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La mujer hace historia el 8-M

El llamamiento a la huelga general de los sindicatos sólo se dejó notar en las Administraciones Públicas, Educación, Sanidad y Transporte, pero pasó prácticamente inadvertido en los comercios y en la hostelería

  • Imagen de la manifestación de Madrid, a su paso por la Gran Vía, completamente desbordada por la masiva asistencia. / Foto: Jesús G. Feria
    Imagen de la manifestación de Madrid, a su paso por la Gran Vía, completamente desbordada por la masiva asistencia. / Foto: Jesús G. Feria
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

09 de marzo de 2018. 12:26h

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Madrid. 7/3/2018

El llamamiento a la huelga general que conmemoró este año el Día de la Mujer se saldó con un seguimiento muy irregular en los diferentes sectores de la economía española. Los resultados, muy dispares según que las estimaciones provengan de fuentes empresariales o sindicales, no empañan en modo alguno la repercusión mediática de una jornada histórica, que se ha celebrado en más de 170 países de todo el mundo y que en España ha tenido como principal lema «Si nosotros paramos, se para el mundo».

Las actividades donde hay una mayor presencia del sector público como administración (80% de apoyo, según los sindicatos en la Comunidad de Madrid), Sanidad, transporte y Educación han sido los más afectados por los paros. Según informó Renfe, la huelga fue seguida por el 2,59% de la plantilla en los turnos de noche y mañana: 170 trabajadores de una plantilla total de 6.586 personas en esos turnos. En la industria, la mayoría de los trabajadores que secundaron los paros se decantó por la modalidad de dos horas (entre las 11:30 y las 13:30 horas) en lugar de la huelga completa. En el comercio y la hostelería, los sectores con mayor presencia de mujeres, la repercusión fue prácticamente testimonial y apenas se ha dejado sentir en la actividad diaria.

Las dos principales centrales sindicales reconocen que el seguimiento fue mayor en las empresas donde hay representación de los trabajadores y escaso (ellos prefieren hablar de «mayores dificultades») en aquellos sectores y pequeñas y medianas empresas del sector servicios, donde «con más fuerza está golpeando la precariedad laboral y los sueldos bajos».

La mujer hace historia el 8-M

El color violeta manda

Según datos de CC OO y UGT, cerca de seis millones de personas secundaron ayer los paros de dos horas a los que habían sido convocados, en una jornada que transcurrió sin incidentes notables y con una enorme visibilidad por las gorras, lazos, banderas, chalecos y adornos de todo tipo de color violeta que portaron los manifestantes en las concentraciones convocadas por la mañana. En Madrid, frente al ayuntamiento, varios miles de personas (14.000 según los convocantes y la mitad, según datos de la Delegación del Gobierno) se dieron cita al mediodía por la igualdad».

Los manifestantes, en su mayoría mujeres, exhibieron carteles con leyendas en las que se podía leer «trabajadoras somos todas», «igualdad», «ni una menos, nosotras paramos el 8-M» y coreando eslóganes como «hacía falta ya una huelga general o «somos guapas, somos listas, somos feministas». En las concentraciones estuvieron muy presentes también alusiones a la violencia machistas. Así, se corearon consignas del tipo «menos violencia y más inteligencia».

A primeras horas de la mañana, antes incluso de que se abrieran los principales comercios del centro de Madrid, algunos piquetes integrados por medio centenar de mujeres trataron en grandes establecimientos como El Corte Inglés, FNAC o Primark, impedir su apertura o sumar adhesiones al paro.

En general, el comercio y la hostelería entendieron los motivos de la huelga, pero en unos casos porque su sueldos no permiten el cobro de un día menos en su nómina y en otros, porque, en su opinión, los paros no eran el camino correcto para conseguir algo concreto, la jornada se pareció a un día cualquiera.

En Cataluña, la imprecisión de los datos fue también una constante. El «Metro» y Cercanías registraron un bajón de viajeros del 25%. La agencia Efe habla de un seguimiento notable en las universidades de Barcelona y de entre un 15 y un 20% en la enseñanza obligatoria. En las grandes firmas como Seat, Nissan o Cobega, las protestas se concentraron en el paro parcial. La patronal catalana Cecot reconoció un seguimiento importante en las administraciones y «muy bajo» en el sector privado.

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