«Paraíso»: un camino de luz del infierno al cielo

Movistar Plus+ estrenó esta semana la segunda y última temporada de la serie creada alrededor de la España de los 90

En esta segunda temporada veremos muchos más efectos especiales y un universo creado ad hoc
En esta segunda temporada veremos muchos más efectos especiales y un universo creado ad hoc FOTO: Movistar Plus+ Movistar Plus+

E el momento en el que el Delorean Reaparece en el centro comercial de Twin Pines dejando dos estelas de llamas tras sus ruedas; el instante en el que el T-1000 se hunde lentamente en la fundición o la primera vez que vimos a Diana comerse un ratón. Esa es la sensación que persigue «Paraíso» la serie creada por Fernando González Molina, Ruth García y David Oliva, una producción de The Mediapro Studio, y que narra las aventuras del grupo de amigos formado por Javi (Pau Gimeno), Álvaro (Cristian López), Quino (León Martínez), «Zeta» (Héctor Gozalbo), Bea (María Romanillos) y Olivia (Patricia Iserte), que tendrán que enfrentarse a sus fantasmas para salvar a varias chicas bajo la atenta mirada del padre de Javi, Mario (Iñaki Ardanaz) y la Guardia Civil Paula Costa (Macarena García). Esta semana se ha estrenado la segunda temporada, que con nuevas incorporaciones al elenco, cierra tramas y las dudas planteadas en la primera entrega.

Y no sólo el argumento mantendrá el interés del espectador, que ya había sido seducido por la factura impresa por el director Fernando González Molina, si no que en esta nueva entrega la serie de Movistar Plus+ echa toda la carne en el asador y se ha atrevido con la creación de varios universos y el uso de efectos especiales con una factura muy cuidada. Un equipo formado por más de 30 personas de distintos departamentos (3D, Compositores de VFX, Artistas de Gra-fismo, Motion Graphics, así como los equipos de Etalonaje, Producción o Masterización) dieron vida a este proyecto. Veremos luchas de poder, a los personajes atravesando paredes y la existencia de el abismo, un inframundo íntegramente creado en VFX. Partiendo de multitud de planos en croma. Un nuevo mundo que se creó conjugando varias técnicas que van desde el Matte painting, track, creación de environment 3D, composición, integración de rayos y elementos atmosféricos e infinidad de horas de integración del personaje real grabado en un plató. LA RAZÓN ha hablado con González Molina de lo que ha sido un trabajo extenuante de varios años. «Acabé hace tres semanas y se me ha comido la energía. La serie se hizo muy complicada a niveles de ninguna otra película que haya hecho. Necesito descansar», confiesa el director puesto que son «cuatro años y medio dedicados a una serie». Confiesa que intentó en esta segunda temporada solo dirigir el primer y el último capítulo, «pero me vi incapaz: porque al final yo lo tenía todo en la cabeza y era un viaje que quería acabar yo». Y por supuesto su toque está por todas partes, calzando Yumas a los protagonistas y quemando (réplica) el disco «Aidalai» de Mecano, y llevándonos de la mano de Héroes del Silencio, Ana, Nacho y José María, o Alaska y Dinarama a al final de este viaje. «La serie la construimos como un viaje que era el de estas dos temporadas y con este final que se ve la temporada final. Pero lo que sí que no habíamos diseñado con tanta claridad era cómo colocar los personajes en diferentes mundos y dónde colocarlos en el año 95», explica el también productor ejecutivo que confiesa que vendió que esta ficción «camina hacia la luz» con un final «que me gusta que sea interpretable por el espectador».

Los personajes también han ganado fuerza ya que todo pasa tres años después de la primera temporada en la que «los actores estaban haciéndose a los personajes y nosotros los estábamos creando. Tenían 15 años, algunos 16 en el primer rodaje. En este segundo, primero tenían la ventaja de haber vivido con los personajes todo ese tiempo; después habían tenido el tiempo de darse cuenta de cómo funciona todo esto, y tuvimos muchos más tiempo de ensayos y mucho más trabajo intenso con ellos. Intentamos construirles un poco el traje como actores» explotando sus fortalezas. Todo sin cerrarse a los efectos especiales: «Por muy bueno que sean los efectos, si no hay elementos físicos (viento, ventiladores, elementos que se mueven, luces reales que parpadean), por muchos efectos que ponemos encima eso no funciona. Al final son como 700 y pico planos, que hicimos para que estuviera a la altura de cualquier otra producción internacional». ¿Volveremos al «Paraíso»? «Un señor que hace 20 casi hizo ‘’Un paso adelante’'... no puede decir esto no se hará. El viaje de Javi y sus amigos, como tal, se acaba en esta temporada. Pero es un universo suficientemente rico para poder volver a él, pero no a corto plazo».