¿Por qué siempre hay que esperar en los baños de mujeres?

Es una imagen habitual y los hombres siempre se cuestionan por qué las mujeres siempre tienen que esperar para entrar en un baño público y los hombres no. Una joven argentina ha querido desvelar este misterio y con grandes dosis de realismo y humor se ha convertido en un fenómeno viral en Facebook con cerca de 120.000 comparticiones. La mujer en cuestión es Luciana Ochoa, de La Plata, Argentina. El pasado 4 de abril puso un post en su muro de Facebook, que ella misma describe como "El gran secreto de las mujeres".

Así, explica que de equeñas las madres les llevan al baño y les enseñan a limpiar la tapa del inodoro con papel higiénico. Además, después colocaban tiras de papel en el perímetro de la taza y les instruía: 'Nunca, nunca pero nunca te sientes en un baño público".

A continuación, la madre "te mostraba 'la posición ninja', que consiste en balancearte sobre el inodoro en una posición de sentarse sin que tu cuerpo haga contacto con la taza.

'La Posición' es una de las primeras lecciones de vida de una niña, súper importante y necesaria, nos ha de acompañar durante el resto de nuestras vidas. Pero aún hoy en nuestros años adultos, 'la posición' es dolorosamente difícil de mantener cuando tu vejiga está a punto de reventar", indica.

Ochoa continúa diciendo que "cuando tienes que ir a un baño público, te encuentras con una cola de mujeres que te hace pensar que dentro están regalando penes. Así que te resignas a esperar, sonriendo como pelotuda a las demás mujeres que también están discretamente cruzando piernas y brazos en la posición oficial de 'me estoy 'meandooooooooo! Finalmente te toca a ti, si no llega la típica mamá con la nenita que no se puede aguantar más".

El paso siguiente es verificar cada puerta por debajo para ver si no hay piernas: "Todos están ocupados. Finalmente uno se abre y te lanzas casi tirando a la persona que va saliendo". Aquí llega el siguiente problema: el picaporte no funciona. "No importa... Cuelgas el bolso del gancho que hay en la puerta, y si no hay gancho (nunca hay gancho), inspeccionas la zona, el suelo esta lleno de líquidos indefinidos y no te atreves a dejarlo ahí, así que te lo cuelgas del cuello mientras miras como se balancea debajo tuyo, sin contar que te desnuca la correa, porque el bolso está lleno de cositas que fuiste metiendo dentro, la mayoría de las cuales no usas, pero que las tienes por si acaso...", prosigue.

"Pero volviendo a la puerta... Como no tenía picaporte, la única opción es sostenerla con una mano, mientras que con la otra de un tirón te bajas los pantalones y te pones en 'la posición ninja'... Alivio...... AAhhhhhh.... por fin... Ahí es cuando tus muslos empiezan a temblar.... Porque estás suspendida en el aire, con las piernas flexionadas, los calzones cortándote la circulación de los muslos, el brazo extendido haciendo fuerza contra la puerta y un bolso de 5 kg colgando de tu cuello".

En este punto, recuerda Ochoa "te encantaría sentarte, pero no tuviste tiempo de limpiar la taza ni la cubriste con papel, interiormente crees que no pasaría nada pero la voz de tu madre retumba en tu cabeza 'jamás te sientes en un inodoro público!!', así que te quedas en 'la posición' con el tembleque de piernas... Y por un fallo de cálculo en las distancias una salpicada finíííííísima del chorro te salpica en tu propio culo y te moja hasta las medias!!! Con suerte no te mojas tus propios zapatos, y es que adoptar 'la posición' requiere una gran concentración. Para alejar de tu mente esa desgracia, buscas el rollo de papel higiénico pero, no hayyyyyy...! El rollo esta vacío...! (siempre) Entonces suplicas al cielo que entre los 5 kilos de cachivaches que llevas en el bolso haya un miserable pañuelito descartable... pero para buscar en tu bolso tienes que soltar la puerta, dudas un momento, pero no hay más remedio....... Y en cuanto la sueltas, alguien la empuja y tienes que frenar con un movimiento rápido y brusco, mientras gritas ocupado!!! Ahí das por hecho que todas las que esperan en el exterior escucharon tu mensaje y ya puedes soltar la puerta sin miedo, nadie intentará abrirla de nuevo (en eso las mujeres nos respetamos mucho).

Después de la odisea, describe Ochoa, llega el momento de salir: "En este momento ves a tu chico que entró y salió del baño de hombres y encima le quedó tiempo de sobra para leer un libro de Borges mientras te esperaba. '¿Por qué tardaste tanto?'' te pregunta él ya aburrido. 'Había mucha cola' te limitas a decir.

Y es al final de su post donde da la clave de por qué las mujeres siempre van en grupo al baño: "por solidaridad, ya que una te aguanta el bolso y el abrigo, la otra te sujeta la puerta, otra te pasa el pañuelitos por debajo de la puerta y así es mucho más sencillo y rápido ya que uno sólo tiene que concentrarse en mantener 'la posición' y la dignidad".