«El Rubio» a un menor: «¿Follamos un ratito?»

Arranca el juicio contra el presunto asesino de Yeremi, acusado de agredir a otro menor. Un informe de la Guardia Civil contradice a la forense que no creyó el relato de la víctima

Antonio Ojeda, conocido como «Juan el Rubio» durante el juicio

Arranca el juicio contra el presunto asesino de Yeremi, acusado de agredir a otro menor. Un informe de la Guardia Civil contradice a la forense que no creyó el relato de la víctima

Hoy Antonio Ojeda, alias «Juan el Rubio», se sienta por fin en el banquillo de los acusados. Sobre su cabeza pende una condena de 13 años de prisión por agredir sexualmente a un niño. LA RAZÓN ha tenido acceso al escrito de acusación en el que el fiscal relata los hechos: «Entre las 15:00 y las 18:00 horas del 19 de julio de 2012, Antonio Ojeda se acercó al menor Rafael (nombre ficticio) cuando el pequeño, de 9 años, se encontraba jugando al baloncesto en unas canchas cercanas a su domicilio de El Doctoral, Gran Canaria. Comenzó a hablar con él y le dijo: ‘‘Vente conmigo. Si me acompañas a mi chabola, te regalo una bicicleta’’. Rafael accedió a su ofrecimiento. Al llegar a la chabola, el procesado lo cogió fuertemente del brazo y lo introdujo de manera violenta. Una vez dentro le dijo: ‘‘¿Qué, follamos un ratito?’’ y, con intención de satisfacer su ánimo libidinoso, se bajó los pantalones, luego hizo lo mismo con el menor y lo agredió sexualmente».

Durante los cuatro días de sesiones previstas en la vista oral se escucharán más de una docena de testimonios. Además del de Antonio Ojeda, que clamará por su inocencia, habrá otro que puede hacer descabalgar la acusación y provocar que el acusado vuelva a caminar en libertad por los parques infantiles del vecindario. La zancadilla que puede trastabillar la acusación es la declaración de la psicóloga forense del juzgado que, poco después de que ocurrieran los hechos, se entrevistó con Rafael. Según su informe, el relato del menor no tiene credibilidad y pertenece al terreno de la fabulación. «En los pocos minutos que le dedicó al niño determinó que mentía», apuntan fuentes judiciales. «No se molestó en hacer un seguimiento constante, ni le pidió que acudiera a sesiones para poder elaborar un informe con cierto rigor científico. Simplemente decidió que no le creía y a evaluar al siguiente». Por culpa del dictamen de esta psicóloga forense, la denuncia de Juan Ojeda fue archivada y durmió el sueño de los injustos, hasta que la despertó la Guardia Civil durante la investigación del caso Yeremi. ¿Quién sabe qué hubiera podido ocurrir si el informe de la especialista del juzgado hubiera sido otro? Quizá se podría haber encontrado el Renault 5 Oasis en el que «Juan el Rubio» presuntamente se llevó a Yeremi antes de que fuera desguazado y enviado a una fundición. Quizá si criminalística hubiese procesado el vehículo hubiese encontrado pruebas científicas de su culpabilidad. Un sinfín de posibilidades que el descreído informe tumbó por los suelos.

Ahora en el juicio, lejos de reconocer su error, todo apunta a que la forense se ratificará en su conclusión, algo que, sin duda, complacerá al sospechoso de haber raptado y asesinado a Yeremi Vargas.

Sin embargo, en las actuaciones obra un informe de dos experimentadas psicólogas de la Unidad de la Conducta de la Guardia Civil, especialistas en menores, que, tras dedicar un buen tiempo a hablar con Rafael y analizar sus respuestas y su comportamiento, han elaborado un minucioso dossier en el concluyen que su credibilidad es absoluta.

Este dictamen viene ratificado por otras pruebas más allá del testimonio de la víctima. Según el propio acusado, vio al niño el día en que abusaron de él: «Iba corriendo con los pantalones y la ropa interior bajada y sin camiseta. En la curva –que hay– cerca de mi chabola, pisó mal la grava, se resbaló y comenzó a sangrar». Un médico que atendió al menor 12 días después de la presunta agresión sexual (hasta entonces la madre de Rafael no acudió a presentar la denuncia) no observó lesiones de los abusos por el tiempo transcurrido, pero el especialista sí encontró señales de la herida que describe Ojeda. El niño cuenta que en un descuido logró huir de su captor: «Iba corriendo pero me resbalé, me caí y me hice una herida». Por tanto, la lesión es reconocida por el presunto agresor y su víctima y también los dos coinciden en el lugar donde ocurrió. Además Ojeda reconoce haber estado con Rafael aquel día, aunque culpa al «Tani» de ser el responsable de la agresión sexual (también en el caso de Yeremi, Antonio presenció el secuestro y su muerte pero niega haber participado y culpa al «Tani» de los delitos).

Otro de los testimonios que servirán para apuntalar la acusación contra «Juan el Rubio» es el de la madre de Rafael. «Estaba en la parada del autobús cuando se me acercaron unos chicos y me dijeron que mi hijo les había contado en secreto que un señor se lo había llevado a su casa», afirma la madre de Rafael en su declaración judicial a la que este periódico ha tenido acceso. «Me pidieron que hablase con él porque les reconoció que el individuo le bajó los pantalones y abusó de él. Fui corriendo a preguntarle. Me explicó que estaba jugando en las canchas y un hombre le ofreció una bicicleta para regalarle. Fue a casa del hombre, en principio de buen grado, pero a mitad de camino se arrepintió. El tipo le agarró y lo llevó arrastrándolo. El niño me contó muchos detalles. Me describió la choza. Me dijo que vio un perro, que el suelo era de tierra y que tenía un colchón tirado. Que el agresor le ató las manos y como abusó de él después. Tardó días en contármelo, pero recuerdo que cuando ocurrió le vi muy sucio y con sangre en los calzoncillos. Le mandé a ducharse porque no sospeché nada».

Se enfrenta a 13 años de prisión

El fiscal solicita que Antonio Ojeda sea condenado a 13 años de prisión y se establezca una orden de alejamiento para que no pueda acercarse durante 15 años a menos de 500 metros del menor. Además pide que le indemnice con 30.000 euros por los daños morales ocasionados. Rafael, la víctima, será el segundo en declarar después del propio Antonio Ojeda. Dada su edad, y para no coincidir con su presunto agresor, el fiscal ha solicitado que lo haga por videoconferencia.

Antonio Ojeda Bordón, que permanece desde el pasado mes de julio en la prisión de Juan Grande, en el municipio de Santa Lucía de Tirajana, en Gran Canaria, no sólo se enfrenta a la acusación de agresiones sexuales, lesiones y abusos sexuales, también es el principal sospechoso de la desaparición en 2007 de Yeremi Vargas. «Juan el Rubio» está acusado del rapto y asesinato del pequeño. En la actualidad no hay fecha para el juicio, ya que está en instrucción.