La vida en blanco y rojo: La paella de Paco Tito

La peña La Jarana celebra su 10 de julio.

Dos corredores fueron trasladados al hospital, después de un encierro que se ha saldado sin heridos por asta de toro. Los toros de Fuente Ymbro protagonizaron el encierro más rápido de estos Sanfermines, que duró tan sólo 2.17 minutos.
Dos corredores fueron trasladados al hospital, después de un encierro que se ha saldado sin heridos por asta de toro. Los toros de Fuente Ymbro protagonizaron el encierro más rápido de estos Sanfermines, que duró tan sólo 2.17 minutos.

La peña La Jarana celebra su 10 de julio.

Los días sanfermineros se trenzan de muchas citas imprescindibles. Las peñas, que tejen esta fiesta como en niguna parte del mundo, encontraron hace más de 30 años a un personaje de Castellón, concretamente de una localidad llamada Nunes, registrado al igual que el lugar de nacimiento como Paco Castelló y conocido en la ciudad como «Tito». Uno de esos enjambres pamplonicas, llamado La Jarana, hizo su socio de honor al levantino, porque desde que aterrizó en el 7 del coso pamplonica se hizo el auténtico rey. Y hace una docena de años que se le ocurrió en el pasillo de la plaza preparar unas paellas con camping gas para regocijo del tendido, que le llegó a sacar subido en la paellera como el jefe de la aldea irreductible de Asterix. Hace ya un pilo de temporadas veraniegas, la peña del pañuelo azul ha colocado en su programa de festejos cada 10 de julio la paella de Tito. En pleno corazón de Jarauta, al modo de un Úlster Euskaldun, los de la peña con sus niños, en un ejemplo de convivencia de culturas, tenían los arroces que prepara el generoso personaje castellonense. Y ayer, antes del homenaje gastronómico popular, seis de Fuente Ymbro corrieron compactos y perdonaron la vida un día más a los buenos corredores de la capital navarra. Cuando en estafeta, pasadas las 8:30, uno se ha encontrado con Óscar Erviti, que llevaba en una bolsa de plástico su blusón y polo rajados de arriba abajo, ha vuelto a celebrar la alegría de vivir. Tanto como la del levante en Pamplona, como la del pirata Padilla en su énesimo reencuentro con el sol de los tendidos, con la bruja Avería tomándose el «kalimotxo» con su amigo Paco Castelló. La generosidad como estilo de vida, y, al final, que el arroz esté duro o socarrat es sólo una excusa para el cachondeo. Paco Castelló es uno de esos vagabundos que recala cada San Fermín para dar felicidad a la gente de la tierra. Al final es tan universal el estallido sanferminero que sin Tito sería local.