C.S. Macías

Montoya, un asesino impulsivo y desorganizado

Bernardo Montoya se convirtió desde el minuto uno en el principal sospechoso debido a sus antecedentes por su historial delictivo y por ser vecino de Laura

Bernardo Montoya
Bernardo Montoyalarazon

La Guardia Civil se afrontó desde dos puntos: la búsqueda por un lado, por si se hubiera perdido y por otro la investigación propiamente dicha.

Desde el momento inicial se registró la casa de Laura a la vez que se vigila la de Montoya y todos sus movimientos. De hecho, el día 13 se le ve en la zona y se le pregunta por si ha visto una joven del pueblo que ha desaparecido a lo que respondió que no la conocía y que no sabía ni siquiera que la casa estuviera habitada. Montoya salía de la casa con unos objetos que le pidieron que les mostrara. En ese momento piden a la comandancia los antecedentes de Montoya y se convierte en principal sospecho al que empiezan a vigilar además de a la familia que tenía en Cortedana. Detectan el coche del agresor en este pueblo también.

El domingo los vecinos dan cuenta de que han observado que Montoya intentar ir el jueves por la noche a su casa, se parapeta entre las paredes para no ser visto, y cuando ve un coche patrulla se marcha. El principal sospechoso no volvió a entrar en la casa. Además, indican los investigadores el jueves fue visto en un centro de salud de Cortedana aquejado de un fuerte golpe en las costillas. "Pensamos que podría ser de un forcejeo con Laura", destacan. El domingo también quedó registrado su paso por una gasolinera, momento en el que ya contó con una vigilancia permanente para lo que contaron con refuerzos de Madrid expertos en seguimiento.

Registro y detención

En cuanto a las dudas de por qué la Guardia Civil no entró en la casa el día en el que Bernardo Montoya era considerado ya como sospechoso aseguró el teniente coronel de la UCO que desde el primer momento la investigación se hizo con cautela, porque no sabían si la podría tener retenida y viva; evitando que ninguna gestión pusiera en riesgo su vida así como que pudiera trasladarla a algún lugar. "Que la hubiera retenido en la casa era improbable", indicó el teniente coronel. Aseguran que la chica no estuvo en la casa más de unas horas y que Montoya no volvió a entrar esos días en la casa.

Un día después de encontrar el cuerpo sin vida de Laura Luelmo en el Campillo se detiene a Montoya al día siguiente cuando este, con su vehículo, primero al hospital -para ir al servicio, según confiesa el agresor- se desvía por un camino que se adentra en el campo, momento en que deciden detenerle ante la posibilidad de perder su rastro. En paralelo se estaba procediendo al registro de la casa donde se encuentra la compra del supermercado de Laura con el ticket -de dónde faltaban las patatas que dice que él se había comido- y se detectan rastros de sangre de él y de Laura tanto en el suelo como en la fregona. "Laura estuvo poco tiempo en la casa"ya que tras el golpe se la lleva de la casa presuntamente al paraje. Sin embargo, destacan que el teléfono móvil vuelve al Campillo de nuevo dónde lo destruye y le saca la batería.

Personalidad del agresor

La Guardia Civil define a Bernando Montoya como una persona con un "alto grado de impulsividad", con un historial delictivo que le lleva tener conocimiento de la forma de actuación policial, desorganizado y que no premedita su forma de actuar.