La peor ruta del GPS

La conducción guiada según las directrices de los sistemas de navegación no siempre conlleva la ruta más indicada para cada vehículo.

Una imagen del autobus siniestrado
Una imagen del autobus siniestrado

La conducción guiada según las directrices de los sistemas de navegación no siempre conlleva la ruta más indicada para cada vehículo.

La calle de Pintores, en el centro de Cáceres, es una de las vías más comerciales de la ciudad extremeña. Llena de todo tipo de establecimientos, está catalogada como una vía peatonal. Sin embargo, los coches continuamente hacen acto de presencia entre los transeúntes. «A diario se suelen meter aquí un par de coches de gente que viene a los hoteles de la zona», comenta Diego, responsable de un local cercano. Y es que la ruta que los GPS marcan para llegar a algunos puntos del centro cacereño llevan a invadir la mencionada calle. Pablo, dependiente en una tienda de ropa, recuerda que hace unos meses un conductor perdido acabó chocando su vehículo contra su escaparate: «Los coches no suelen avanzar tanto, pero ese día llovía y las terrazas de los bares estaban recogidas. El chico empezó a maniobrar para salir de la calle y se le fue el coche contra el escaparte». En la intersección que sirve de entrada no permitida a la calle Pintores no hay ningún pivote que impida el paso, aunque sí hay colocada una señal vertical que anuncia que se trata de una vía peatonal.

La situación que viven los vecinos y comerciantes de Cáceres es sólo un ejemplo de la excesiva confianza que se deposita en los sistemas de navegación. En su declaración ante la Gendarmería francesa, el conductor del autobús que llevaba a 53 estudiantes vascos hacia Ámsterdam en lo que iba a ser una escapada recreativa afirmó que se fió del GPS para seguir la ruta que le hacía cruzar la ciudad de Lille. En este caso, la señalización también advertía de las características de la carretera, pero rigieron las directrices señaladas por el dispositivo. «El conductor debe saber que la realidad virtual no puede sustituir a la realidad de la carretera y tener claro que el GPS es una ayuda, pero no será infalible hasta que no se universalice y todos los vehículos puedan llevarlo actualizado», afirma Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados. Y es que, aunque el aparato se haya comprado recientemente, la realidad es cambiante. Diariamente se realizan obras que obligan a tomar un desvío, calles concretas varían la dirección en la que se permite circular o, con motivo de cualquier festividad, se colocan adornos colgantes de manera que pueden dificultar el paso de los vehículos de mayores dimensiones.

«La preparación de una ruta es fundamental antes de hacer un viaje, y más en un transporte público, pero es suicida confiar la eficacia de una ruta a lo que diga el GPS», añade Raimundo García, presidente de la Asociación Española de Accidentología Vial. Según García, «hay un largo historial de incidentes debido a seguir las indicaciones del GPS». Recuerda algún caso concreto, como aquellos que dan marcha atrás en una autopista para coger la salida que les marcaba el aparato y que se pasaron porque el sistema se lo anunció sin la necesaria antelación. Bastante comunes son también los episodios, vividos en los últimos tiempos en localidades como Arroba de los Montes (Ciudad Real) o en Abanto y Ciérvana (Vizcaya), en los que algunos camioneros, guiados por el GPS, quedan incrustados al meterse en una curva demasiado estrecha para el vehículo.

No obstante, la confianza ciega en el aparato puede derivar en consecuencias más graves. En 2010, un senegalés que transitaba por Badajoz a la altura de Capilla cayó con su coche al pantano de La Serena siguiendo las recomendaciones del dispositivo. Al no tener la última versión del software instalada, el sistema señalaba una antigua carretera que en el momento del accidente estaba ocupada por el agua. La menor visibilidad de la noche impidió que el conductor advirtiera los peligros que tenía delante. Él murió mientras que su compañero consiguió salvar la vida.

Pero los riesgos de conducir con un GPS delante no acaban ahí. De acuerdo con un informe elaborado por Línea Directa, el 50% de las señales de la carretera dejan de percibirse si se manipula el sistema de navegación. «Nos pone nerviosos equivocarnos, y por eso siempre tenemos que verificar la ruta antes de comenzar el viaje», resalta Antonio Lucas desde RACE.