Edificios que se comportan como árboles

El Palazzo Italia de Milán
El Palazzo Italia de Milán

El aire de algunas ciudades es casi irrespirable. Para evitarlo, lo ideal sería que dejáramos de contaminar pero, mientras que sigamos haciéndolo, podemos optar por los edificios que limpian la atmósfera, tal como lo hacen los árboles.

Según explicó a Servimedia Hermenegildo García, profesor del Instituto de Tecnología Química de la Universidad Politécnica de Valencia, la clave está en el material que recubre estas construcciones. El compuesto químico que puede purificar el aire se denomina dióxido de titanio y es fotocatalítico, es decir, que reacciona con la luz, y se puede añadir al cemento, a la pintura o a la cerámica. El dióxido de titanio absorbe dióxido de nitrógeno, uno de los compuestos más contaminantes, para transformarlo en componentes menos dañinos con ayuda de la luz”, cuenta este experto. Y ese dióxido de nitrógeno es, precisamente, lo que emiten los vehículos en los que nos movemos.

Algunos ejemplos

¿Sabías que en España ya existen edificios que integran estos materiales? La Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Jaume I de Castellón tiene ya un módulo que los contiene, y pronto estará totalmente recubierta por ellos. Más allá de nuestras fronteras están también el Palazzo Italia de Milán, o el Hospital General Dr. Manuel Gea González de Ciudad de México. La contaminación del aire es algo que preocupa bastante a la Organización Mundial de la Salud (OMS). De hecho, esta agencia de la ONU lleva a cabo estudios periódicamente para contabilizar las muertes que se producen en el mundo por esta causa. El último informe, relativo a 2012, refleja que unos siete millones de personas murieron ese año a causa de excesivos niveles de contaminación atmosférica. `Siete millones! Para que te hagas una idea, esta cifra supone una de cada ocho muertes en el mundo. Está claro que, si se pudiese reducir la contaminación, se salvarían millones de vidas. Según el profesor García, de la Universidad Politécnica de Valencia, estos gases contaminantes pueden perjudicar de manera aguda y llegar

a matar. Una exposición crónica, por ejemplo, puede causar problemas respiratorios, pulmonares o circulatorios. “Se supone que las directivas europeas regulan la concentración de estos gases, pero en muchos lugares se multiplica a veces por dos, por tres y hasta por cuatro, lo cual es ilegal”, lamenta Hermenegildo. Para Xavier Querol, profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, “el problema de la calidad del aire es como un puzle”, en el sentido de que “no hay puzles de una sola pieza”. Entre las múltiples soluciones que podrían abordarse contra este problema, Querol propone crear aparcamientos a las afueras de las ciudades para que, quien quiera acceder a ellas, puedan desplazarse desde allí en transporte público”.

Servimedia