Una huelga nueva con eslóganes viejos

nas 20.000 personas en Madrid y otras tantas en Barcelona se manifestaron ayer en defensa del clima. Todo un hito para un tema ecológico, pero en el que siguen faltando más apoyos.

Miles de personas participan en la manifestación que esta tarde recorre las calles de la capital. Fotos: Jesús G. Feria
Miles de personas participan en la manifestación que esta tarde recorre las calles de la capital. Fotos: Jesús G. Feria

nas 20.000 personas en Madrid y otras tantas en Barcelona se manifestaron ayer en defensa del clima. Todo un hito para un tema ecológico, pero en el que siguen faltando más apoyos.

uego diréis que somos cinco o seis»... No eran cinco ni seis, sino miles de personas las que se sumaron ayer a la Huelga del Clima. Media hora antes de que comenzase la manifestación en Madrid, empezaron a llegar las primeras familias. Mientras unos niños dibujaban una tela en el suelo, otros ensayaban cómo portar las pancartas y sus cánticos: «Queremos un mundo sin contaminación, queremos un mundo sin contaminación», probaban tres niñas a coro. Al lado unos adultos debatían sobre la Cumbre de Acción Climática de Nueva York: «Greta –Thunberg– tenía que haberse negado a acudir a Naciones Unidas», afirmaba uno. Al poco tiempo, una furgoneta con un globo terráqueo gigante del que salía como una llamarada de humo (pero pintada), atrajo la atención y los focos de todos. Eso sí, la furgoneta no era cero emisiones directas precisamente.

De repente, miles de personas empezaron a congregarse. «En Madrid ha habido entre 150.000 y 200.000 manifestantes»», explicaban a este periódico desde Juventudes por el Clima, una de las organizaciones coordinadoras de esta huelga de Friday´s For Future. Unas cifras que Delegación de Gobierno baja a 20.000. En Barcelona, «unos 80.000. Y a nivel estatal, 400.000», añaden los organizadores. Pueden no parecer muchos, pero es cierto que en la última hubo muchos menos. De modo que sí, no son desde luego ni cinco ni seis las personas que exigían medidas urgentes en la lucha contra el cambio climático, pero faltan más apoyos.

En la cabecera de la marcha de Madrid se respiraba un ambiente festivo a ritmo de batucada, seguida por padres con sus hijos sujetando la tela que antes habían pintado para no perderse. Por el medio, WWF, Greenpeace, Ecologistas en Acción... Y detrás, políticos y anticapitalistas, estos últimos los más prolíficos con sus cánticos. Unos lemas no siempre novedosos ni siempre en defensa del planeta: «Hace falta ya una huelga general», «Sí se puede», «Que no, que no, que no nos representa» o el habitual «Lo llaman democracia y no lo es» o «es una dictadura eso es».

Día 0

Cánticos que pese a despertar pasiones en esta huelga tapaban los eslóganes que también cantaron acordes al evento: «Las cumbres del clima son una mentira», «Los que contaminan van en limusina», «Arriba, arriba, todos a luchar si se cargan el planeta si se cargan el planeta a la huelga general» o «que suban el salario, no la temperatura» o «ni un grado más ni una especie menos». Y es que la huelga de ayer debía sumar a cuantas más personas mejor, dejando a un lado las ideologías por la emergencia climática, tal y como hizo hincapié a LA RAZÓN Mario Rodríguez, director ejecutivo de Greenpeace: «Hoy tiene que ser el día 0 de un cambio radical independientemente de las ideologías políticas. El día en el que se tome en serio el cambio climático. Urge una transición energética, que tengamos una Ley de Cambio Climático. Hay que dotar de sentido la emergencia climática y que no se quede luego todo en papel mojado».

A escasos metros se encontraba el politólogo y «padre» del programa de Podemos, Juan Carlos Monedero: «Es importante que estemos todos aquí porque solo hay un planeta Tierra. O nos responsabilizamos todos de su cuidado o si seguimos pensando que son otros los que se van a hacer cargo de lo que nosotros consumimos, de lo que calentamos el medio ambiente, eso va a hacer que nos carguemos la supervivencia del planeta». Lo que no puede ser es que «Sánchez esté en la Cumbre del Cambio Climático, pero se reúne con los empresarios y no se le ocurre plantearles a ellos, que son los principales responsables, que pongan en marcha otras pautas de producción. Si no tomamos decisiones concretas se queda todo en un ‘‘blablablá’’ que no sirve de nada. Urge –prosigue– una transición energética, que es donde nos jugamos realmente la capacidad de emitir menos CO2, pero también medidas de cultura política, de consumo y también presión a las empresas, una reflexión sobre el consumo de carne, sobre el gasto energético, de agua...». Algo que practica Marino, de 31 años. «Reivindico el uso de la bici como una de las soluciones al cambio climático. Las cumbres son una mentira, no me creo los objetivos que asumen. Me parece más importante actuar a nivel local, las decisiones locales funcionan mucho mejor que cualquier palabra». Es la primera vez que va a la huelga, al igual que Laura, Paula y Laura, de 18 y 19 años: «Hemos venido para pedir al Gobierno que haga ya algo efectivo. Los problemas que se avecinan van a ser irreversibles».

La manifestación avanzaba a ritmo de batucada. Una de las pancartas llaman nuestra atención: «Cerrad Almaraz y todas las demás. Nucleares, no gracias». A continuación, una veintena de miembros de la Iglesia Todopoderosa que piden proteger la Tierra. Nos vamos, no sin antes hablar con varios menores y con José Luis, de 65 años: «Nos estamos cargando el planeta, tenemos que tomar medidas ya, los gobiernos y nosotros los ciudadanos, porque hoy se puede forzar a una multinacional a que se lo tome en serio parando el consumo». En su caso, él trata de consumir la menor energía posible, coger menos el coche, ir en bici, reciclar, e intento, no consumir tanto. Por eso, este catedrático pide a los jóvenes «que hagan más cosas que chillar». En Goya, por cierto, el trajín de gente comprando parecía el habitual. Seguimos sin entender nada...