El violador de la niña Olga Sangrador abusa de otra menor

Ingresa en Soto del Real tras abusar de una joven de 16 años. Juan Manuel Valentín Tejero fue uno de los beneficiados por la derogación de la doctrina Parot. Los expertos defienden la necesidad de la prisión permanente revisable.

Ingresa en Soto del Real tras abusar de una joven de 16 años. Juan Manuel Valentín Tejero fue uno de los beneficiados por la derogación de la doctrina Parot. Los expertos defienden la necesidad de la prisión permanente revisable.

Los depredadores sexuales no cambian. Es lo que pude concluirse después de que Juan Manuel Valentín Tejero, conocido por el asesinato de Olga Sangrador en junio de 1992, haya ingresado en la prisión madrileña de Soto del Real por abusar de nuevo de una menor de 16 años justo el Día de Navidad: el 25 de diciembre de 2016. Al parecer, la agresión sexual se produjo en Madrid y la víctima es la nieta de un familiar. Inicialmente quedó en libertad, pero un juez decretó su ingreso en prisión, que se produjo el pasado 8 de noviembre.

Salió de prisión en diciembre 2013 escondido tras gafas de sol, gorra, y peluca y barba postizas para ocultar su rostro. Sólo en junio de 2017, un programa de la Sexta le identificó y se pudo conocer exactamente su aspecto. Son las únicas noticias que se han tenido de este violador en serie y pederasta desde que salió de prisión gracias a la derogación de la doctrina Parot. De no haber sido por eso, tendría que haber cumplido condena hasta 2024.

Valentín Tejero asesinó a Olga Sangrador en Valladolid en junio de 1992 cuando se encontraba disfrutando de un permiso penitenciario obtenido en el cumplimiento de una condena por otros delitos de índole sexual. Fue sentenciado a 50 años de prisión en 1993, pero salió en libertad el 27 de noviembre de 2013 después de que el Tribunal Supremo asumiera las tesis de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que anuló la conocida como doctrina Parot. Al brutal crimen de la niña vallisoletana hay que sumarle otros delitos cometidos entre 1983 y 1987, cuatro de ellos de abusos deshonestos, uno de exhibicionismo y otro de violación, todos ellos cometidos sobre menores de edad. La madre de Olga Sangrador, en el momento que quedó en libertad, manifestó en una entrevista a LA RAZÓN que el torturador y asesino de su hija «nunca ha mostrado arrepentimiento. Tampoco nos indemnizó. Que los jueces piensen qué harían si les destrozaran a su hija», dijo entonces Encarnación Caballero.

La no aplicación de la doctrina Parot ha dejado libre a casi un centenar de asesinos, violadores y terroristas y ha sido un verdadero mazazo para el Gobierno y para los familiares de las víctimas. Desde entonces, el Ejecutivo comenzó a estudiar una reforma legal que evitase que asesinos y violadores múltiples quedasen en libertad tras no cumplir ni siquiera 30 años de prisión. El Gobierno emprendió una reforma legal que evitase situaciones como la del violador de Olga Sangrador. En 2012, Justicia dio los primeros pasos en la reforma del Código Penal para implantar la prisión permanente revisable hasta que en marzo de 2015 el Congreso la aprobó con penas mínimas de 25 años. El primero al que se aplicó fue al «parricida de la radial», pero ahora esta reforma está en cuestión después de que el pasado mes de octubre el Congreso aprobara su derogación.

La Asociación Clara Campoamor ha asistido impotente al menos a cuatro casos más como el de Valentín Tejero. La posición de esta agrupación como acusación popular en los juicios de estos violadores y asesinos y su compromiso en contra de la anulación de la doctrina Parot está fuera de toda duda. «Estamos totalmente a favor de la prisión permanente revisable. Para estos delincuentes no hay reinserción posible», afirma a este diario Blanca Estrella, presidenta de la asociación. Muchos de estos delincuentes, como el propio Valentín Tejero, cometieron sus crímenes aprovechando permisos penitenciarios. «Entonces acusamos al Estado. Y fue condenado. Sin embargo, al juez no se le puede condenar. Por su culpa, el asesino de Olga Sangrador estaba libre. Si un arquitecto o un médico se equivocan, se les condena. Pero aquí no», explica.

Estrella critica duramente la derogación en 2013 de la doctrina de Parot y, concretamente, se centra en la actuación del jurista español Luis López Guerra, miembro del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que votó en su día contra España y que consideró que la doctrina Parot violaba la Convención de Derechos Humanos y la propia Constitución Española. «Además vivió toda la alarma social de estos casos», añade Estrella.

Aunque han estudiado la situación, los abogados de la Asociación Clara Campoamor creen que el Tribunal Europeo es «éticamente» responsable.