Tu móvil del futuro estará fabricado con tus sobras de pescado

Científicos de la Universidad de Córdoba (España), el Instituto Tecnológico de Wentworth (Estados Unidos) y la Universidad de Xiamen (China) han conseguido sacar provecho a las vísceras, la cabeza, las escamas y la aleta de la tilapia

Suena a ciencia ficción. Pero sí. Tu móvil del futuro estará fabricado con restos de pescado. O, al menos, una parte de él. Científicos de la Universidad de Córdoba (España), el Instituto Tecnológico de Wentworth (Estados Unidos) y la Universidad de Xiamen (China) han conseguido sacar provecho a las vísceras, la cabeza, las escamas y la aleta de la tilapia, un pescado magro de carne blanca normalmente criado en piscifactorías. En concreto, han extraído el colágeno almacenado en estas partes y lo han utilizado en sistemas de almacenamiento de energía. Como es el caso de las baterías.

Los residuos de pescado son ricos en nitrógeno, oxígeno, carbono o hidrógeno, elementos útiles en baterías debido a su electronegatividad, naturaleza estable y estabilidad térmica. De esta forma, como ha explicado el responsable español del proyecto, Gregorio Ortiz, se está utilizando el colágeno como ánodo (polo negativo) para combinarlo con cátodos (polo positivo) analizando, así, su potencial.

Este avance podría hacer frente al problema de abastecimiento que existe con respecto al litio, principal competentes de las baterías para dispositivos portátiles. Este metal alcalino se extrae, principalmente, de salares situados en Chile, Argentina y Bolivia. Por eso, a día de hoy, también se utilizan el sodio y el magnesio con este mismo cometido. De hecho, hay quienes los consideran como la alternativa perfecta para sustituir a este elemento que, al mismo tiempo, destaca por su potencial contaminador.

Durante la investigación se ha experimentado con estos tres elementos, con resultados positivos. Según las conclusiones, los valores de capacidad alcanzados en los tres casos son muy similares, e incluso superiores en algunos rangos, a los obtenidos con otros materiales sintetizados por vía química, con la ventaja de que, en esta ocasión, el ánodo de la batería proviene de un material sostenible y que a menudo suele convertirse en millones de toneladas de desecho.