como muñecas para pedófilos. Estos artículos no se muestran en los escaparates de las tiendas de juguetes y seguramente hubieran seguido pasando desapercibidas para la mayoría de la gente si no fuera porque los aduaneros noruegos y la Policía de este país han dado la voz de alarma. El incremento de las importaciones de este tipo de «juguetes» sexuales indica que en la sociedad nórdica hay más depravados de los que se podría pensar, y que después podrían llegar a abusar de niños y niñas de verdad. Según las estadísticas de las aduanas noruegas, que controlan todo lo que entra en el país para que paguen aranceles, entre octubre del año pasado, que fue cuando llegó la primera de estas «pedo-dolls» a Oslo procedente de un país asiático, y hasta finales de febrero de este año, han incautado 21 unidades.

Aunque no parece que sean muchas muñecas, las compras siguen aumentando y la Policía tiene claro que el comprador de este tipo de muñecas no las quiere para que niñas jueguen con ellas. Lo mismo pasa en el resto de los países europeos, y también en España, aunque no hay estadísticas concretas porque la muñeca en sí, clasificada como juguete, no es ilegal.

Según las autoridades noruegas, el perfil del comprador suelen ser hombres (en los 21 casos al menos) de entre 18 y 60 años de edad y de todas las clases sociales. Según las descripciones de las muñecas y las fotografías facilitadas por los servicios aduaneros noruegos las «Pedo-dolls» tienen más o menos un metro de altura y algunas incluso menos para que su aspecto sean más infantil. Pesan entre 15 y 18 kilos, dependiendo de la edad que representan, lo justo por debajo de los 20 kilos que admiten los servicios de correos por paquete. El peso también es el adecuado para que su usuario sienta que es como una niña real. Hechas de materiales plásticos y siliconas, no sólo imitan a la perfección la piel humana, también tienen la textura y densidad del cuerpo de un niño o niña entre cuatro y diez años de edad. Naturalmente las hay mucho más grandes, pero éstas ya son muñecas de jóvenes adultas.

Las muñecas incautadas imitan perfectamente el cuerpo de una niña en la que se han cuidado con esmero todos los detalles. Tiene pechos con pezones, vagina, ano y cavidad bucal . La peluca se ajusta a la cabeza, aunque el pelo no se ve muy natural. Los ojos se mueven como si fueran reales y tiene pestañas. Los dedos de las manos y de los pies tienen uñas y los brazos y piernas, así como todo el cuerpo, son flexibles de tal manera que se quedan en la posición que los coloque el usuario.

Se fabrican en países asiáticos como China, Taiwán o Japón, donde tienen un mercado mucho mayor que en occidente. El japonés Shin Takagi fue el pionero en la fabricación y venta de este tipo de muñecas infantiles. Desde hace 10 años las vende a través de su empresa «Trottla» a clientes de todos los países del mundo. Takagi dijo en una entrevista que él mismo tenía fantasías sexuales con niños de corta edad y que por este motivo decidió crear las muñecas con aspecto de niñas, aunque cada día piden más niños y afirma que es una forma de entretener a los pederastas y evitar los abusos a los niños de verdad. Lo que no está tan claro para las autoridades noruegas, que precisamente sacaron un comunicado denunciando estos hechos: «Algunos de los destinatarios de estas muñecas habían sido previamente condenados por delitos sexuales, varios de ellos tienen acceso a menores a través del trabajo o la familia y de otros la policía no tenía constancia». Además, «al ser muy realistas, es posible que mantener relaciones sexuales con ellas pueda romperr las barreras y que comentan abuso de menores».

En el nuevo Código Penal del país con el fin de proteger a los menores se incluyó un artículo 311 en el que se penaliza «la producción de abuso sexual infantil o las representaciones que sexualicen a los niños». De ahí, que las autoridades noruegas hayan abierto una investigación al respecto. Por el momento, en relación con estas incautaciones, según el periódico «Bergens Tidende», la Policía ha acusado a cuatro hombres y tiene a otro bajo custodia policial.