Los gadgets que más sonaron... cuando cayeron

El Apple Watch se ha lanzado con gran apoyo publicitario y la expectativa por tenerlo es, aparentemente, enorme. Pero los resultados finales serán los que envien este «wearable» directo a la cumbre o al pozo del olvido, donde hay muchos otros

Dreamcast
Dreamcast

El Apple Watch se ha lanzado con gran apoyo publicitario y la expectativa por tenerlo es, aparentemente, enorme. Pero los resultados finales serán los que envien este «wearable» directo a la cumbre o al pozo del olvido, donde hay muchos otros

Dreamcast: La historia de las consolas está plagada de caídas y tropezones. Muchos fabricantes parecen creer que, al igual que ocurre en los videojuegos, el hardware también tendrá otra vida. Pero es muy raro que se conviertan en héroes. La Dreamcast buscaba competir directamente con las dos grandes del momento: la PlayStation 2 y la Xbox. No pudo ser. Ni aún reduciendo su precio hasta casi el ridículo. La caída fue tal que Sega nunca más fabricó una consola. Al menos de hogar, porque es el fabricante de máquinas recreativas más importantes del mundo.

Newton: Antes de que se popularizaran los smartphones, a finales de la década de los 80, lo digital comenzaba a irrumpir y muchos cambiaron sus agendas de papel por una PDA (Asistente Digital Personal, por sus siglas en inglés). Y Newton, de Apple, fue una de ellas. La compañía pensaba vender un millón de PDAs el primer año. Apenas rozó el 10%. Y teniendo en cuenta que el proyecto costó unos 100 millones de dólares, no se puede considerar en absoluto como un éxito. Aunque sí tiene un final feliz. Dos empleados que desarrollaron Newton se fueron de Apple para fundar la empresa Pixo, que creó el sistema operativo del iPod. El ensayo Newton, fallido a todas luces, dio a luz, paradójicamente, al sistema operativo iOS.

Laserdisc: Fue el primer sistema óptico para almacenar información que se vendió (o pretendió venderse) al público. Surgió cuando las primeras cintas de vídeo comenzaban a masificarse, en 1978. Visto en retrospectiva, parece increíble que más de 35 años atrás ya existiera esta tecnología. Pero era muy embrionaria. Los fabricantes se negaron a ampliar su capacidad y, como mucho, tenían una capacidad para 60 minutos de vídeo, contando las dos caras. Lo que significaba que había que dar la vuelta al disco para ver una película completa. Y, a veces, eran necesarios dos o más discos. A esto se une que el precio de los discos y de los reproductores era excesivo, los discos eran frágiles y algunos de ellos no eran compatibles con reproductores de otras marcas.

Zune: Otro caso más de «si ellos tienen éxito hagamos lo mismo». Microsoft vislumbró la posibilidad de robar un trozo de la tarta de los mp3 que estaba monopolizando Apple y dio un golpe sobre la mesa con el reproductor Zune. Un lanzamiento tardío, problemas con una generación completa que resultó afectada por un virus y un diseño que no llamaba mucho la atención hicieron que Microsoft se quedara con las manos vacías.

Facebook Phone: Mark Zuckerberg buscó aunar las redes sociales con un teléfono móvil, el HTC First, también conocido como Facebook Phone, que operaba con la interfaz Facebook Home y permitía, entre otras cosas, publicar contenidos en la red social con mucha facilidad. Compatible con Android, facilitaba la apertura de aplicaciones y recibir las notificaciones. Pero al igual que otros emprendimientos, como Twitter Music (casi desconocido), no tuvo una buena acogida. Todo lo contrario. Pese a su precio inicial, menos de 80 euros, la operadora que lo comercializaba en Estados Unidos terminó ofreciéndolo por 99 céntimos. Y ni aún así.

Ping: La diferencia entre algo complejo y algo complicado es que lo primero toma tiempo explicarlo, lo segundo toma tiempo entenderlo. La tecnología puede ser compleja, pero no debería ser complicada si pretende ser masiva. Esto fue lo que le ocurrió a Ping, el intento de Apple de unir la tienda iTunes con una red social. Demasiado complicado: las cuentas se llenaron de spam (y por lo tanto de cuentas falsas) y enlaces poco fiables. Navegar en aguas poco claras sin saber qué se busca es una receta para el naufragio.

Gizmondo: Los mp3 ya existían cuando Apple lanzó su iPod. Y éste fue un éxito. ¿Por qué no lanzar entonces una consola de mano que compita con la Nintendo DS o la PSP de Sony? Eso pensaron los creadores de Gizmondo, pero apenas vendieron 25.000 unidades en dos años. Nunca más se supo de ellos.

Nexus Q: Nunca se sabe cuándo (ni siquiera por qué) apartarse del camino convencional nos llevará al éxito. Google lo intentó con Nexus Q, un dispositivo para reproducir archivos multimedia en streaming. Su diseño esférico estaba muy logrado, pero pese a su alto precio y a una campaña publicitaria muy interesante (se regaló a todos los asistentes a la convención de desarrolladores de Google, en 2012), todos recalcaban que prometía más de lo que hacía. Un año más tarde dejó de rodar.

Microsoft Kin: Muy pocas empresas en el mundo se pueden dar el lujo de invertir mil millones de dólares en un proyecto como el smartphone Kin, a los dos meses de ponerlo en la calle, abandonarlo. El problema más importante fue la plataforma, que debió cambiarse de Sidekick a Windows y el traspaso hizo que el móvil quedara casi obsoleto teniendo en cuenta el avance de los smartphones.

Windows Vista: Existe una máxima en la «ciencia» de la mercadotecnia que asegura que, para que algo tenga éxito, puede no ser mejor que versiones anteriores, pero sí debe asegurarse de no ser peor. A Microsoft le hubiera venido muy bien aplicarse este cuento con la actualización de Windows Vista. Aumentaba un poco algunas prestaciones de seguridad de la versión XP, pero no era compatible con muchos ordenadores (lo que impedía actualizaciones), era más lento, era confuso y, para muchos, hasta peligroso, ya que vieron cómo desaparecían muchos de sus archivos. Una ventana por la que no se podía escapar.