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El Tribunal de París ordena que se reanuden los cuidados a Vincent Lambert, el francés que lleva 11 años en estado vegetativo

Aunque Francia ordenó dejar de alimentar e hidratar a Vincent, la Corte de Apelaciones decidió reanudar sus cuidados.

Aunque Francia ordenó dejar de alimentar e hidratar a Vincent, la Corte de Apelaciones decidió reanudar sus cuidados.

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Los padres de Vincent Lambert ganan tiempo. Pese a que los médicos del hospital de Reims detuvieron ayer por la mañana su tratamiento de alimentación e hidratación artificial, la Corte de Apelaciones ordenó in extremis que se reanudaran sus cuidados a la espera de que un comité de la ONU decida sobre el caso de este hombre que lleva once años en estado vegetativo.

La decisión de la Justicia francesa se debe al recurso judicial de urgencia que interpuso el abogado de los progenitores.

Su caso ha polarizado a su familia y a Francia. «Lo están matando sin decirlo. Son unos monstruos». Con estas palabras y casi sin poder contener su emoción, la madre de Vincent, Viviane Lambert, denunciaba ante las cámaras de televisión que se enteró con un simple y frío correo electrónico que iban a desconectar la máquina que mantiene con vida a su hijo.

El abogado de los progenitores, Jean Paillot, ha calificado de «inhumano» el modo de comunicarlo y ha anunciado que ha interpuesto un recurso judicial de urgencia ante el Tribunal de Apelación de París porque considera que la decisión del equipo médico «no es definitiva».

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El médico jefe de la unidad que trata a Lambert en Reims, Vincent Sanchez, ha confirmado en un correo electrónico que reproducen varios medios franceses que ya se ha activado ese protocolo de fin de vida y que ha sometido al paciente a una sedación controlada, profunda y continuada hasta su muerte, que es lo que la ley francesa prevé para evitar el «dolor refractario o insoportable si la muerte es esperada en las próximas horas o días».

El pasado mes de abril, el equipo facultativo decidió poner fin a lo que considera un «ensañamiento terapéutico», tras casi once años de tratamiento. Lo que él habría querido, según sostienen su mujer y buena parte de la familia de este enfermero de 42 años, tetrapléjico y en estado vegetativo desde que sufriera un accidente de tráfico en 2008. Sin embargo, Lambert, que no necesita respiración artificial, no dejó ningún testamento vital que lo acredite.

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Los padres, de tradición católica, recurrieron al Consejo de Estado –máxima instancia de la justicia administrativa–, que se pronunció a favor de los médicos, y de nuevo al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que también dio la razón a los profesionales del hospital.

No obstante, el Comité Internacional de los Derechos de Personas Discapacitadas de la ONU ha pedido que se mantengan los cuidados a Vincent Lambert mientras examinan con profundidad el caso. En cambio, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha vuelto a rechazar este lunes una petición realizada horas antes por los padres, la hermana y el hermanastro de Lambert y les recordó que en su decisión de hace sólo veinte días ya se manifestó en contra de suspender la desconexión. «Los demandantes no han presentado ningún elemento nuevo para adoptar una postura diferente».

Lo cierto es que la maniobra legal de los padres sí tiene connotaciones diferentes, puesto que lo que solicitan ahora es que se frene cualquier acción antes de que emita su dictamen el comité de la ONU.

El sábado pasado, los mismos abogados apelaron en una carta abierta al presidente francés, Emmanuel Macron, denunciando el proceso como un «crimen de Estado cometido al precio de un abuso de autoridad contra el Estado de derecho».

Tras dos días de silencio, Macron replicó ayer por las redes sociales indicando que, aunque se siente «profundamente afectado» por el caso, a un jefe de Estado no le corresponde suspender una decisión «que se basa en el análisis de sus médicos y que es conforme con las leyes» del país.

Otro revés para los padres de Lambert, que sí cuentan en cambio con el apoyo de la Conferencia de Obispos que ha lamentado la «precipitación» para llevar a la muerte a Lambert sin esperar a que el comité de la ONU se pronuncie sobre el fondo de la cuestión.

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La profunda división familiar que ha provocado el caso se ha traducido desde hace años en una dolorosa batalla legal de dimensiones colosales y en el traslado de ambas visiones a los medios de comunicación reabriendo el debate de la eutanasia en el país galo. Aunque en Francia no es legal, la ley prescribe que los cuidados médicos «no deben prolongarse con una obstinación irrazonable» y que, «cuando parecen inútiles, desproporcionados o sin otro efecto que el mantenimiento artificial de la vida, pueden suspenderse o no emprenderse».

La decisión final la debe tomar el equipo médico junto con la familia inmediata, tras realizarle al paciente numerosas pruebas que demuestren que su estado es irreversible.

Todos los informes sobre Lambert han sido favorables a poner fin a los cuidados de alimentación e hidratación. Desde su entorno familiar, siempre se ha protestado por el hecho de que nunca haya sido hospitalizado en una institución especializada.

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