No sin mi casco

La Razón
La RazónLa Razón

Hace tiempo que aprendí que un coscorrón en bici puede ser fatal también, pues el cráneo es frágil y aunque haya gente que tenga la cabeza más dura que una piedra, puede darse contra una ídem o un bordillo o similar y abrírsela. Mi estancia en California me enseñó que llevar casco cuando se va en bici te puede librar de las consecuencias de un coscorrón inesperado. Cierto es que la melena al viento, quien la lleva, o un sombrero para pasear en bici estilo «Bajo el sol de la Toscana», queda más «chic» que el casco reglamentario. En caso de caída, el sombrero se irá a hacer puñetas, mientras que el casco, si va bien atado y en su sitio, protegerá. Al principio, cuando se impuso el casco para circular en moto, un policía reprendió a un amigo mío alegando, como argumento justificativo del por qué le multaba por no llevar casco, que él no estaba dispuesto a recoger sesos dispersos. En mi opinión, no es un argumento disuasorio, ya que los sesos no serían los del «poli «sino los de aquel que se cayese y se propinase el super coscorrón. Por consiguiente, si no quieres perder la sesera, casco has de llevar. En coche, el chasis es el propio vehículo, en moto o en bici, lo es el cuerpo humano. En España, donde somos más dados a lamentarnos que a prevenir, suele usarse la multa como argumento motivador para convencernos de las bondades de hacer o llevar algo en nuestro propio beneficio. Propongo, que en vez de multarnos usen sus sesos para idear argumentos sensatos y motivadores, así la gente se pondrá el casco por su propio bien.