Manzanares: «No voy a torear en Resurrección, Sevilla es irreemplazable»

El diestro celebró un tentadero en Garcigrande con jóvenes alumnos de las escuelas taurinas

Frío y lluvia a partes iguales. Pero nada importa cuando atraviesas la frontera de Garcigrande, propiedad de Justo Hernández, en el término de Alaraz, Salamanca. Divisa codiciada entre las figuras. Allí en la plaza cubierta del ganadero charro nos dio cita José María Manzanares a las diez y media de la mañana. ¿Arranque de temporada?, ¿entrenamiento a puerta cerrada pero ante los medios de comunicación? Un punto y aparte. Una piedra más en este nuevo camino que emprende el diestro alicantino de la mano de Globomedia, la productora encargada de dirigir la imagen y la comunicación de Manzanares. Una aventura pionera en el mundo de la tauromaquia. Manzanares eligió un tentadero y lo compartió con dos novilleros, Alejandro Marcos, de la Escuela Taurina de Salamanca, y Carlos Ochoa, de la de Madrid. Cuatro vacas y un novillo de bandera fueron el entrenamiento de la jornada, que culminó con una clase magistral en toda regla. Apenas toreó Manzanares al toro y dejó salir a los novilleros: «He hecho lo que hacía mi padre conmigo. A él no le gustaba decirme las cosas cuando estaba delante del toro, me las comentaba aparte y luego salía él y cada paso me lo iba explicando. Él es mi ídolo y esa manera de contármelo me pareció perfecta», apuntó el diestro un poco más tarde, en ese turno de preguntas en el que tardó poco en llegar la más esperada. La de la polémica, la ausencia de Sevilla, junto a Perera, Juli, Talavante y Morante, en la próxima Feria de Abril. «Es inadmisible que se falte el respeto a nivel personal, por eso hemos llegado a esta situación. Tiene que haber una relación de respeto entre los profesionales más allá de que luego te entiendas o no en la contratación. Mi relación no es mala, pero con mis compañeros sí. Sevilla ha sido la plaza más importante en mi carrera y eso que me costó mucho, precisamente por todo lo que mi padre representaba. Pero al final se creó un vínculo muy especial y me siento muy triste al no torear este año. Tanto que no voy a torear en esas fechas en ningún otro sitio, Sevilla es irremplazable. Tampoco el Domingo de Resurrección. No quiero tapar una herida toreando en otro lado, estaré tranquilo y afrontaré la decisión. Esto supone un sacrificio para la afición y para nosotros». Un luto. Una ausencia que cambia los planes, al menos los de la rumorología que le hacían en los carteles de Málaga por las fechas más señeras de Semana Santa.

Había muchas más preguntas en la retaguardia, algunas al calor de ese comunicado que enviaron los cinco toreros informando de su negativa a anunciarse en La Maestranza y que dejaba claro que sería así mientras Canorea anduviera al frente de la plaza: «La idea es no torear en Sevilla hasta que no cambie la empresa. Tengo la esperanza de que todo se solucione y estaré con lo que decidan mis compañeros». El diestro de Alicante admitió cierta «desilusión al no haber recibido un acercamiento por parte de los maestrantes» y aceptó, «hay algo que no se hace bien, creo que debemos explicar más y mejor, porque cuando hacemos (las figuras) algo siempre se siembra la duda».

En el apartado de la autocrítica, José María no dudó en afirmar: «Tenemos que dejar de hacer las cosas por el interés y pensar en cómo podemos ayudar. Cuando haces las cosas porque las sientes no hay lugar a que sea discutible. Cuando lo sientes de verdad no da pie a malos entendidos. Y creo que ha llegado la hora de actuar como sentimos y no ser tan interesados».

Durante el tentadero desfilaron por la plaza salmantina un buen puñado de chavales que aspiran a pisar los ruedos. De eso y de los aficionados habló Manzanares tiempo después: «El toreo es mucho más de lo que ocurre en una plaza, pero creo que no somos capaces de contarlo. El mundo del toro ha forjado mi personalidad desde pequeño y en el ruedo no hay nada de mentira. Por eso tengo la ilusión de que Globomedia me ayude a trasmitirlo y dejemos de tener miedo a decir que nos gustan los toros. Cuando sales de España te sorprende el respeto que hay por nuestra cultura y los temores que tenemos dentro. Nuestra tarea pendiente son, sin duda, los niños».

Se alargó la mañana y el almuerzo. Bajo el techo de la plaza de Garcigrande nos habíamos olvidado de la lluvia. Parece mentira que en poco más de una semana suenen los timbales del miedo, Olivenza, primera parada de la temporada. «Es un año raro y a estas alturas no sé cuántas voy a torear pero alrededor de las 40 y la mayoría en plazas de primera y segunda categoría». Que así sea.

Los intereses propios

«Tenemos que dejar de hacer las cosas por nuestros intereses y pensar en cómo podemos ayudar. Lo que hacen las figuras es muy seguido y eso implica responsabilidad. Cuando haces lo que sientes de verdad no das pie a malos entendidos (...) El G5 se ha creado en un momento puntual con el tema de Sevilla, pero no significa que vaya a ocurrir en más plazas», afirma el torero alicantino.

Falta de compromiso del G10

«Las ideas eran buenísimas, pero por nuestra actitud o por la comunicación, hubo cosas que se escaparon de nuestro control y las ideas no llegaron con la intención que se hicieron. Cuando una primera figura renuncia a una feria significa oportunidades para otros y en aquel grupo faltó compromiso. Nunca hubo ese interés por dominar al sector del que se habló. Si las cosas hubieran sido de otra manera, se hubieran logrado objetivos importantes. Pero creo que hicimos bien en dejarlo ahí antes de que las relaciones entre todos hubieran empeorado», apuntó Manzanares, que ayer celebró un tentadero (en la imagen) con alumnos de distintas escuelas.