¿Existe la isla francesa de San Pierre et Miquelon, junto a Canadá, que aparece en la serie “Peaky Blinders”

Se trata de un pequeño archipiélago en el Atlántico a 25 kilómetros de la isla canadiense de Terranova, único vestigio del Imperio francés en Norteamérica

Aduana en el puerto francés de Miquelon
Aduana en el puerto francés de Miquelon FOTO: La Razón (Custom Credit)

No hacemos mucho spoiler si desvelamos que el primer capítulo de la esperadísima nueva temporada de la serie “Peaky Blinders” arranca en un territorio francés llamado Saint Pierre et Miquelon (San Pedro y Miquelón en castellano), al este de la costa canadiense, en el Atlántico Norte, y a 25 kilómetros al sur de la isla de Terranova.

Pero, ¿existe realmente este territorio en pleno 2022? la respuesta es sí. Se trata del único territorio francés en América del Norte, un resto de lo que fue el Virreinato de Nueva Francia y que incluyó la zona francófona de Canadá (Quebec) o la Luisiana. Desde 1985 es una colectividad territorial francesa con un estatuto particular. Tiene el número 975 en la numeración de los departamentos de Francia y su código postal es el 97500 para todo el archipiélago. Además, forma parte de los Territorios especiales de la Unión Europea (UE), como lo son las Islas Canarias españolas, Azores y Madeira portuguesas, o Guadalupe, Martinica o Reunión, francesas, además de las mencionadas de Saint Pierre et Miquelon.

La isla está rodeada de otras más pequeñas, como la de Grand Colombier, Petit Colombier y la Île aux Marins, Île aux Pigeons y la Île aux Vainqueurs. El área total de las islas es 242 km², con una línea de costa de 120 km. Está separada de San Pedro por un estrecho de 6 km, de fuertes corrientes. Los pescadores llaman a esta parte del mar “la boca del infierno” y ha habido más de 600 naufragios a lo largo de sus costas.

La población es de poco más de 6.000 habitantes, se hable francés y desde 2002 se usa el euro como moneda oficial.

Historia

Hay evidencias de que las islas estaban habitadas en época prehistórica, aunque los primeros asentamientos europeos fueron franceses y datan del siglo XVI. Al principio fueron solo balleneros vascos los que visitaban las islas de manera estacional durante la temporada de pesca, pero a mediados del siglo XVII ya había población francesa permanente.

Cabe destacar que todos los veranos se celebra un festival vasco con exhibiciones de harri-jasotze (levantamiento de piedras), aizkolaritza (corta de troncos) y pelota vasca.

Al final del siglo XVII y principios siglo XVIII, los ataques ingleses en la isla y la ratificación del Tratado de Utrecht obligaron a la población francesa a abandonarla, y los británicos tomaron posesión de ella durante 50 años, desde 1713 hasta 1763. Los franceses recuperaron la isla gracias al Tratado de París (1763) (por el que los franceses cedían todo el territorio de Nueva Francia a Inglaterra, salvo las islas de San Pedro y Miquelón, para finalizar la guerra de los Siete Años). Los colonos volvieron a vivir tranquilos durante 15 años.

Entre 1763 y 1778, las islas se convirtieron en refugio de los acadianos deportados de Nueva Escocia, en Canadá. Pero después de una derrota sufrida en Quebec por las tropas estadounidenses y francesas, las fuerzas británicas de Nueva Escocia atacaron las islas en 1778, y deportaron a la población compuesta por los refugiados de la expulsión de los acadianos de 1755. En 1778 las islas fueron atacadas y la población deportada por los ingleses debido al apoyo de Francia hacia las Trece excolonias británicas durante su lucha por la independencia de los Estados Unidos.

Tras varios cambios más de manos, las islas fueron finalmente devueltas a Francia después de la segunda abdicación de Napoleón Bonaparte en 1815. Para esta época las islas representaban ya el único vestigio remanente de las vastas posesiones de Francia en América del Norte.

Durante la Ley seca en los Estados Unidos la isla disfrutó de un ascenso económico de 13 años (lo que se ve reflejado en la serie “Peaky Blinders”), gracias al papel que tuvo dentro del tráfico ilegal de alcohol. Al finalizar la prohibición de la Ley Seca en 1933, la economía se hundió en la recesión, a lo que hay que añadir la crisis de 1929 que todavía afectaba al mundo.

Durante la Segunda Guerra Mundial, después la ocupación de Francia por las Fuerzas del Eje, el gobernador Gilbert de Bournat se mantuvo leal al Gobierno de Vichy. Bajo las órdenes de Charles de Gaulle, el almirante Émile Muselier organizó la “liberación” de San Pedro y Miquelón, sin el consentimiento o conocimiento de las autoridades de Estados Unidos o Canadá. El 24 de diciembre de 1941 una flotilla de la Francia Libre guiada por el submarino Surcouf tomó control de las islas sin resistencia. De Gaulle organizó un referéndum, que le fue favorable, y las islas se convirtieron así en el primer territorio en unirse a la Francia Libre.

Las islas fueron declaradas territorio de ultramar en 1945 y departamento de ultramar en 1976. Este estatus fue modificado el 11 de junio de 1985 y las islas se convirtieron en una colectividad territorial, un estatus especial que solo comparte con las islas de Wallis y Futuna en el océano Pacífico. En la revisión de la Constitución del 28 de marzo de 2003 se creó la categoría genérica de la colectividad de ultramar, en la que se englobaría a San Pedro y Miquelón.

Así, San Pedro y Miquelón es hoy en día una comunidad de estado único, sui géneris, definida por el artículo 74 de la Constitución de Francia. La política local está estructurada alrededor de un sistema democrático parlamentario dentro de la colectividad de ultramar de Francia. Las islas también envían un diputado a la Asamblea Nacional de Francia y un senador.

Las disputas fronterizas han sido un punto de fricción en las relaciones franco-canadienses.