Marijuana Pepsi o cómo hacer del acoso una historia de superación

La mujer soportó burlas y mofas durante toda su etapa secundaria por tener un nombre de droga

Marijuana Pepsi, la mujer que rompió con los esquemas por tener un nombre diferente
Marijuana Pepsi, la mujer que rompió con los esquemas por tener un nombre diferente

La mujer soportó burlas y mofas durante toda su etapa secundaria por tener un nombre de droga

Parece raro que cuando una pareja espera un bebé y baraja varias opciones para bautizar a la criatura no haya un nombre que arquee una ceja a la otra persona, a algún cercano o al mundo en general. Llamar hoy a un niño “Celedonio” o “Bartolomé” o a una niña “Concepción” o “Purificación” se antoja una locura cuando hace unos años era lo habitual. Cuando algún nombre de esos brota a la luz en cualquier debate suele salir a relucir una pregunta habitual: “Pero, ¿cómo le vas a llamar eso? ¡Si se van a reír de él en el colegio”. Nadie se imagina bautizar a su futuro retoño con nombres como “Cocaína”, “Éxtasis” o “Metanfetaminas”, pero una mujer inglesa sí decidió nombrar a su niña “Marijuana” hace 46 años. La historia de Marijuana Pepsi Vandyck, más allá de lo anecdótico, oculta una historia de superación sin parangón.

Lo cierto es que ya desde que era una niña su madre le aseguró que tenía una luz especial: “Tu nombre se llevará por todo el mundo”, le dijo Maggie a su pequeña cuando esta le preguntó el por qué de ese apelativo. “Entonces mostré reticencia, pero conozco a mi madre, es inteligente y confié en sus palabras”, aseguró.

Desde pequeña los niños de su escuela ya se dieron cuenta de que Marijuana Pepsi no era un nombre común y así se lo transmitían. Al principio se limitaba a únicamente comentarios (“Marijuana ya es inusual; si luego se agrega Pepsi... Las palabras no se detenían, aunque ahora tampoco lo hacen”), pero en la etapa secundaria fue mucho más dura; Marijuana explica que “su nombre sirvió como munición y aguanté lo inaguantable, hasta que un día decidí que no volvería a soportarlo”. Llegó, incluso, a rebautizarse a ella misma llamándose “Mary”, algo que no sentó nada bien en su familia: “Un día gané un concurso de ortografía y llegué a casa con un certificado en el que se podía leer Mary Jackson. Mi madre me dijo que nunca más volviese a hacer eso y fue a hablar con los profesores para que se lo cambiaran. No estaba para bromas”.

Todas las críticas recibidas sirvieron como impulso para que Marijuana Pepsi encabezara una tesis para la Universidad Cardinal Stritch de Wisconsin en la cual estudió cómo el nombre influye a las personas negras en su vida diaria (“Nombres negros en aulas blancas: comportamientos de los maestros y percepciones de los estudiantes”). Antes de comenzar un curso escolar, un compañero le pasó la lista de los nombres de los alumnos, sorprendido. Ante ello, decidió evaluar la influencia de los nombres y su impacto a nivel social.

Ahora, Marijuana Pepsi vive tranquila con su esposo y su hijo en Illinois. A pesar de todo lo vivido y todo lo pasado, no muestra rencor ante quienes un día establecieron juicios sobre ella sólo por una decisión que ni siquiera le pertenecía: “Somos humanos y cuando escuchamos un nombre por primera vez es inevitable establecer algún juicio. Sin embargo, lo que se haga después de eso es lo que acaba reluciendo”.