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García Padrós: «Nos centramos en sacarle vivo como fuera»

Gonzalo Caballero sufría el sábado una durísima cornada a la altura de la ingle de 30 cm que le seccionó la femoral y le produjo una trombosis en la pierna, por la que volvió a ser operado

Gonzalo Caballero firmaba con sangre el último capítulo de su trágico paso por Las Ventas, plaza en la que vivió sus mayores triunfos como novillero pero que como matador no cesa de castigarle. El diestro madrileño acumula cuatro cornadas en sus seis visitas a la Monumental desde que tomara la alternativa en la Feria de Otoño de 2015, en la que precisamente sustituía al torero herido López Simón. «Muy grave», concluía el parte redactado desde la enfermería de Las Ventas, su cornada más dura. Dos trayectorias de 25 y 30 cm, seccionando la primera la vena femoral y produciendo un trombo en la arteria: «La cornada ha dado más complicaciones de las que en un primer momento esperábamos», reconocía el Cirujano Jefe de la enfermería de Las Ventas , Máximo García Padrós. «Con el golpe se rompió la parte íntima de la arteria femoral. Tenía riego pero a las cuatro horas se creó un trombo al coagularse la sangre. A las tres horas la arteria carecía de pulso», añade el doctor. Por ello, ya en el Hospital San Francisco de Asís, se le abrió de nuevo para hacerle el by pass y la reposición pertinente.

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El galeno siempre recuerda que el orden de prioridades en una enfermería es salvar la vida, luego el miembro herido y por último su funcionalidad. «En la enfermería lo primero que hicimos fue atender la hemorragia que era una barbaridad, ya que tenía rota la vena tanto la profunda como la superficial. Fue muy laborioso». «Nos centramos en sacarle vivo de la enfermería como fuera, estaba perdiendo mucha sangre y tuvimos que actuar muy rápido», relató detalladamente el doctor. Algunas fuentes en un primer momento anunciaban que se podía temer por el aparato renal del torero, debido a la cantidad de tiempo que la pierna estuvo sin pulso. Además, se recuerda que el hecho de que el matador sufriese una cornada en la misma región el pasado año complicaba algo más la intevención al tratar con tejido cicatrizal. Sin embargo, Don Máximo aclara que «no esperamos que la lesión tenga repercusión en el riñón, aunque sería normal que en estos primeros días su rendimiento no sea el habitual».

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A pesar de que la segunda intervención resolvió las complicaciones que habían surgido, Don Máximo conserva su habitual y profesional prudencia: «El torero se encuentra en la UCI, sedado y entubado. Fueron muchas horas de intervención, primero nosotros estuvimos cerca de dos horas y después, en el Hospital, fueron más de tres. Perdió muchísima sangre y se le fue reponiendo continuamente lo que hizo falta. Por ese motivo se le mantendrá bajo seguimiento en la UCI hasta que el equipo del hospital considere».