Trucos para tener una contraseña fácil y segura

Crear una “cadena estática” o recurrir a canciones que nos son familiares son algunas estrategias para mejorar la seguridad de nuestras claves online

  • La gran cantidad de claves que se requieren hace muy complicado recordarlas / Pixabay
    La gran cantidad de claves que se requieren hace muy complicado recordarlas / Pixabay
Madrid.

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12 de febrero de 2019. 23:18h

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Ernesto Villar Madrid. 13/2/2019

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A la espera de que, como vaticinan los expertos, las contraseñas biométricas (aquellas basadas en las características fisiológicas de las personas) u otros ingenios similares sustituyan a las claves alfanuméricas de toda la vida, no está de más hacer examen de conciencia y admitir que el común de los usuarios no es precisamente un dechado de prevención.

Tanto los expertos independientes como las empresas de ciberseguridad alertan con cierta frecuencia de la excesiva vulnerabilidad en las contraseñas empleadas por los usuarios, consecuencia no solo de una falta de celo sino también de la gran cantidad de aplicaciones, webs y servicios online que nos requieren una clave de acceso, lo que hace muy difícil recurrir a un sistema seguro y fácil de recordar. Aquí va un consejo, en dos sencillos pasos, que puede resultar eficaz.

Por un lado, crear lo que los expertos de la empresa de antivirus Kaspersky Lab definen como una “cadena estática”, una parte de la contraseña que no cambia nunca. Para ello hay que pensar en una frase, letras de canciones, citas de una película, una canción de cuna o algo similar que sea fácil de memorizar para nosotros.

A continuación, hay que tomar la primera letra de las tres o cinco primeras palabras y entre cada letra añadir una carácter especial (@ / # o similares). Con ello, se puede hacer que todas las contraseñas sean únicas.

El segundo paso es mejorarlas gracias a la fuerza de la asociación. “Cuando pensemos en las cuentas online para las que necesitamos una contraseña (Facebook, Twitter, sitios de contactos o de juegos, etc.), anotemos cada una de las primeras palabras que asociemos con ese sitio –explican estos expertos-. Por ejemplo, si estamos creando una contraseña para Facebook, podemos asociar a Facebook con el color azul del logotipo; entonces, simplemente añadimos la palabra “azul”, tal vez en mayúsculas, al final de la cadena estática”.

“Por ejemplo, si la frase en la que pensamos es “Tengo una muñeca vestida de azul” y el carácter especial que queremos utilizar es #, nuestra contraseña para Facebook podría ser T#U#M#V#D#Azul. No tiene ningún sentido cuando la miramos o si alguien nos la da. Pero desde que es algo personal para nosotros, sabemos cuál es el sistema para generar las contraseñas y asociamos la palabra con el sitio. ¡Es fácil de recordar!”, explica David Jacoby, analista de seguridad en el equipo de Análisis e Investigación (GReAT) de Kaspersky Lab.

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