Blas Cantó: «Mi misión es no hacer caso a quienes descargan su frustración en redes sociales»

Hoy representaría a España en Eurovisión y, como alternativa, participa en una cita virtual que emite La 1 a las 21:00 horas

Blas Cantó
Blas CantóCristina BejaranoLa Razón

Róterdam sería hoy el centro de las miradas de Europa. De no haber sido por la situación que vivimos, la ciudad brillaría hoy con la fiesta, luces y música dignas de la 65ª edición del Festival de Eurovisión. Ante su cancelación, la Unión Europea de Radiodifusión y emisoras neerlandesas han preparado una alternativa que marcará la historia del certamen: hoy se celebra «Europe shine a light», una cita virtual que emite La 1 a las 21:00 horas, con Tony Aguilar y Eva Mora como comentaristas. El evento hará un repaso por las 41 canciones que participarían este año y contará con mensajes de los artistas, como es el caso de Blas Cantó, representante de España. El cantante ha vivido esta semana al contrario de lo que había imaginado. Pero no por eso se muestra débil, sino con la fuerza y capacidad de adaptarse a las circunstancias. En situaciones como las actuales hay que aprender a ver el lado positivo, ¿no?

–Sí, sobre todo cuando te arrebatan algo que te hacía tanta ilusión. Esta semana he tenido la mente en Róterdam, pero sobre todo en quienes están perdiendo a seres queridos o un trabajo. Al final, todo se relativiza más y le das la importancia que tiene. La cultura la tenemos que cuidar, es muy importante, pero la vida lo es más.

–El miércoles presentó en RTVE Digital un recorrido por la historia de España en Eurovisión. ¿Con qué actuación se quedaría?

–«Bailar pegados», de Sergio Dalma. Fue de 1991, el año en que yo nací, y es una canción que ha traspasado Eurovisión, que se ha quedado con nosotros, forma parte de nuestra vida. También me gusta la de Pastora Soler, «Quédate conmigo».

–¿Le habría gustado verlas en directo?

–Cuando voy creciendo veo épocas en las que he sido pequeño y me hubiera gustado vivirlas de otra manera. Es decir, revivir la gran época de Rocío Jurado cuando empezó en televisión habría sido un privilegio, o ver a Queen en el escenario. Entonces, ver a Sergio Dalma en 1991 en Eurovisión habría sido fabuloso. Soy amante de los años 90 y de los anteriores.

–¿Por qué cree que durante los últimos años España no ha obtenido buena puntuación en Eurovisión?

–No hay una explicación lógica, no es cuestión de hacer matemáticas. La cosa es que no siempre se puede estar en lo más alto y España lo estuvo. Hay que saber perder y saber cederle el trono a otra gente que lucha por lo mismo que tú, que tiene los mismos sueños y lleva tantos años o más trabajando que tú. Es maravilloso que otros ocupen ese lugar. Supongo que seguimos trabajando para cautivar Europa, para enseñarles que podemos estar a la altura de lo internacional. Porque, aunque tengamos un pop español maravilloso, aquí hacemos otras cosas. Me gusta que nos vayamos poniendo al nivel de Europa.

–Ganar no es el primer objetivo que se marca un artista...

–Eurovisión es un paso más en la carrera de cualquier artista, pero es uno muy importante. Tienes una responsabilidad tremenda porque no te estás representando a ti, sino a tu país. Va más allá, es un orgullo nacional. Eurovisión lo ve todo el mundo y, aunque no lo sigas, es como el fútbol: si España participa en una final te acabas enterando y, si gana, todos se dan golpes en el pecho de lo futboleros que son (ríe). Eurovisión va en nuestro ADN.

–¿Cómo se plantea la gala virtual de hoy?

–Hay muchas sorpresas y, sobre todo, muchos mensajes de todos los países. Para que cuando se vea en España, Francia u otro país sepan que hay mucha gente involucrada en esto. No solo los que estamos en el escenario. ¿Qué hay de los cámaras, productores, escritores, realizadores o periodistas? Es una familia muy grande y hoy se va a poder ver. Los que ponemos la cara, que cantaremos juntos «Love shine a light», canción que ganó en 1997, mandaremos palabras de ánimo a todo el mundo.

–¿Qué mensaje se lanzará desde el equipo de España?

–Nuestro país sobre todo está haciendo mucho evento a través de redes sociales. Me hubiera gustado tener más visibilidad en televisión, pero eso no depende de nosotros. Si fuera por mí habría hecho 7 especiales de Eurovisión los 7 días de la semana, pero no siempre se puede. De momento vamos a disfrutar de hoy. Solo espero que el año que viene podamos hacer una gala en Eurovisión a lo grande, para quitarnos la espina.

–¿Está calentando motores para el Festival de 2021?

–Me gustaría llevar una canción que respirara otra energía, diferente a «Universo». Nos han pedido que la canción no sea la misma y he pensado en algo diferente automáticamente.

–¿Qué ha aprendido con este insólito Eurovisión?

–A relativizar las cosas y sobre todo a aceptar que, si no quieres ser criticado, no estás en el mejor sitio. Para mí es muy importante sanar en las redes sociales, que la gente reparta amor y no odio. Esa es mi misión ahora, dar mucho amor y no hacer caso a quienes descargan su frustración en redes sociales. Esa no es mi responsabilidad.

–Acaba de publicar el libro «Historia de una estrella sin nombre», ¿de qué va?

–Es una forma de conectarme con mis fans, de que sepan qué hay en mi cabeza. Tenía muchas ganas de reflexionar, de hacer críticas, divertirme, porque también uso en el libro un lenguaje muy canalla, no tan políticamente correcto como solemos ser a veces. Me permito hablar de bastantes cosas.

–¿Por qué ese título?

–Porque hay que saber esperar, a que tu estrella, la que llevas en el bolsillo, brille de manera natural. No hay que forzar a que sea la más reluciente, ni querer ser el número uno desde el principio, porque todo llega a su debido tiempo. Recuerdo que, cuando estaba en Auryn, me di cuenta de que yo no brillaba al mismo ritmo que las demás estrellas, siempre me quedaba más atrás. En ese momento reflexionas y de eso trata el libro, de lo que llega cuando sabes esperar.

–Da la sensación de que tiene mucho que contar...

–Siempre he sido muy honesto, he dicho lo que pienso y, si hay algo de lo que no estoy de acuerdo lo digo. ¿Por qué hay que tratar a una persona de cierta manera? Si eres mujer y no eres madre, ¿eres menos mujer? Hay cosas que se dan por hecho y tenemos que luchar por cambiarlas. Hay que modificar la manera de exigir a los demás. También hago esa reflexión en el libro.