Un gasolinero surte de millones Tenerife

Un soltero de 57 años araña 375.000 euros después de resultar premiado en 2006 con casi dos millones

Noelia Suárez, propietaria de la administración "El Calvario", en Granadilla de Abona, donde se vendió el segundo premio de la Lotería de Navidad.
Noelia Suárez, propietaria de la administración "El Calvario", en Granadilla de Abona, donde se vendió el segundo premio de la Lotería de Navidad.

Los 200 millones de euros del segundo premio del Sorteo Extraordinario de Navidad, el 79.712, han viajado hasta Tenerife, donde una administración de Granadilla de Abona ha repartido la suerte entre las gasolineras del sur de la isla canaria.

Un conquense afincado en el sur de Tenerife que, durante sus vacaciones de Navidad en Madrid, decide acudir al Teatro Real para presenciar el sorteo extraordinario y mucha suerte fueron ayer los ingredientes perfectos para tejer el halo de emoción que envolvió a Jesús Lorente cuando escuchó a Patricio Vaquero y a Isabel Flores «cantar» el número que rezaba el décimo que custodiaban sus manos temblorosas: el 79.712. Rara vez uno de los presentes en el Salón de Loterías se alza con uno de los grandes premios del Sorteo Extraordinario de Navidad, y mucho menos lo hace llegado desde tan lejos.

Pero esta vez sí la suerte le sonreía a Jesús, que juega todos los años a la lotería e, incluso, en 2012 intentó acceder al Teatro Real para ver el sorteo, pero no pudo hacerlo por encontrarse el aforo completo. Ayer, sin embargo, sí pudo conseguir un sitio y entró acompañado por su hermana. A las 09:43 horas cambió su vida y, tras confesar a la prensa que aprovechará el premio para «comprar un billete de vuelta» a Tenerife, donde está desplazado por motivos laborales (trabaja en un hotel), y para «tapar agujeros», abandonó el salón con 125.000 euros bajo el brazo.

Al mismo tiempo, pero con una hora menos, los 109 empleados del Grupo González Canarias, un conglomerado de estaciones de repostaje del cual es propietario José Miguel González, sintieron también cómo cambiaban sus vidas. Lo hicieron, principalmente, en el municipio tinerfeño de Granadilla de Abona, en una de cuyas gasolineras se vendieron muchas de las 160 series del segundo premio que Miguel distribuyó entre los siete establecimientos de la cadena (ubicados en las localidades de Adeje, Arico, Granadilla de Abona, San Miguel, Arafo, Geneto y La Laguna, en concreto).

A la estación de San Isidro, principalmente, acudieron algunos de los 1.500 afortunados que, según José Miguel, habían adquirido el décimo afortunado en sus gasolineras, para celebrar la consecución del premio. Allí, entre botellas de cava y de champán, olor a gasolina, abrazos, cánticos, lágrimas y muchas risas, el empresario admitió estar «muy feliz por haber traído la suerte a Tenerife». Suerte que le ha sonreído también a él mismo que, con 58 años y tres décimos del número afortunado, destinará el premio a «seguir generando ganancias y empleo», así como a sus tres hijos.

José Miguel ha relatado que acudió a la Administración de Loterías número 1 de Granadilla de Abona a pedir que le trajeran, exclusivemnte, 160 series del 79.712, que se encontraba inicialmente en Alicante. El despacho, situado en la calle del Calvario, nunca podría haber rendido menos honor a su nombre.

Otra de las premiadas que decidió acercarse en la mañana de ayer a celebrar su suerte en la gasolinera fue Inmaculada Delgado, de 37 años, quien afirmó que siempre compra décimos terminados en el número 12 porque éste responde a la fecha de cumpleaños de ella y de sus mellizas, que nacieron el 12 de enero de 2005. Isabel Ruiz, de 40 años, festejaba allí tambiéjn la buena nueva. A diferencia de Inmaculada, tiene cuatro hijos, uno de ellos en paro, y trabaja en la planta de reciclaje de envases del vertedero de Arico. Vive en una casa de alquiler y, por esta razón, no encuentra un mejor destino del dinero que a la compra de una nueva vivienda y, por supuesto, a ayudar a sus 12 hermanos, muchos de los cuales también están en situación de desempleo.

Si a alguien le ha sonreído realmente la suerte, y por partida doble, ese ha sido a Jorge Gorrín, un soltero de 57 años cuya condición de vecino más afortunado de San Isidro es prácticamente incuestionable. Natural de La Gomera, se retiró de su puesto de trabajo hace siete años tras resultar ganador de un premio de 1.800.000 euros en un sorteo de la ONCE. Ayer, le volvió a cambiar la vida y arañó 375.000 euros del segundo premio del Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad. Gorrín, sin compromisó y «sin manosear», como él mismo reconoció entre risas, va a destinar el dinero a comprarse una casa a la que ya le ha «echado el ojo» y a irse a ver «el mundo entero». Pero son muchos vecinos de Granadilla de Abona los que no han resultado premiados. De hecho, muchos de ellos apostaron por los otros números que ofrecía la administración que se ha encargado de repartir la suerte navideña. Tal fue el caso de la comisión de fiestas del municipio, que «todos los años compramos el mismo número» –reconoce una de sus integrantes- y, por haber guardado fidelidad a la tradición, no quisieron comprar el número correspondiente al segundo premio. A pesar de su resignación, admiten que en 2014 volverán a comprar el número que han convertido en su talismán, a la espera de que, por fin, puedan correr con la misma suerte que sus vecinos.

Adiós a un pasado en cayuco

Dani, un inmigrante subsahariano en paro, que en el año 2006 llegó en cayuco a Canarias junto a otras 131 personas, celebró ayer su suerte. En la actualidad, tal y como él mismo relató al programa «La Mañana» de TVE, está sin trabajo y sin casa propia, así que este pellizco del 79.712, vendido en Granadilla de Abona, le ha cambiado la vida en cierta forma.