Amazon hace girar «La rueda del tiempo» para ganar

La plataforma estrena hoy esta súper producción con Rosamund Pike como gancho buscando un título de larga duración

La rueda del tiempo
La rueda del tiempo FOTO: APV

Todos los críticos aprovechan el primer párrafo de su pieza sobre el estreno de «La rueda del tiempo», hoy en Amazon Prime, para dejar claro que no es «Juego de Tronos». Y es cierto que no lo es, porque quizá no le haga falta. Desde el final de la serie de los libros de George R. R. Martin muchas son las voces especializadas que reniegan de buscar productos que igualen a grandes éxitos, porque son irrepetibles. Mismo género, distinto destino.

La ventaja con «La rueda del tiempo» es doble: por una lado, la serie de fantasía de Sony Pictures Television ya tiene una legión de aficionados a las 14 obras originales de Robert Jordan en las que se basa la ficción, y que curiosamente fueron publicadas siete años antes que las de Martin . La primera temporada, de ocho capítulos, está relacionada con los tres primeros volúmenes. Y también es lo suficientemente abierta y el showrunner Rafe Judkins («Marvel’s Agents of SHIELD) ha conseguido limpiar el guión para que no se le haga ajeno a aquellos que se asoman por primera vez a esta trama.

La historia sigue a Moiraine (Rosamund Pike), miembro de una organización femenina increíblemente poderosa llamada Aes Sedai, cuando llega a la pequeña ciudad de Dos Ríos. Allí se embarca en un peligroso viaje por todo el mundo con cinco jóvenes, uno de los cuales ha sido profetizado como el Dragón Renacido y que salvará o destruirá a la humanidad.

Completan el reparto Matrim (Barney Harris), Egwene (Madeleine Madden), Perrin (Marcus Rutherford) y Rand (Josha Stradowski), Nynaeve al’Meara (Zoë Robins) y Lan (Daniel Henney), protector de Moiraine. Aunque es innegable el protagonismo que interpreta Pike que es capaz de mantener cualquier escena, incluso desmayado, el resto de protagonistas no convencen tan rápido, y no despuntan hasta haberse completado una especie de ciclo vital de cada uno de abandonar su vida anterior por un bien común. Tampoco ayuda que la serie se plantea quizá excesivamente lenta, al menos en los tres primeros capítulos. Parte de esa culpa la puede tener el difícil trabajo de presentar a los personajes e introducir al espectador en un mundo nuevo sin aburrir a los nuevos, ni desmotivar a los fans de los libros.

Cabe destacar lo bien diferenciados que están los caracteres de los distintos clanes que salieron de la cabeza de Jordan. No hay que perder de vista al «interrogador» de los «capas blancas», un turbador Eamon Valda, interpretado con crueldad por Abdul Salis.

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La serie no escatima en efectos visuales y la mezcla de fantasía y épica le da una oportunidad distinta a aquellos que buscan sólo odio y rencillas políticas o escenas de sexo salvaje. Además de contar con unos exteriores de ensueño rodados en Praga, Croacia y Eslovenia y sus alrededores, hay escenas de magia, batallas en los bosques y seres malignos que prometen una franquicia en expansión. Muy de agradecer que Rafe Judkins haya suavizado los extremos de los libros originales. En la versión televisiva el Dragón Renacido puede ser de cualquier género rompiendo así la fuerte tendencia binaria de los textos de Robert Jordan.

Es verdad que los más puristas llamarán la atención sobre la ropa demasiado limpia, los campos de cultivo muy pulcros y algunos fallos en efectos visuales, pero «La rueda del tiempo» es entretenimiento y un producto cuidado que se merece su propio espacio televisivo alejado de las comparaciones.