D.I.E.T.A.: Test para saber si sufres Trastorno por Atracón

Un equipo de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor ha desarrollado una herramienta anónima capaz de detectar en sólo 35 preguntas si la persona sufre problemas emocionales que afectan a su alimentación.

Un equipo de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor ha desarrollado una herramienta anónima capaz de detectar en sólo 35 preguntas si la persona sufre problemas emocionales que afectan a su alimentación.

Hace más de diez años, Javier Quintero regresó de Estados Unidos de trabajar en una unidad específica de trastornos de la conducta alimentaria especializada en obesidad de un hospital de Florida. Fue allí donde tomó conciencia de la amplitud del problema del exceso de peso, cuando aún en España el número de personas con este problema no era tan alarmante como en los últimos años. Ahora, como jefe de Psiquiatría del Hospital Universitario Infanta Leonor ha creado un espacio en el centro dedicado a la obesidad. «Hemos sido capaces de crear un cuestionario modelo gracias a la participación de 400 pacientes en el que nos damos cuenta de lo importante que es el equilibrio emocional, como incluye la nueva pirámide nutricional», explica a LA RAZÓN. Y es que, de las 900 variables psicopatológicas con las que iniciaron el proceso han conseguido reducirlas a 35 preguntas que «analizan la sensibilidad de cada paciente para así responder a una única pregunta: ¿Por qué soy un tragón?», a través del test anónimo que se puede hacer en somoscomocomemos.com.

Aunque el inicio de la investigación estaba enfocado para personas con sobrepeso, «exploramos dimensiones de la conducta alimentaria en general, con lo que podría tener sentido para personas con peso normal. Eso lo estamos analizando ahora».

D.I.E.T.A. es la herramienta que han creado y cada letra tiene un significado, explora una parte del equilibrio emocional de una persona a la hora de alimentarse. La D hace referencia a la Disfunción Ejecutiva. «Las funciones ejecutivas nos permiten regular nuestras conductas y están íntimamente relacionadas con la planificación o la toma de decisiones. La alimentación, como otras conductas, se deben ver reguladas por estas funciones». Dentro de este punto entrarían las personas que planifican mal sus comidas, que pican entre horas o picotean.

La I es de Impulsividad. «El control de los impulsos es un reto de nuestra comportamiento. Es habitual, que este descontrol pueda afectar a la alimentación». Este aspecto está muy ligado al Trastorno por Atracón que ha aumentado exponencialmente durante los últimos años en España. «D.I.E.T.A. lo explora y lo detectaría. Para otro trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia, existen otros cuestionarios específicos, aunque esta herramienta serviría de despistaje», añade Quintero.

La siguiente letra, la E, significa Emocional. «Las emociones y su gestión están frecuentemente relacionadas con la alimentación, hasta el punto de haberse definido un concepto como “emotional eating’’». Hay personas que ante situaciones de malestar emocional acuden a la comida. «¿Quién no ha visto esa escena de ‘‘El diario de Bridget Jones’’ en la que tras un desengaño amoroso, ella se sienta delante de la televisión con un bote entero de helado», pone como ejemplo el psiquiatra.

Con la T abordan la parte traumática que está detrás de nuestra forma de comer. Así, «diferentes estudios relacionan patrones de alimentación con la vivencia de situaciones vitales intensas, que dejan ciertas secuelas entre ellas un patrón de alimentación afectado» a lo que Quintero añade que «más del 90% de las mujeres con obesidad han debutado durante la adolescencia. Es su mecanismo de defensa ante un evento traumático que les ocurre a esa edad».

Por último, la A hace referencia a la parcela Adictiva del problema. «La comida genera bienestar al ser ingerida, sobre todo ciertos alimentos, llegando a aumentar los niveles de ciertas sustancias químicas del cerebro ligadas al placer. En algunos casos esto puede afectar a nuestro cerebro como lo hacen otras sustancias y la alimentación transformarse en una adicción». El médico apunta a que «cuando estuve en Estados Unidos ya existía una asociación de Obesos Anónimos, ya abordaban el problema como una adicción».

Una vez cumplimentado el cuestionario, el sistema ofrece una serie de recomendaciones en función de los resultados para ayudarle a mejorar su alimentación, «también podemos recomendar que acudan a su médico de familia o pedir ayuda específica». El equipo de Quintero ya trabaja en una app específica para «generar ayuda virtual».