Teatro

Milo Rau, polémica ven a mí

Cuando a un autor le califican de ser uno de los más «aclamados y polémicos» de la actualidad, lo más probable es que cuando acudas a ver una obra suya lo menos que te lleves sea la decepción, pero si, por otro lado y como es el caso, se ha llevado el Premio Europeo de Teatro (2018), por algo será. Es el caso de Milo Rau, que presenta trabajo este fin de semana en la Sala Roja de Canal, la grande. El suizo, y director artístico del NTGent de Bélgica, es de esos nombres que, aunque contradictorio en los sentimientos que provoca en la gente, no necesita venderse. Será por ello que ha dicho que «cero disponibilidad» para entrevistas. Pero cabreos periodísticos al margen, su currículum cargado de morbo para el respetable ahí está: censurado en Brasil y nombrado persona «non grata» en Rusia (donde tampoco hacen falta demasiados aspavientos para ello) por enseñar en una de sus piezas la represión sobre el grupo punk Pussy Riot. Eso sí, el compromiso de Rau con la sociedad parece indudable. Crea para cambiar hacia el mundo que él considera mejor. Solo así consiguió que «The Congo Tribunal» –en el que denunciaba la complicidad de la industria minera con las masacres relacionadas con la extracción del coltán– forzara la dimisión de dos ministros del país africano. Corrupción política, homofobia, fanatismo, violencia, torturas, abusos de poder... son los temas en los que se mueve su denuncia. El montaje que llega a Madrid es «Orestes in Mosul», un proyecto que nace de su manifiesto en el que se auto obliga a ensayar o representar en una zona de guerra. De esta forma, traslada al norte de Irak uno de los mitos fundacionales de Occidente, la «Orestíada», a través de la cual traza paralelismos entre Troya y Mosul, dos ciudades arrasadas; y entre Agamenón, que sacrificó a Ifigenia (su hija) para ganar la guerra, y los civiles asesinados por los guerrilleros del Estado Islámico.