¿La llegada definitiva de los wearables?

El mercado de los smartwatch está dando los pasos necesarios para convertirse en un dispositivo de usar, más que sólo un gadget de llevar puesto, gracias a que tiene más batería, apps y cuadros

Samsung Gear S2
Samsung Gear S2

El mercado de los smartwatch está dando los pasos necesarios para convertirse en un dispositivo de usar, más que sólo un gadget de llevar puesto, gracias a que tiene más batería, apps y cuadros

El mercado de los smartwatches podría estar dando los pasos necesarios (y esperados por muchos) para convertirse en un dispositivo de usar, más que en un gadget de llevar puesto. No se trata tanto de las innovaciones como de la competencia.

El nuevo smartwatch de Samsung, el Gear S2, sigue la estela del Moto 360, el Huawei Watch, el LG Watch Urbane y otros tantos: es redondo, y en muchos más sentidos que su apariencia. Mientras el rival más apetecible, el Apple Watch, apenas llega al día con su batería llena, el reloj de la firma coreana promete duplicar ese tiempo. Ambos se cargan mediante una plataforma cómoda y en un lapso aproximado, unas dos horas máximo.

En cuanto al diseño, entramos en un terreno de gustos, ya que las prestaciones y los materiales usados son similares. Si el Apple Watch presentaba la corona giratoria para explorar el menú de apps, al Gear S2 también utiliza la pantalla táctil, pero juega con una ventaja que, al menos para los fanáticos de los relojes, lo acerca más a los inicios de la horología. Su cuadro cuenta con un bisel giratorio, un anillo giratorio, que actúa como explorador y facilita la selección de aplicaciones. Una vuelta interesante de ingeniería para quienes buscan unir la tecnología táctil con el sabor de los primeros relojes. Otro detalle similar son los dos botones a los lados del cuadro. Uno sirve para la función de botón de inicio y el otro, un acierto sin duda, se pulsa para regresar a la pantalla anterior.

Los diferentes modelos, tanto de Apple como de Samsung, tienen correas intercambiables, pero el Samsung Gear S2 tiene más colores y los diseños de sus esferas van desde los más tecnológicos, al igual que en Apple, brindando información programable, hasta esferas tradicionales, como aquéllas en las que aparecen recuadros del Sol y la Luna, sólo que en ellos se exhiben datos que pueden seleccionarse. Al mismo tiempo las apps pueden convertirse en la esfera de inicio, permitiendo seguir el progreso de las acciones, los resultados deportivos, nuestras rutinas deportivas o las noticias, sin necesidad de abrir ninguna app. Pero esta moneda de las aplicaciones tiene dos caras. El sistema operativo es Tizen y, si bien el nuevo smartwatch de Samsung ya comienza a ser compatible con móviles de otras marcas (no con iPhone), también tiene una biblioteca de aplicaciones más reducida.

Esto, por ahora al menos, es una gran desventaja: a medida que los smartwatch se utilicen cada vez más y se aprovechen sus características y sus sensores, los juegos, las aplicaciones y las ventajas de llevar tecnología de modo permanente en la muñeca se podrán explotar desde sitios que el smart-phone no permite. Y los relojes inteligentes que no tengan acceso a estos avances no serán los más solicitados porque no se aprovecharán de la tecnología. Pero puede que Samsung esté repensando la decisión de usar este sistema, pese a la compatibilidad con otros teléfonos, la realidad es que con muchos de ellos la experiencia de conectividad no es la misma. Por ejemplo, al utilizar un smartphone Samsung, el Gear S2 puede recibir correos o notificaciones sin importar si el teléfono está cerca simplemente se aprovecha de la red wifi y si el teléfono ya ha utilizado previamente esa red, ni siquiera es necesario ingresar una clave. Una clara ventaja que se pierde si el teléfono es Samsung. También hay apps, como S Health o Mapas, que precisan de una descarga propia.

Los comandos de voz funcionan correctamente, permiten ver notificaciones, el clima y recibir direcciones en mapas, aunque no resultan tan avanzadas como en otros Android o en el Apple Watch. Sí hay que destacar la facilidad de trato con el menú, sobre todo con el área de configuración, más veloz e intuitiva que algunos de la competencia. Bastan apenas dos toques para cambiar el brillo de la pantalla o a modo no molestar. En este sentido, los avisos de notificaciones son mucho más discretos que los de la competencia. Puede que a veces demasiado y en más de una ocasión hay que mirar en los mensajes para ver si se ha recibido alguno. Pero esto se puede programar.

Con el Gear S2 es posible responder mensajes con emoticonos o respuestas rápidas predeterminadas (que se pueden configurar en el menú) y con dictado de voz. Estas características también están presentes en la mayoría de los relojes inteligentes.

Un área en la que destaca este smartwatch es en lo relacionado con la salud. La pantalla de inicio puede presentar nuestros progresos y la app S Health se puede programar para estar activa todo el tiempo, basta con dar más de diez pasos a una misma velocidad para que comience a registrar los datos y a mostrar dos esferas de colores, una que refleja el sedentarismo y otra, el movimiento. Ver cómo, a lo largo del día, se disputan la prioridad resulta un juego estimulante que incentiva al movimiento.

Como era de esperar, cuenta con comunicación de campo cercano, lo que lo convertirá en un medio de pago a través de Samsung Pay.

En síntesis, el nuevo Gear S2 ofrece más diseños y cuadros, más colores y algunas apps nativas muy interesantes. Tiene más batería, aunque un poco menos de cerebro.Puede que tenga que ver con que su biblioteca (de apps) está, desde el inicio, menos surtida.