Una escuela para ahorrar energía

La Fundación Gas Natural Fenosa desarrolla el primer programa de educación contra la pobreza energética en España, dirigido a familias vulnerables y trabajadores sociales.

La Fundación Gas Natural Fenosa desarrolla el primer programa de educación contra la pobreza energética en España, dirigido a familias vulnerables y trabajadores sociales.

La pobreza energética continúa suponiendo un problema para casi 5 millones de personas en España. El 10,1% de los hogares confiesan tener dificultades para mantener su vivienda lo suficientemente caldeada durante el invierno, según los últimos datos recogidos por Eurostat, referidos al año 2016. En la actualidad, la pobreza energética se ha consolidado como problema social.

No deja de ser una de las múltiples caras de la pobreza y, por ello, se entiende como la consecuencia de un bajo nivel de renta, en ocasiones derivado por la inestabilidad laboral y/o la existencia de menores a cargo. Sin embargo, el informe anual de «Economics for energy», especialistas en el análisis económico de las cuestiones energéticas, revela la existencia de hogares con un nivel de renta elevado pero que son incapaces de satisfacer sus necesidades energéticas. De acuerdo al informe, esto puede deberse al alto coste de la energía, pero también puede suceder que no se esté siendo eficiente a la hora de gestionar la energía de la vivienda.

La denominada «eficiencia energética» se consigue a través de un conjunto de prácticas a las que los expertos otorgan relevancia para reducir el gasto y afrontar el pago de las facturas de energía. Adecuar la potencia eléctrica, comprar electrodomésticos de bajo consumo, aislar la vivienda para no perder calor o comprobar si es posible beneficiarse del bono social. Este es el tipo de prácticas de ahorro que la Fundación Gas Natural Fenosa enseña en su Escuela de Energía.

Su función es asesorar y formar a familias vulnerables, a trabajadores de las entidades del Tercer Sector y al personal de los Servicios Sociales municipales «con el objetivo de que aprendan a entender la factura energética y cómo optimizarla», ha apuntado Martí Solà, director general de la Fundación Gas Natural Fenosa. De esta forma, la Fundación Gas Natural Fenosa pretende mitigar el impacto en la sociedad de la vulnerabilidad energética.

La Escuela de Energía es una acción que se enmarca en el Plan de Vulnerabilidad de la compañía –el primero desarrollado por una energética española para luchar contra este tipo de pobreza, con una inversión de 4,5 millones de euros anuales– y que se puso en marcha en enero del pasado año 2017. Comenzó sus sesiones de formación en tres comunidades autónomas (Cataluña, Galicia y la Comunidad de Madrid) y ya están trabajando también en la Comunidad Valenciana, Castilla y León y Castilla-La Mancha. «Tenemos previsto que a lo largo de 2018 la Escuela extienda sus formaciones a otras Comunidades Autónomas del territorio», ha avanzado Almudena Laguillo, responsable de la Escuela de Energía.

El programa de aprendizaje de la Escuela, pionero en España, está adaptado en función del público al que se dirige. Según ha explicado Laguillo, «cuando está orientado a los trabajadores sociales, la formación es más amplia que en el caso de las familias vulnerables». Laguillo también ha descrito brevemente el proceso: «Lo usual es que se comience con una explicación del sector energético para que puedan entender, por ejemplo, la diferencia entre distribuidora y comercializadora. Seguidamente, hacemos una explicación propiamente de la factura, los conceptos que engloba y cómo optimizarla». A continuación, el profesor se adentra en las diferentes ayudas que existen para las personas vulnerables energéticamente, como el bono social. «Por último, –ha proseguido, Laguillo– la formación se orienta a los pequeños hábitos que pueden reducir nuestra factura de energía».

La acogida que ha tenido la Escuela de Energía ha resultado extraordinaria. A Mónica Rodríguez, trabajadora social en La Coruña (Galicia), le pareció «muy interesante» que se les ofertara este tipo de formación a todos los trabajadores sociales de los ayuntamientos, «que somos los que estamos día a día trabajando con las personas en situación de vulnerabilidad y conocemos sus realidades». Rodríguez reconoció que estas «realidades» que atienden son «muchas y muy diferentes» y que «es difícil porque cada día es una cosa nueva (prestaciones, violencia de género, subvenciones para guarderías municipales, pobreza energética...) y tienes que saber de todo porque, además, la normativa va cambiando». Sobre los resultados, la trabajadora social apuntó que aprendieron «mucho en esa formación» y que, desde entonces, han contactado con familias que atienden y que saben que tienen problemas con las facturas de la luz, «para que vengan a visitarnos y les podamos trasladar todos nuestros nuevos conocimientos».

La responsable de la Escuela de Energía, suscribe la acogida, sobre todo entre los trabajadores sociales y las familias vulnerables. «Gracias a las formaciones hemos descubierto que eran una necesidad que tenían estas personas, a quienes les ponemos al alcance de su mano unos conocimientos que antes debían buscar por su cuenta». La valoración que los asistentes realizan después de cada sesión es muy buena. «Tanto es así que muchos lugares donde realizado una formación nos piden nuevas sesiones para profesionales de la misma administración o incluso para familias que atienden», ha concluido Laguillo.

La iniciativa formó el año pasado a cerca de 1.500 personas de toda España, y espera superar esta cifra en 2018, gracias a una amplia programación de sesiones de más de 60 seminarios y 50 talleres itinerantes. Además, la Escuela ha editado guías divulgativas y una página web en la que aconsejan y enseñan medidas que los hogares pueden aplicar para reducir su factura y minimizar así el impacto de la pobreza energética en nuestro país.