La Beneficencia, escenario ideal para una última visita de los «VIP»

La Infanta Elena presidió el festejo desde el Palco Real con José Ignacio Wert, Ignacio González y Cristina Cifuentes
La Infanta Elena presidió el festejo desde el Palco Real con José Ignacio Wert, Ignacio González y Cristina Cifuentes

El festejo más importante del año en Las Ventas. Tradicional Corrida de la Beneficencia. El papel se agotó y los tendidos se llenaron, incluido el Palco Real. Todas las miradas puestas en Juan José Padilla, Morante de la Puebla y Sebastián Castella, incluidas las de la Infanta Elena, que en esta ocasión, ocupó su coqueto y elegante lugar al lado de la presidencia. A su izquierda, el ministro de Cultura, José Ignacio Wert, y Cristina Cifuentes, delegada del Gobierno. A su derecha, Ignacio González, presidente de la Comunidad. Pero no sólo el Palco Real se llenó de política, Salvador Victoria, consejero de Presidencia y Justicia, vio el festejo desde la barrera, al igual que Adolfo Suárez que, sea o no tarde de clavel, acude con asiduidad a Las Ventas. Quien también suelen sacar tiempo para los toros, y ayer no fue una excepción, es Carmen Martínez-Bordiú, en su habitual barrera y con su madre, Carmen Franco. Asimismo, no faltaron Fernando Sánchez Dragó y Ramón Calderón, ex presidente del Real Madrid. Otro equipo madrileño, el Getafe, estuvo representado por su presidente, Ángel Torres. Las artes escénicas tuvieron ayer representación con Enrique Cornejo, uno de los nombres propios del teatro. El mundo del toro tampoco faltó a la cita de más relumbrón. Acudieron los diestros Curro Vázquez, Luis Francisco Esplá, Manuel Caballero y Óscar Higares, estos dos últimos con sus respectivas esposas, Carloty Veras y Sandra Álvarez; Luis Bolívar, Manolo Sánchez y David Luguillano. Los ganaderos Samuel Flores, Juan Pedro Domecq, Carlos Núñez, José Escolar, José Luis Iniesta y el también empresario Pablo Lozano tampoco se perdieron la Beneficencia. Pero, sin duda, el toque artístico llegó de la mano del gran Rafael de Paula, que ocupó su localidad, nada más y nada menos que en el tendido «7». Y hasta saludó tras la muerte del quinto a la afición que le reconoció. Genio y figura.