Matar vascos en Islandia vuelve a ser delito

Imagen de los actos organizados en Islandia.
Imagen de los actos organizados en Islandia.

En septiembre de 1615 tres balleneros vascos naufragaron en el fiordo Reyhjafjördur, a causa de una fuerte tormenta. Los supervivientes se dividieron en varios grupos. La tripulación de dos barcos, con cerca de 50 marineros, llegó a Vatneyrira y pasó allí el invierno. Los 32 restantes fueron víctima de la persecución organizada por el gobernador Ari Magnússon. Sólo uno de ellos sobrevivió; los demás fueron asesinados con gran brutalidad.

Ari Magnússon autorizó la muerte de los balleneros vascos para acabar con el problema para lo que estableció un "permiso"legal que ahí se quedó. Durante cuatro siglos, si hubiese sido menester de nuevo, matar vascos en la costa islandesa era legal gracias a esta prerrogativa. Así ha sido hasta que la pasada semana, coincidiendo con el 400 aniversario del suceso, las autoridades competentes decidían derogar la ley.

Y no sólo se ha puesto fin a esta anomalía, que no deja de ser anecdótica, sino que para recordar a aquellos 32 marinos vascos asesinados en 1615 se ha colocado una placa de homenaje en el lugar en el que sucedieron los hechos. Paralelamente, durante cinco días se han celebrado las jornadas "La muerte de los balleneros vascos en Islandia", en las que han participado entre otras instituciones el Gobierno de Islandia o la Diputación Foral de Guipuzcoa.

Si bien es cierto que, afortunadamente, ningún habitante de la zona había hecho uso de esta prerrogativa legal, no lo es menos que, a partir de ahora, si un vasco decide visitar estas cosas islandesas lo podrá hacer mucho más tranquilo, sin miedo a que alguien pueda acogerse a esta ley y acabar con su vida.