Psicología, entre la furia y la calma

Las problemáticas y disfunciones psicológicas, y también sus nuevas terapias, son tratadas en profundidad por la psicóloga Pilar Enjamio en «Psicología: entre la furia y la calma» (Editorial Círculo Rojo), donde recopila sus principales artículos publicados en medios de comunicación, entre otros, en larazon.es. Así, Enjamio se sirve de la actualidad más reciente para aportar soluciones que eviten que sucesos tan traumáticos se repitan.

«La psicología es la base del futuro, conocer los comportamientos, analizarlos, buscar las causas y atajarlos y prevenirlos. Mi proyecto siempre fue comunicar y ayudar que con un lenguaje sencillo y claro llegue a todo el mundo desde distintas parcelas», afirmó en una reciente entrevista a diariodehuelva.es.

Así, a lo largo de sus páginas se encuentra un estudio psicológico de Andreas Lubitz, el piloto que estrelló un avión de Lufthansa en Los Alpes causando 150 muertos, muchos de ellos españoles. Según la autora, Lubitz presentaba un «trastorno profundo y grave de personalidad, agravado por un estrés máximo por triplicado». También centra algunos capítulos en Rosario Porto y Alfonso Basterra, los padres acusados de matar a su hija Asunta en Santiago de Compostela. Así, Enjamio analiza la firma de Porto, una enigmática doble «r». La psicóloga no se olvida de Ruth Ortiz, la mujer de José Bretón, condenado por el asesinato de sus dos hijos en Córdoba. «La Justicia piensa en Bretón, pero ¿alguien piensa en Ruth Ortiz?», titula el capítulo.

Casos como el del supuesto «descuartizador» de Majadahonda o el asesinato de Marta del Castillo también son analizados. Con todo, Enjamio explica algunas de las terapias más novedosas. Es el caso de la flamencoterapia. «La musicoterapia tiene especial trascendencia tanto en problemas físicos como psíquicos, pero quedaba reducida a la música clásica», escribe. Por eso, comenzó a investigar sobre las posibilidades que, en este sentido, tiene el flamenco. «No podemos obviar asimismo su efecto terapéutico en el stress o agotamiendo físico y psíquico», pues «provoca efectos beneficiosos en la química y constitución neuronal de ambos hemisferios cerebrales, liberando dopamina», afirma.

Casos recientes como el del crimen de Villajoyosa (Alicante), en el que un padre, supuestamente, asesinó a sus dos hijos y a la madre de él, y después acabó con su vida, no han dejado indiferentes a la autora. «Recuerdo el caso de un menor que se encerraba en un armario cada vez que veía a su padre, pero sin consecuencias de muerte, y no gracias a medidas legales que brillan por su ausencia, sino a la máxima efectividad de las fuerzas de seguridad. El menor, de 7 años, tenía miedo a ir con su padre y por eso le acompañaba una hermana mayor. Este temor es fruto de situaciones de pánico vividas por la relación entre su padre y su madre. Y en el trato hacia él, presumiblemente con agresiones físicas y verbales. Como en infinidad de ocasiones, un menor sin culpa se encuentra en medio, sin posibilidades de gestionar un conflicto adulto», afirma.

Enjamio cree que «la infravalorización de la propia pareja, la calumnia y la celotipia exacerbada son rasgos inherentes al maltratador, en cuya mente hay una sola idea de la esposa como madre negligente, mala madre, acumuladora de infidelidades y siempre culpable de una situación cuando el culpable es solamente él». También «hay un factor importante que afecta psicológicamente como es el paro laboral, creando un transtorno depresivo que puede conducir al alcohol, con el efecto nocivo estimulador de patologías psicóticas latentes dormidas, confundibles con depresiones o neurosis, y que con un stress máximo despiertan y se manifiestan en toda su crudeza. Causa impresión la nota que dejó a sus vecinos, cartas de alerta avisando de que realizaría una acción que causaría mucho dolor a una mujer, una venganza por su abandono justificándolo con un comportamiento en su óptica enferma nada loable. Es una actitud parecida a la del paranoico que elimina prostitutas sin arrepentimiento, porque hace un bien limpiando la sociedad de malos hábitos».

Enjamio recuerda que en una habitación aparecieron los dos menores abrazados. «Y si, supuestamente, se iniciaron con ellos las puñaladas, nos hace pensar que su madre era la siguiente, al ofrecer resistencia e intentar ayudar a los pequeños. Y quizás en ese instante desapareció la realidad: la identidad de la abuela se transformó en identidad de esposa y la realidad se destruyó y dio paso a la alucinación. Las cartas son señales de advertencia que quizás ya hubo en el pasado y deben tenerse en cuenta. En ese instante en que lo real se confunde con lo imaginario, con lo ilusorio, nada es evitable. La batalla está perdida. Me imagino el terrible sufrimiento de este menor. No puede tolerarse que un menor esté desprotegido y mucho menos que se le arrebate la vida de un plumazo», concluye.