El "verdadero asesino de Viernes 13"queda en libertad tras 45 años en prisión

David McGreavy asesinó a tres hermanos de 8 meses, dos y cuatro años y los empaló en la valla de una vivienda cercana

David McGreavy en la década de los 70
David McGreavy en la década de los 70

David McGreavy vivía en casa de un amigo del colegio. Una noche decidió matar a sus tres hijos de ocho meses, dos y cuatro años. El caso conmocionó a Reino Unido, que lo apodó "El monstruo de Worcester".

David McGreavy conmocionó a la sociedad británica en 1973 por los horribles asesinatos de tres niños de ocho meses, dos y cuatro años. Los mató, los mutiló y los empaló en una valla cercana. La opinión pública lo bautizó como "El monstruo de Worcester"o "El verdadero asesino de Viernes 13".

Nadie puede imaginar que alguien sea capaz de semejante atrocidad, pero menos en el caso de McGreavy. Adoraba a los niños, sobre todo con los que compartía un hogar. McGreavy, de 21 años, llevaba viviendo con la familia de Clive Ralph más de cuatro años. Había visto crecer a los tres niños y se comportaba con ellos como su fuera su padre. Por ello, Clive no dudó en recurrir a él para que se hiciera cargo de los menores, que estaban en la cama dormidos, mientras iba a recoger a su mujer a la salida del trabajo. Cuando llegaron a casa se encontraron con un baño de sangre, pero no había ni rastro de McGreavy ni de los niños.

Según confesó ante la Policía, McGreavy había estado bebiendo con un amigo en un pub. Se tomaron seis o siete pintas de cerveza, jugaron a las cartas y a los dardos. Cuando Clive salió de casa, Samantha, de ocho meses, se puso a llorar porque tenía hambre. McGreavy no logró calmarla y la estranguló. Después, se dirigió a Dawn, de dos años, y le cortó el cuello. El último en morir fue Paul, el mayor de los hermanos, al que también estranguló. Después de acabar con sus vidas, los mutiló con un pico y los empaló en la valla de un vecino, informa "Mirror".

La noticia desconcertó a la familia, que lo había acogido como un miembro más y que nunca esperaban una reacción como esa. Pero McGreavy escondía un oscuro pasado. Nacido en Southport en 1951, fue el segundo de seis hermanos y pasó gran parte de su infancia en bases del ejército ya que su padre era militar. A los 15 años dejó los estudios y se alistó en la Marina. Pero pronto comenzaron los problemas. Arrogante y engreído fue expedientado en varias ocasiones. Los problemas con la bebida fueron la puntilla que acabó con su carrera. De regreso a casa, encadenó varios trabajos pero en todos acababan despidiéndole.

Su compañero del colegio Clive Ralph decidió echarle una mano y lo acogió en su modesta casa, en la que sólo había dos habitaciones. McGreavy dormía con Paul mientras Samantha y Dawn pasaban la noche con sus padres. Clive pasaba largas jornadas fuera de casa porque trabaja como transportista y McGreavy ayudaba a su mujer en el cuidado de los niños. Su comportamiento en casa era ejemplar, pero cuando salía volvían los demonios. El alcohol le transformaba. Fue detenido varias veces por escándalo público y Clive la advirtió que debía dejar la bebida si quería continuar viviendo con ellos. A pesar de todo, no supo ver lo que se avecinaba.

La noche de autos Clive salió de noche a buscar a su mujer, que trabajaba en un pub. McGreavy había estado bebiendo con un amigo. Cuando el matrimonio llegó a casa, las paredes estaban llenas de sangre pero la casa estaba vacía. Una hora después, la policía descubrió los cuerpos de los menores.

McGreavy negó los hechos en un primer momento pero acabó derrumbándose un día después. Fue condenado a un mínimo de 20 años. Desde su ingreso en prisión fue protegido para que el resto de presos no le hicieran daño. Ese tipo de crímenes son muy castigados en la cárcel. Después de 45 años entre rejas, la junta de libertad condicional de la prisión indicó que "había cambiado notablemente"y dieron su visto bueno. Ahora, a sus 67 años, ha recuperado la libertad.