La fiesta del árbol

Rubén Pinar y Sergio Serrano cortan una oreja cada uno ante una seria y mansa corrida de Samuel Flores

Albacete. Quinta de la feria.Toros de Samuel Flores, exagerados de cabeza y desiguales, flojos y en conjunto de muy poca raza.Lleno.

Rubén Pinar , de blanco y oro, dos pinchazos y cinco descabellos, palmas tras aviso; entera, oreja.

Sergio Serrano, de blanco y oro, entera, oreja; pinchazo, entera y cuatro descabellos, ovación con dos avisos.

José Mª Arenas, de sangre de toro y oro, entera, silencio; dos pinchazos, entera, silencio.

Hay en Albacete un parque, en la salida hacia Munera y Barrax, al que llaman Fiesta del Árbol y en el que acostumbran a entrenar, de siempre, los muchos toreros y aspirantes a serlo que en este lugar de La Mancha han sido y son. Puede que por eso ayer, en una función de marcado carácter local, se soltara una corrida de Samuel Flores de muy aparatosas cabezas, con descomunales cornamentas en algún caso. Y ese fue su mayor, y único, punto positivo. A partir de ahí ya no hubo nada. Fue un encierro desigual, con sólo cabeza, y, lo peor, de muy poco juego y mucho más peligro. Un regalo envenenado para tres diestros que no torean mucho -se pueden contar con los dedos de una mano las actuaciones que suman esta temporada... los tres- y que necesitan una oportunidad real para demostrar de lo que son capaces.

Y vaya si lo demostró Pinar, que se arrimó como un desesperado ante su primero, un toro que sólo tuvo cuernos y se defendió desde el primer momento, quedándose bajo la muleta, a la espera, tirando hachazos espeluzanantes y buscando hasta con saña. El de Tobarra anduvo valentísimo, dejándose ver y justificándose más que de sobra, perdiendo una oreja al demorarse con el estoque de cruceta.

No fue mejor el cuarto, asímismo de arboladura impresionante y que se defendió ya de salida, cabeceando y topando. Pinar se dio otro arrimón de muerte, pasándose los pitones por los muslos hasta que el animal se dio por vencido.

También Sergio Serrano dejó claro que se puede contar con él. Muy decidido y valentísimo, abrió su primera faena con unos escalofriantes pases cambiados por la espalda a un toro de muy malas intenciones. Bajándole mucho la mano y aguantando una barbaridad logró ir sacando muletazos de buen trazo por el pitón derecho. Al natural le tropezó siempre la muleta por lo que volvió al lado derecho y completar un trasteo de no poco mérito.

El quinto, más armónico en su conjunto y dentro de su mucha seriedad, no se empleó nunca, entrando al paso y desparramando la vista, obligando al de Albacete a jugarse el tipo en otro trasteo de cara o cruz. Pudo hasta salir por la puerta grande pero el que tardase mucho en doblar del astado enfrió los ánimos de la gente.

No se confió para nada José María Arenas, que hizo ayer su primer paseíllo vestido de luces este año. Sin sitio y sin saber cómo meterle mano al tercero, un toro muy complicado. Y tampoco se aclaró con el sexto, que no mejoró la nota de la corrida, yendo toro y torero con ritmo distinto y sin coincidir en el mismo camino..