Ese magnético poder de atracción de Morante

La conjunción era perfecta. Todos los astros alineados. Tres figuras en el cartel y el sol derribando con sus aplastantes rayos esa gris prisión de cúmulos, cirros y nímbos. Ni rastro de la lluvia de la sobremesa. Abajo, en los aledaños de Las Ventas, una muralla de fotógrafos apostados a medio camino de la Puerta Grande y el patio de arrastre. Sus objetivos enfocaron ayer a diestro y siniestro. Caras guapas como la modelo Nieves Álvarez o Arancha del Sol, que no quiso perderse la actuación de su marido Finito.

También inmortalizaron al cada vez más frecuente Mario Vaquerizo, acompañado por su padre. Dentro en la plaza, ocuparon un palco en el que también estuvieron la periodista Inés Ballester y Esperanza Aguirre. La ex presidenta de la Comunidad es fiel a su cita anual con San Isidro. Como buena aficionada no perdona, bien sea en su abono de andanada o en algún palco.

El mundo del toro contó con una amplia representación encabezada por dos figuras del toreo ya retiradas como Palomo Linares y Jaime Ostos, escoltado de su mujer María Ángeles Grajal. Joselito, a un mes de su vuelta por un día en Istres, salió de su retiro en el campo para ver in situ a una terna tan de arte como su toreo. Tamposo se lo perdieron Cristina Sánchez y su marido Alejandro Da Silva. Diego Silveti, Fernando Cepeda, Juan del Álamo, David Luguillano, Chechu –acompañado por la cantante María Toledo– y Alejandro Esplá fueron otros de los espadas presentes en el tendido. El sector ganadero contó con Ricardo Gallardo, Victoriano del Río y Carlos Núñez, entre otros.

En el callejón, bien abrigado, el cantante Andrés Calamaro hizo su primer paseíllo de este San Isidro. Otros, como Luis y Rafael Medina, junto a la mujer del segundo, Laura Vecino, prefirieron apostar por el Tendido 11, donde también se dejó ver el periodista José Ribargorda. Y es que nadie quiso perderse a Morante, pase lo que pase, ese inigualable magnetismo del genio sevillano sigue inalterable.