Eugenio de Mora: «Mi toreo aún tiene fuerza, llega al público y eso es muy bonito»

El diestro reconoce que el circuito es más cerrado que cuando empezó hace 17 años

Eugenio de Mora saluda a los tendidos tras cortar una oreja en Las Ventas el pasado domingo
Eugenio de Mora saluda a los tendidos tras cortar una oreja en Las Ventas el pasado domingo

El torero toledano Eugenio de Mora se encuentra «contento, satisfecho y muy feliz» tras la actuación del pasado domingo en Madrid, donde logró una oreja y una vuelta al ruedo.

-En el primero entró a matar o morir.

-Morir no quería pero lo que sí quería era matarle porque había sentido que la faena había llegado con mucha fuerza a la gente y era ese tipo de toros que si lo pinchas con la espada te acuerdas toda tu vida. Lo que menos me importaba era que el toro me cogiera. Sólo miraba dónde tenía que ir la espada. Me cogió pero tuve mucha suerte que no me hirió y conseguí matarlo bien.

-Y en el segundo, de no ser por el descabello habría cortado la segunda oreja.

-Sí. La verdad es que fue un descabello. La estocada no profundizó. Fue un media en buen sitio y yo creía que el toro se iba a echar. La gente también pidió la oreja y estuvo a punto.

-Tarde de buen toreo.

-Ha sido una de las tardes más importantes porque en los dos toros hubo cosas buenas, de calidad, que engancharon mucho a la gente. En el segundo toro, yo que no soy un torero que tenga mucha facilidad con el capote, conseguí torearle con él y llegar a la gente con mi forma de torear. Hubo cosas muy importantes.

-Este año tiene un idilio con el público de Las Ventas.

-Estoy muy feliz. Llevo mucho tiempo persiguiendo que el público esté así conmigo y es muy gratificante haberlo conseguido. Ahí sigo en esa lucha.

-¿Ha hablado con la empresa para la próxima Feria de Otoño?

-No me han dicho nada. Mi nombre suena lógicamente después de la tarde de ayer pero no hay nada. A mí me encantaría pero es muy pronto.

-¿Ha sonado el teléfono para cerrar más tardes?

-Tenía cerradas seis o siete corridas antes de Madrid y espero que surja alguna más. La tarde de ayer tuvo mucha repercusión. Qué duda cabe que la plaza que pone a circular a los toreros es Madrid. Madrid siempre es Madrid, con esa ilusión iba a torear y ya veremos si van cayendo algunas cosas.

-Porque usted dirige su carrera. ¿Cómo lo lleva?

-Cuando se torean nueve o diez corridas de toros nada más, como suele decirse, yo me lo he guisado y yo me lo he comido. Este año me acompaña mi paisano Juan Carlos de Padua, que nos ayudamos mutuamente. Luchando como uno puede.

-El 17 de agosto cumple 17 años de alternativa. ¿Qué le queda por demostrar?

-He demostrado algunas cosas, he hecho cosas importantes en este tiempo y me siento orgulloso de haber llegado hasta aquí. Sobre todo, de cómo estoy a día de hoy. Son muchos años pero realmente no los siento así. Me encuentro todavía joven, bien y noto que con tardes como las de ayer el público no se ha cansado de mí. Cuando consigo torear un toro bien, mi toreo todavía tiene fuerza, llega la público y eso es muy bonito.

-En todos estos años, ¿cómo ha cambiado el toro y el toreo?

-Cuando empecé conocí un toreo no tan cerrado como lo veo ahora. También había muchos más festejos, era más fácil que un torero con la actuación como la mía en San Isidro empezara a sumar festejos, a abrirse algunas puertas. Ahora veo el toreo mucho más cerrado que entonces. Madrid siempre es Madrid, siempre tiene su peso, pero yo creo que ahora el avance tras los triunfos en Madrid es un poco más con cuentagotas que en mis inicios. En general, yo creo que han cambiado muchas cosas pero no para bien. La crisis también ha influido, desgraciadamente. Esperemos que esto cambie y coja otra senda.

-¿Y usted?

-Yo he vivido de todo: momentos muy buenos y peores. De los momentos malos es cuando más se suele aprender porque endurece e intenta que esos errores no se vuelvan a repetir. Yo he sufrido mucho estos años que me he visto fuera de ferias y plazas que a todos los toreros nos hace ilusión estar. He resistido y en general creo que he mejorado como torero. No he dejado de intentar aprender, ser cada vez mejor, exigirme a mí mismo cada vez más y creo que dentro de mi estilo, que nunca lo he cambiado, soy mejor torero que al principio.