¿El mes en el que nacemos afecta a nuestra salud?

Desde el punto de vista de la ciencia, la astrología es una superchería sin fundamento. No está escrito el destino en los astros, no influye el día de nuestro nacimiento en el futuro que nos haya tocado vivir. Pero ¿y si esto no fuera tan obvio? Reputados grupos de investigación están recabando datos que atestiguan que el mes de nacimiento, y más si cabe la estación, determinan si en el futuro seremos optimistas o negativos, fuertes o enclenques, brillantes o mediocres... Sobre todo, ponen de manifiesto que la enfermedad está relacionada con la exposición a ciertos factores ambientales que varían a lo largo del año.

Un análisis estadístico realizado a más de 500.000 personas en Reino Unido demostró que las mujeres que han nacido durante los meses de verano tienden a convertirse en adultas más sanas. El mes de nacimiento parece afectar considerablemente al peso y a la edad en la que la niña se adentra en la pubertad. Al parecer, en el caso de las nacidas mujeres la exposición a las radiaciones solares veraniegas en el último trimestre del embarazo favorece el nacimiento con algo más de peso y altura. Y esa característica se mantiene a lo largo de la vida. Además, las niñas que han nacido esos meses entran en la pubertad un poco más tarde que el resto.

Los meses en los que se aprecia un mayor peso al nacer son junio, julio y agosto. Nunca antes se había demostrado fehacientemente la relación entre el mes de nacimiento y el desarrollo puberal, aunque otras investigaciones científicas han relacionado la llegada al mundo y el futuro de la salud.

Otros trabajos han advertido que si hubiera que elegir un mes del año para someterse a un procedimiento de reproducción asistida, lo mejor sería escoger julio. Durante ese mes los tratamientos de fertilidad se incrementan un 12%. Este mes hace del verano una época óptima para iniciar un embarazo, puesto que facilita los dos parámetros recomendados: ingesta diaria de frutas y verduras, y relajación para evitar el estrés y el desequilibrio hormonal que dificultaría la ovulación de las embarazadas.

¿Hacer crucigramas es bueno para la salud mental?

Según la sabiduría popular, cuantos más ejercicios mentales hagamos, más se beneficiará nuestro cerebro. Pero los datos más recientes parecen desmentirlo. Un trabajo de la Universidad de Aberdeen (Escocia) ha sido demoledor. Los autores trabajaron con voluntarios nacidos en 1936 y que, a la edad de once años, se habían sometido a pruebas de inteligencia y agilidad mental. Esas personas volvieron a ser evaluadas cumplidos los 64 años, y se les realizó un seguimiento toda una década. Los crucigramas, sudokus, y otras actividades de entrenamiento mental ayudan a que las personas desarrollen mejores habilidades cognitivas. Pero eso sucede hasta alcanzar un determinado pico, a partir del cual se produce un declive. Y el experimento revela que seguir practicando el «brain training» ni evita ni ralentiza dicho declive llegado el momento fatídico.

¿Hay más riesgo de infarto durante la Nochebuena?

Un estudio de la Universidad de Lund (Suecia) revela que el riesgo de morir de un ataque al corazón aumenta de forma muy evidente a las diez de la noche del 24 de diciembre. Los investigadores analizaron los datos de casi 300.000 ingresos hospitalarios provocados por infartos, entre 1998 y 2013. Y lo que observaron es que el número de casos aumentaba hasta un 60% el 24 de diciembre. Curiosamente, el mismo efecto no se observó el 31 de diciembre, otra noche en la que los excesos también son la norma habitual.