El crimen de Asunta, planificado desde junio

El juez tiene pendiente "elementos de instrucción"como la desaparición del ordenador y un teléfono móvil del padre de la menor, pero descarta la participación de terceras personas

Alfonso planeó el crimen y los ejecutaron de forma conjunta
Alfonso planeó el crimen y los ejecutaron de forma conjunta

El «detonante» del proceso que concluyó con el asesinato de Asunta Basterra se produjo en la última semana de junio, momento a partir del cual los presuntos autores urdieron el plan. El juez tiene claro que Alfonso Basterra suministró la "dosis tóxica"a la niña y Rosario Porto la asfixió y abandonó donde fue encontrada.

El titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Santiago de Compostela, José Antonio Vázquez Taín, sostiene que el padre de Asunta, el periodista Alfonso Basterra, fue quien suministro a la menor la "dosis tóxica de orfidal"el 21 de septiembre pasado, cuando se produjo la muerte de la niña de origen chino que había adoptado siendo aún un bebé junto a su ya ex esposa.

En el auto remitido a las partes mediante el cual el instructor de la causa abre el secreto de sumario, Vázquez Taín sostiene que, en base a los resultados de la autopsia y de análisis de toxicología, a Basterra se le imputa que, "al igual que había efectuado en episodios anteriores", el 21 de septiembre fue él el que suministro a Asunta la dosis de orfidal "para privarla de toda voluntad y defensa y presuntamente facilitar la acción de asfixia, en un plan concordado"con la madre, Rosario Porto. Los investigadores no descartan que utilizara desde "un pañuelo, una mano o la almohada", sobre unos hechos que sitúan en la vivienda de Teo.

A escasos kilómetros de allí está la pista forestal en la que, sobre la 01:15 horas del 22 de septiembre se encontró el cuerpo de la menor que, según la investigación, habría sido movido por Rosario Porto sin la ayuda de terceras personas. .

En base a las investigaciones llevadas a cabo por la Guardia Civil, tras la aparición del cuerpo de la menor de 12 años en una pista forestal de Teo (La Coruña) el pasado 22 de septiembre, el juez argumenta que Rosario Porto, "en connivencia"con Basterra, drogó a su hija "al menos"durante tres meses, y que le causó la muerte "por asfixia mecánica".

No obstante, apunta a Basterra como la persona que le habría dado el 21 de septiembre "la dosis tóxica"de orfidal. Así, el auto confirma que se le acusa de "aprovechar varias ocasiones que la menor pernoctó en su domicilio, para drogarla con altas dosis de orfidal". En este sentido, subraya que la propia Rosario Porto reconoció que su exmarido "tenía orfidal en su domicilio", pese a que éste habría desmentido a su ex mujer. También, en base a la declaración de Rosario, se le acusa de haber intoxicado supuestamente a la menor "al menos en una ocasión, con polvos blancos que no ha explicado de qué se trataba", añade sobre el testimonio que, según el auto, aportó la madre de Asunta.

El detonante

El «detonante» del proceso que concluyó con el asesinato de la niña Asunta Basterra se produjo en la última semana de junio, momento a partir del cual los presuntos autores urdieron el plan que concluyó con su muerte, el pasado 21 de septiembre, según han informado a LA RAZÓN fuentes conocedoras del asunto. Por otra parte, las fechas en las que fue adquirido en farmacias el ansiolítico Lorazepam coinciden con los momentos en los que la niña presentaba debilidad o mareos o no acudía a clase.

El «detonante» fue probablemente una discusión entre los padres sobre qué hacer con la niña una vez que el matrimonio había decidido divorciarse, aunque en el momento de la muerte de Asunta los trámites no habían concluido.

Presión del padre de Rosario para la adopción

Tal y como adelantó LA RAZÓN, una de las hipótesis con la que han trabajado los investigadores es la de que, una vez muerto el padre de Rosario, que habría sido el que presionó al matrimonio para que adoptaran un hijo –por su deseo de tener un nieto o nieta–, la niña se había convertido en un «estorbo». ¿Fue el «detonante» una discusión sobre quién se tenía que quedar con la niña y la conclusión es que ninguno de los dos estaba dispuesto a hacerse cargo de ella? Se desconoce si este extremo, al tratarse de algo tan personal como es una discusión entre dos personas –o tres–, formará parte del sumario, que ha instruido el juez José Antonio Vázquez Taín, y que será entregado a las partes personadas a partir de hoy.

Rota la «inestable paz familiar», es a partir de esas fechas cuando empiezan a producirse las situaciones de debilidad y faltas a clase en el colegio y a actividades extra escolares de Asunta y que, como se ha informado, se registraron, al menos, los días 9 y 22 de julio; y unas fechas antes de producirse el asesinato. Se ha investigado si en algunas de esas fechas se produjo, por parte del padre, la adquisición en farmacias del ansiolítico Lorazepam y, según las citadas, así fue. Esta coincidencia se considera relevante.

Pendientes «elementos de instrucción»

Sin embargo, a pesar de haber levantado el secreto del sumario, el magistrado tiene pendientes "elementos de instrucción", como la desaparición del ordenador y del segundo teléfono móvil de Alfonso Basterra que, "por razones que se escapan a esta instrucción, ha ocultado", recoge el auto.

Asimismo, se descarta la participación de una tercera persona, ya que las comprobaciones de los investigadores concluyen que otros tres hombres investigados en el marco de esta causa "son totalmente ajenos a los hechos". Se refiere en concreto, a "tres investigados como posibles colaboradores", un empresario con el que colaboraba Rosario Porto, un ex sindicalista de nacionalidad marroquí que ha sido condenado por explotación de inmigrantes por la Audiencia Provincial de La Coruña y un tercer individuo.

Garantías

En concreto, el juez justifica el secreto de las diligencias basado en la necesidad de "practicar una serie de actos de instrucción con las mínimas garantías", señalando que los indicios exhibidos a los imputados motivaron en éstos "un cambio de versión que parece confirmar las sospechas iniciales". De este modo, defiende haber mantenido el secreto de sumario durante casi dos meses para que los "posibles terceros sospechosos"de haber participado en el presunto asesinato de la niña, ofrecieran una explicación "fresca"de los indicios objetivos con los que se contaba, sin tener conocimiento de ellos.

Así, el juez señala que las diligencias de investigación practicadas con relación a los posibles terceros permitieron obtener una "versión fresca, natural, sin la contaminación previa de saber los investigados los indicios que constaban en la causa".

Por ello, en el auto se sostiene que no se han visto afectados los "datos objetivos"relativos a los indicios que vinculaban a terceros , en relación a los datos telefónicos de dos de los investigados, la identidad del ADN de la camiseta de la niña ni otros que los tres hombres investigados "han tenido que explicar".

"El secreto de las actuaciones ha cumplido plenamente su eficacia y, así, las declaraciones de los investigados y las comprobaciones efectuadas por la unidad investigadora, permiten afirmar con solvencia que los tres investigados son totalmente ajenos a los hechos", sostiene el auto.

Numerosos indicios

El juez instructor ha justificado, además, el levantamiento del secreto de sumario alegando que los dos imputados, que permanecen en prisión provisional en la cárcel coruñesa de Teixeiro, pese a los "numerosísimos indicios claros que existen contra ellos", han manifestado que no colaborarían con la instrucción mientras la causa fuera secreta para las partes. Así, considera que se hace preciso "levantarlo cuanto antes"para que las defensas de Porto y Basterra "puedan instruirse de todo el acervo probatorio conseguido"por si los imputados, según apunta el auto, "desean o no colaborar en el esclarecimiento del presunto asesinato de su hija Asunta"y con dicha colaboración "si es posible arrojar alguna explicación lógica a los numerosos indicios sospechosos".

Al margen de sus primeras declaraciones ante el juez, los padres de Asunta hasta el momento se han negado a colaborar en la práctica de nuevas diligencias requeridas por el juez, como una reconstrucción parcial de los hechos y otras, mientras no se levantase el secreto de sumario, que finalmente se ha decidido este martes, tres días antes de que el próximo viernes concluyese la última prórroga de un mes para mantener las reservas sobre las investigaciones.

Filtraciones

El magistrado ha hecho un esfuerzo ímprobo para evitar filtraciones y ha entregado las copias del sumario a las partes con marcas de agua diferenciadas, para que, en el caso de que se filtren, las partes puedan presentar acciones legales. De esta forma, el juzgado ha facilitado copia en formato PDF "fiel reproducción de los folios de la misma", pero advierte a las partes de que el contenido de los folios es "realmente sensible"y, para evitar filtraciones, las copias llevarán una marca de agua distinta para cada parte. "Por mucho que se acuse a este instructor de ser el filtrador de las noticias publicadas, es al contrario, me he esforzado personalmente en tratar de evitar tales filtraciones", justifica el juez al respecto de la medida de seguridad adoptada.

"Como se comprobará al leer el contenido de las diligencias, los hechos que no han salido del conocimiento del grupo investigador y del juzgado no han llegado a la prensa", resalta el juez instructor en su auto, que considera que con la marca de agua el derecho a la intimidad "resultará muy protegido", ya que se podrá identificar, según subraya, "al autor de las filtraciones por si alguno de los imputados desea interponer las correspondientes acciones legales".